Dos ‘drags’ nos ayudan a entender la subcultura en Latinoamérica

Me parece interesante que dentro de un solo país —y más aún un continente— puedan coexistir tantos tipos de comunidades sin que realmente nos percatemos de su existencia y la profundidad de sus costumbres, rituales y lenguaje particular, entre otras cosas. Una de las subculturas que ha cobrado vida en los últimos años y ha irradiado redes, bares y desfiles con sus lentejuelas, maquillaje fabuloso y talento es indudablemente la de las drags. A partir de Instagram y reality shows como RuPaul’s Drag Race, el público general ha obtenido una mayor comprensión de las complejidades que se desprenden de pertenecer a este mundo. Estas van desde la iniciación de quienes integran la comunidad hasta la lucha contra los tabúes, el conservacionismo y demás impedimentos.

Más allá de esto, no se puede negar que Latinoamérica está atrasada en cuanto al desarrollo de esta cultura, así como en muchos otros aspectos. Adicionalmente, existen factores específicos que dificultan el crecimiento de este tipo de comunidades, tales como padres religiosos, dictaduras, crisis económicas, entre otros.

Para navegar en las aguas de esta cultura, Andrógena (@soy_andrógena en Instagram), quien pertenece a la escena venezolana, y Ana Duque (en Instagram @anaduqueoficial), quien emigró a Medellín hace tres años, me ayudaron a entender las dinámicas del mundo drag latinoamericano desde sus experiencias personales.

Entrando en la comunidad

Iniciarse en esta comunidad no es complejo en términos de diligencias burocráticas, pero normalmente implica un salto de algún grupo de la comunidad LGBTQ+ hacia la de las drags. En el caso de Ana Duque, mientras estuvo en Venezuela imitó a artistas en varias obras de teatro gracias al éxito que tuvo en la televisión, pero cuando emigró de Venezuela se vio frente a la obligación de crear un personaje femenino o drag, momento en el que nació Ana Duque.

Ya no podía ser ‘Yackson Vásquez, el doble de’, sino un drag empoderado.

Ana Duque

Después de inventar este personaje, empezó a participar en concursos drag, ganando importantes competencias como Miss Turismo Drag, realizada en Melgar, Colombia.

Por otro lado, la iniciación de Andrógena fue un poco distinta, puesto que cuando su número de seguidores en las redes aumentó considerablemente, fue invitado por muchos a crearse un personaje drag, que eventualmente volvería realidad con fabulosos atuendos y frases como “¡Con fuerza!” y “Lo volviste a hacer”.

No existe solo un tipo de drag

La comunidad drag se subdivide en muchos tipos a partir de lo que hacen, cómo visten y cómo se maquillan. La experiencia de Ana Duque la ha llevado a conocer los siguientes tipos: las “Dancing Queen”, que hacen shows de baile; las “Drag Comedy”, que hacen comedia en personaje; y las “Classic Queen”, que son las que hacen lip sync o performance.

También existen otras clasificaciones dadas por su físico: las “Faux”, que son aquellas que se maquillan con el objetivo de alcanzar el aspecto de una mujer biológica; las “Pageant”, que participan en concursos con looks glamurosos y extravagantes; las “Trans Drag”, quienes a pesar de haber empezado su transición de género, siguen vistiendo de drag y posiblemente participando en shows.

Ana Duque, de forma muy cándida, afirma que “no importa el sexo que desarrolla tu personalidad a través de la extravagancia y la moda” y manifiesta: “¡Yo soy un Drag Queen igual que el resto!”

¡Yo soy un Drag Queen igual que el resto!

Ana Duque

Los lugares de reunión

Particularmente en Caracas existen lugares como Cool Café que hacen noches de drag, así como de cabaret. Desafortunadamente, en Perú no existe un lugar de reunión para la comunidad más allá de las discos por los momentos, según Ana Duque.

Aunque la expansión de la comunidad en ciertas ciudades ha dado pie al aumento de concursos, establecimientos y desfiles, esta falta de sitios de encuentro que sirven para expresar su talento no se limita a Venezuela y Perú, sino que lamentablemente es algo que puede observarse en casi toda Latinoamérica. A pesar de esto, los verdaderos lugares de reunión son aquellos detrás del escenario puesto que en ellos los integrantes de la comunidad pueden conectar siendo ellos mismos y no como parte de un performance:

Es lo más lindo porque todos por medio de nuestra transformación ocultamos un poco quienes realmente somos, comenta Ana.

No hay mucho que distinga a las drags de Venezuela de las de otros países latinoamericanos

Aunque cada país les da un toque especial a sus drags, en Venezuela particularmente no hay tanta innovación. “Realmente todos hacen lo mismo. De hecho, hay pocas drags que pueden llamarse así”, comenta Ana Duque. Adicionalmente, muchos sabemos que el área de la belleza que más se desarrolla en Venezuela es el de los certámenes de mujeres, razón por la cual algunos drags han tomado una página de ese libro y han creado personajes muy femeninos.

La digievolución de la comunidad latinoamericana

Definitivamente, al pasar el tiempo, hemos visto cierta evolución bastante dispareja en algunos países de Latinoamérica. La división que existe en esta parte del continente es muy clara, pues distintos lugares tienen costumbres típicas que a partir de los movimientos migratorios, se entrelazan y dan pie a la evolución de cualquier rama del arte, incluso de la del drag.

La aceptación sigue siendo subjetiva. Hay quienes admiran mucho este arte aunque no pertenezcan y otros, incluso dentro de la misma comunidad LGBT, no lo entienden. Esos no han evolucionado.

Ana Duque

Tres palabras para definir drag

Andrógena describe la comunidad como alocada, divertida y siempre en contacto con personas de la misma cultura. Sin embargo, también señala que este ecosistema a veces se ve perjudicado por haters que buscan disrumpir el respeto y la capacidad para resolver problemas.

Ana Duque nos habla de tres palabras más: arte, pues requiere de creatividad, y debes amar y sentir lo que te pones; disciplina, dado que se debe ser constante y puntual para evolucionar; y amor, ya que para darle vida a un personaje deslumbrante es necesario amarse a sí mismo.

Un mensaje final

Algo importante que quiero que sepan que es amaré el arte hasta el último segundo de mi vida y si Dios me lo permite, ¡lo amaré después de muerto!

Ana Duque
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