Les presto más atención a mis juguetes sexuales que a mis carteras

Lamentablemente, fingir orgasmos es el pan de cada día para algunas mujeres. De acuerdo a una investigación conducida por el departamento de Psicología de la Universidad de Ontario Occidental, muchas mienten al respecto para evitar herir el ego de su pareja. Aunque que una mujer no acabe durante el sexo no significa que no disfrute de este, existen métodos para hacer que el orgasmo suceda. La cosa está en que muchos de estos requieren que la pareja explore nuevos horizontes que pueden presentarse en forma de juguete sexual.

Los juguetes sexuales pueden ser un tema tabú tanto en las conversaciones casuales entre amigos como en las discusiones de pareja. En el primer caso, el miedo gira en torno a ser calificado como adicto al sexo o a ser juzgado por “no tener suficiente acción”. En el segundo, las parejas pueden sentirse reacias a incluir los juguetes dentro de su vida sexual para evitar que uno de los dos piense que “no es suficiente” para el otro y que por eso este tiene que recurrir a una “muleta”. Sin embargo, creemos que sumergirse en las aguas de los juguetes sexuales es algo bueno y saludable que te hará conectar con tu pareja y contigo misma.

Para conocer más sobre el tema, una amiga nos habló sobre su experiencia con los juguetes sexuales, los cuales colecciona y aprecia más que cualquier cartera o par de zapatos. Así que a continuación nos contará lo que ha sido su trayectoria en este mundo de exploración sexual. 

La iniciación en los juguetes sexuales

Todo comenzó cuando mi novio se fue del país. Se iba a ir seis meses a Europa, donde intentaría conseguir trabajo. Si todo salía bien, iba a perder a mi novio a tierras lejanas, puesto que yo aún no había terminado mis estudios en Venezuela. Embarcarme en una relación a distancia me tenía un poco mal por varias razones: la primera, obviamente, era que mi novio se iba a un país con seis horas de diferencia horaria; la segunda es que estaba acostumbrada a verlo regularmente y estar apartados me causaba bastante angustia; y la tercera es que siempre he sido una persona con mucho impulso sexual ―es algo que acepté hace tiempo y me hace feliz ser así― y ahora no tendría a nadie para satisfacer mis necesidades básicas.

Ante esta preocupación, mi prima me recomienda comprarme un vibrador: “Chama, te estoy diciendo que lo vas a necesitar”. Como siempre he estado bastante abierta a explorar con mi sexualidad le dije que sí y fuimos juntas a varios locales de Caracas en busca de mi nuevo acompañante en la cama. La experiencia no fue grata dadas las insinuaciones de los vendedores, la mala calidad de los juguetes que vendían y lo costosos que eran,  así que nos dirigimos a MercadoLibre ―una plataforma online de compra y venta de productos―. No teníamos garantía de la calidad, pero eran mucho más económicos, así que escogimos el que mejor se veía y lo compramos. 

Incorporar juguetes dentro de mi vida sexual

Mi novio se fue a probar su suerte en Europa y quedé sola, junto al vibrador que me había recomendado mi prima. Retomé el mundo del porno y me sumergí en él para poder cumplir con lo que me pedía el cuerpo. Era un “resuelve”, puesto que la pornografía es capaz de satisfacer tus necesidades sexuales, pero no las emotivas; creo que nadie nunca se ha sentido realmente acompañado por el porno. 

También descubrí que me ayudaba con mi insomnio, puesto que me cuesta dormir y tengo dificultad para conciliar el sueño. Una noche, desvelada, tuve la brillante idea de masturbarme con el vibrador para ayudarme a dormir y ¡voilá! Mis problemas nocturnos fueron resueltos. Desde entonces lo uso regularmente para que me dé sueño en la noche. 

Durante el tiempo que mi novio estuvo allá, hicimos videollamadas usándolo y le mandé fotos para que se divirtiera, ya que él también tiene sus necesidades. Nunca fue lo mismo que el verdadero acto sexual, pero uno intenta resolver con lo que tiene. 

Integrar los juguetes sexuales a la vida en pareja

Seis meses después, su plan de emigrar del país falló y yo, con un sabor agridulce en mi boca ya que tampoco quería que fracasara en su intento por conseguir una mejor calidad de vida, lo recibí en Venezuela. Como siempre nos había gustado experimentar, él pensó que usar el vibrador durante el sexo era un plan fantástico. Sé que existen dificultades para que algunas parejas acepten los juguetes dentro de su vida sexual, pero creo que probar experiencias nuevas es muy importante en una relación. 

Comenzamos utilizando el vibrador para prepararme a mí antes del sexo y a veces durante el acto. No soy de las que necesitan estimulación clitoral para poder llegar al orgasmo, pero nunca está de más tener una ayuda extra. Además, para mi novio era muy excitante utilizarlo en mí. 

A partir de ese primer juguete compramos algunos más que usamos frecuentemente. Uno de ellos es un spray bucal que adormece la parte de atrás de la boca para hacer deep throat durante el sexo oral. A él le encantó, por supuesto, y yo disfruto de verlo excitado. 

Además de los juguetes, nos gusta experimentar teniendo sexo en lugares bastante locos, como en una piscina, a la orilla del mar, en un ascensor y en la universidad, entre otros. La adrenalina de hacerlo en un sitio así se siente muy bien y mantiene las cosas interesantes en la vida sexual en pareja. Una vez que pruebas con algo que se siente excitante y nuevo, estás más abierto a la idea de experimentar con otras cosas.

Les presto más atención a mis juguetes sexuales que a mis carteras

Gracias a lo bien recibidos que son los juguetes sexuales en mi relación y lo mucho que los sigo usando cuando estoy sola ―tanto mi pareja como yo entendemos que ambos tenemos necesidades que a veces debemos satisfacer por nosotros mismos―, estos han tomado un rol primordial en mi vida. Los ubicaría después de mi celular en la lista de las cosas materiales más importantes para mí. Son mis acompañantes en momentos de soledad, mi resuelve cuando estoy cachonda y sin mi novio, y mi Temazepam sin químicos. 

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Esperamos que el testimonio de nuestra amiga te haya inspirado a probar cosas nuevas en tu vida sexual tanto por tu cuenta como con tu pareja y a empezar a romper los tabúes que obstruyen nuestra vía hacia el orgasmo.

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