La masturbación consciente te ayuda a conocerte mejor
masturbación consciente

La masturbación consciente te ayuda a conocer mejor tu cuerpo y tu mente

Muchas veces vamos por el mundo en piloto automático. Nos despertamos, nos trasladamos a nuestros trabajos o clases, volvemos a nuestros hogares, realizamos nuestras actividades favoritas e incluso tenemos sexo de un modo mecánico que no nos permite disfrutar de nuestro día a día, y así no deberían ser las cosas. Aunque darle un vuelco de 180 grados a tu rutina no es tan fácil, sí hay algo que podemos cambiar desde este momento, algo que obligatoriamente se tiene que escapar de la monotonía en la que estamos encerrados: la manera en que recibimos placer.

La satisfacción sexual nunca se tendría que dar por sentado, pero gracias al ritmo que llevamos, dejamos de prestarle atención a cómo obtenemos placer y simplemente asumimos que es normal dejar de sentirlo plenamente. Lo importante es que existe un modo de transformar la manera en que interactuamos eróticamente con nuestros cuerpos y de conocernos física y mentalmente. Se trata de un método que nos invita a enfocarnos en el presente para que nos concentremos en el goce: la masturbación consciente. 

La masturbación consciente: la combinación de la atención y el placer

Inspirándose en la filosofía de la atención plena —conocida por su nombre en inglés, mindfulness— que invita a las personas a estar concentradas de manera intencional en el momento presente sin juzgarlo, la masturbación consciente busca eliminar nuestras preocupaciones para focalizar nuestra energía en tener mayor goce sexual. Se trata de una práctica que nos invita a dedicarnos a nuestra satisfacción, combinando la meditación con el placer. 

Aunque el mindfulness ha sido practicado desde la antigüedad, su primera conexión a algún tipo de ejercicio sexual data de 1970, cuando Virginia Johnson y William Masters crearon una terapia llamada Sensate Focus. En ella, integrantes de una pareja debían tocarse progresiva y estructuradamente, enfocándose en el tacto y comunicándose lo que cada una de las caricias los hacía sentir. 

A pesar de que el método creado por Johnson y Masters fue realmente revolucionario para su tiempo y representó un gran paso hacia la integración de esta técnica a las terapias sexuales, la masturbación consciente se diferencia de ella porque se centra en el trabajo individual y tiene como objetivo hacer que cada persona tenga una relación saludable con su cuerpo. Por esta razón, es más sencillo vincular este tipo de encuentro erótico personal con los ejercicios creados por Betty Dodson, sexóloga pionera del movimiento feminista prosexo. 

En Liberating Masturbation: A Meditation on Self Love, Dodson asegura que el onanismo es la primera actividad natural de carácter lujurioso: “Es el modo en el que descubrimos nuestro erotismo, la manera en la que aprendemos a responder sexualmente y la forma en la que empezamos a amarnos a nosotros mismos y a construir nuestra autoestima”, expresa la autora. 

La razón por la que deberías probar la masturbación consciente

Betty Dodson
Betty Dodson en la Conferencia de sexualidad de 1973
Bettye Lane

En el capítulo El placer es nuestro de Goop Lab —la serie documental de Netflix producida por Gwyneth Paltrow—, Betty Dodson y Carlin Ross, presidenta de la Fundación Betty Dodson y editora en jefe del sitio web de ambas, explican que cuando las mujeres se tocan y se concentran en encontrar placer por sus propios medios, conectan mejor con sus cuerpos y sus vulvas, por lo que pueden llevar una mejor vida sexual. Es por eso que resulta importante intentar la masturbación consciente, ya que a través de ella, podemos aprender a no juzgar nuestro físico ni nuestros genitales. Esta práctica más bien nos permite enfocarnos en conocer nuestra corporalidad sin vergüenza y descubrir qué es lo que realmente nos produce satisfacción sexual con el fin de integrar esa noción a cualquier otro acto erótico en pareja.

Para probar la masturbación consciente, debemos tener claro que esta es una actividad lúdica y divertida. Aunque requiere nuestra atención plena, no debería ser un ejercicio que nos cause estrés o incomodidad si no alcanzamos la satisfacción rápidamente. El objetivo es jugar eróticamente y conocer a fondo cómo reacciona nuestro cuerpo a distintos tipos de estímulos, por lo que la crítica está prohibida y la apreciación de tu físico debe ser el núcleo de este descubrimiento. Recordemos que es un acto de concentración en el que afinas tus sentidos mientras experimentas una técnica sexual en solitario. 

¿Cómo me masturbo conscientemente?

Goop masturbación consciente
Betty Dodson y Carlin Ross practicando la masturbación consciente en el capítulo El placer es nuestro de Goop Lab
Netflix

El amor propio es clave para vivir este ejercicio al máximo, por lo que el primer paso para experimentar la masturbación consciente es desnudarte frente a un espejo y tomarte el tiempo de observar tu cuerpo. Mientras lo haces, debes fijarte en esas partes de tu físico que te gustan, así iniciarás la exploración desde un espacio mental positivo. Después de esto, poco a poco empieza a estimular tus genitales. Este toqueteo debe ser lúcido y tienes que prestar atención a cómo te hace sentir. Es esencial que utilices tus dos manos para que salgas del piloto automático y despiertes otras de tus zonas erógenas. Cuando te acerques al orgasmo, intenta detenerte para retrasar el clímax. Mientras más tiempo dures, mayor será la gratificación.

Si el onanismo para ti consiste en hacer lo mismo una y otra vez, hasta este ejercicio puede caer en el piloto automático que queremos evitar, razón por la que es necesario que abras paso a la novedad. Si tu costumbre es hacerlo en la cama, la masturbación consciente invita a cambiar de espacio, a intentarlo en el sofá, la cocina o el baño. Si usualmente solo usas tus manos, prueba con un juguete sexual, o viceversa. El cambio te ayudará a estar más atenta a nuevos estímulos y, así, tu cuerpo encontrará nuevos modos de obtener placer.

Lo importante a la hora de practicar este ejercicio erótico es que nos divirtamos y entablemos una mejor relación con nuestro físico. Si eliminamos esa incomodidad que tenemos respecto a él, nos permitiremos cambiar la forma en la que recibimos placer y aceptaremos que lo merecemos porque nos sentimos bien con nosotros mismos. Por esta razón, todos necesitamos intentar la masturbación consciente para amarnos y conocer mucho mejor nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Así que ve, busca un espejo, desvístete y disfruta.

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