Es real, los hombres también sufren por su imagen corporal

A mí tampoco me gusta que me digan ‘Estás gordo’

Una tarde tranquila de un lunes me encontraba sentado en un centro comercial revisando Instagram junto a un amigo y su novia. El momento que llamó mi atención empezó cuando ella se detuvo para observar con detalle una foto de Brant Daugherty sin camisa. Estaba como hipnotizada por la imagen. “Debería ponerme así”, fue la respuesta que formuló mi amigo al observar esa reacción. Imaginen un muchacho largo que toda su vida ha estado acostumbrado a tener poca masa muscular recibiendo la siguiente respuesta en un tono acusativo: “Sí, tienes que ir. A mí me gustan más formados”. Yo me sorprendí mucho con su reacción, me sentí mal porque vino a mí una rafaga de recuerdos de todas las veces que alguien me había dicho algo similar. Es horrible ver a otro experimentar inseguridad corporal.

Brant Daugherty
Vince Trupsin

No entendía cómo ella podía tener tan poca empatía. En alguna época de su vida tuvo que haber recibido algún comentario similar sobre hacer dieta, ejercicio u otra cosa que le causara incomodidad. Tal vez no se había cuestionado si su novio era capaz de experimentar algo parecido o nunca le había pasado por la cabeza preguntarse: ¿los hombres tienen problemas con su imagen corporal?

Reviví todas las situaciones que me han hecho experimentar inseguridad corporal. Yo jamás he tenido un físico escultural. Siempre he tenido mucha grasa en mi zona abdominal, me toma mucho tiempo quitarme la camisa en la playa y no me tomo en serio los comentarios positivos acerca de mi cuerpo. Creo que todo inició cuando, a los 11 años, me ofrecí a hacer de indígena en una acto cultural. Quiero que imaginen a un niño barrigón con un taparrabo en medio de una tarima frente a toda primaria. Claramente una situación así iba a generar algunas burlas. Esto causó que, en mi etapa de prepuberto, empezara a prestarle atención a mi peso y no me sintiera seguro de mi figura, algo que debería ser insólito para un niño de esa edad.

David de Miguel Ángel Buonarroti
Galería de la Academia de Florencia

Desde este periodo hasta la actualidad he tenido problemas con mi forma y he observado a mis amigos, compañeros de clases y familiares pasar por lo mismo. Algo que para mí podría parecer común, para las investigaciones es relativamente nuevo. La Dra. Mónica Facchini, en La imagen corporal en adolescentes ¿Es un tema de varones?, menciona que hasta finales de la década de los ochenta, la imagen corporal era un problema prioritariamente femenino, puesto que la mayoría de los estudios sobre el tema se enfocaban en las mujeres.

Fachinni resalta que, aunque la comparación entre los porcentajes de insatisfacción masculina y femenina no son exactamente parejos todavía, es igual de importante estudiar el descontento en los varones sobre su contextura. La cultura exige un ideal de belleza para cada género y estos tienen sus propias complejidades. Por ejemplo, el Laboratorio de Trastornos del Comportamiento Alimentario de la Universidad Autónoma de México resalta en las investigaciones hechas para Insatisfacción corporal en interacción con autoestima, influencia de pares y dieta restrictiva: una revisión que, aunque el género femenino procura conseguir bajar de peso, el masculino persigue tanto la delgadez como la definición de los músculos.

La dificultad que acarrea buscar ambos aspectos es considerable. Durante mis años de primaria, le pedí a mi familia que me llevará al nutricionista y me inscribiera en natación —el único deporte que me gustaba— para poder bajar algunos kilos. Con la llegada de la adolescencia y el desarrollo, mi peso concordaba con mi estatura pero luego se integró la variable de la musculatura en la ecuación. Al ver que muchos varones de mi edad ya estaban desarrollando alguna tonificación, empecé a buscar maneras de hacer ejercicios que ayudaran a que mi cuerpo lograra hacer lo mismo.

Arnold Schwarzenegger
Robert Mapplethorpe/ Museo Munch

Aunque quería tener la figura ideal según la sociedad, igualmente me daba vergüenza ir a un gimnasio y mostrar que ese era mi objetivo. Deseaba poder no sentir inseguridad corporal cerca de mis compañeros. Giovane Mendieta-Izquierdo explica en Percepción de cuerpo e imagen corporal masculina: una revisión narrativa que muchos hombres reconocen que los amigos son una fuente notable de influencia y las burlas de grupos de varones cercanos ejercen presión en los jóvenes. Entre los hombres es más común que sean resaltadas la gordura o la flacura debido a que vinculan su contextura con su hombría.

Fachinni explica que el ideal corporal no está conectado simplemente a un valor estético sino que también se enlaza con la masculinidad. Alguien puede percibirse menos viril por el hecho de no cumplir con las ideas de lo que significa, según el entorno, ser un hombre. Mendieta-Izquierdo menciona que esto se debe al pensamiento de ver el físico y el alma como un todo integrador y que la gente asuma esta unión entre hombría y cuerpo nace gracias a los mensajes emitidos por los medios que alimentan ese modelo. Por ejemplo, Fachinni menciona que desde los años cuarenta y cincuenta el prototipo de belleza masculina de Hollywood ha ido aumentando su musculatura considerablemente.

La representación sigue siendo importante, el aumento de la definición de los músculos en los modelos de campañas publicitarias —también investigado por Fachinni—, entre otras cosas, incita a mayor incomodidad por parte de los hombres cada día, principalmente los jóvenes. La sociedad se alimenta de estos patrones e incrementa su petición por “machos corpulentos”. Al pedir que la gente siga un paradigma que no es fácil de alcanzar por todos, simplemente se coopera con el incremento en el porcentaje de varones que se sienten mal sobre su corporalidad.

Branded Chest
Hank Willis Thomas/ClampArt

En mi caso, intenté durante el final de mi adolescencia, por lo menos, lograr ser delgado; pero nunca llegué a estar satisfecho porque no recibí la cantidad de comentarios que deseaba al respecto. Aunque poco a poco yo sí me sentía mejor con mi complexión, jamás me encontré totalmente feliz. Sin embargo, creo que empecé a serlo en el momento en que me enfoqué en el funcionamiento y no en la imagen, es decir, al concentrarme en el aumento de mi resistencia cuando me ejercitaba y no en lo que veía en el espejo, me sentí más alegre con los resultados.

La solicitud de estos parámetros puede crear problemas que van más allá de una simple incomodidad. “Se ha demostrado que los hombres menos masculinos sufren afecciones en la salud mental, pues presentan mayor grado de depresión y ansiedad, en comparación con aquellos que tienen una imagen más masculina”, expresa Mendieta-Izquierdo. Fachinni, en cambio, expone los ejemplos de fisicoculturistas con dismorfia muscular —una forma del trastorno dismórfico corporal en la que el individuo desarrolla una preocupación patológica por su muscularidad—, en los que explica que estos sujetos se entregan de un modo tan excesivo a un estilo de vida que se enfoca en aumentar los músculos, que llegan a abandonar vínculos sociales y familiares o a renunciar a su carrera, entre otras cosas.

Aunque no he conocido a alguien en un estado clínico, sí me he encontrado con amigos que al igual que yo sienten inseguridad corporal, incluso cuando sus cuerpos ciertamente son diferentes al mío. A un amigo con una musculatura definida tampoco le gusta quitarse la camisa en público. Otro que es más alto y flaco siente la misma necesidad de tener una forma más grande para sentirse a gusto consigo mismo. Es un problema que sigue afectando al género masculino en conjunto sin importar cómo sea nuestra contextura.

Hércules Farnesio de Glykon
Museo Arquelógico Nacional de Nápoles

Al resaltar este problema, no quiero decir que los hombres son juzgados por su complexión del mismo modo que las mujeres ni que tienes que dejar de decirle “gordo” por cariño a tu novio; simplemente quiero hacer un llamado a la reflexión. Así como los autores mencionados explican que se deben hacer más investigaciones sobre la imagen corporal masculina, nosotros podemos preguntarnos si somos conscientes que todos sufrimos de incomodidad debido a que somos estimulados por ideales que en momentos podemos percibir realmente lejanos.

Personalmente, en esta situación puedo tener días en los que siento que amo mi complexión y otros en los que mis problemas con ella se expanden, pero estoy claro de que no soy el único que se siente de esta manera y de que no debo pensar que mi belleza o mi personalidad están ligadas estrictamente al estado de mi musculatura. No sé cómo va a seguir este viaje de aceptación de mi figura, pero les puedo asegurar dos cosas: la primera es que mi amigo terminó con esa novia que lo mandaba al gimnasio para que estuviera como a ella le gustaba y la segunda es que a los hombres tampoco les gusta que les digan si están gordos o flacos, así que no lo hagas… Nadie te preguntó de todos modos.

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