cultura drag Dragula

‘Dragula’ y la cultura drag alejada de ‘Drag Race’

RuPaul’s Drag Race es uno de los reality shows más icónicos de la última década. Desde el 2009, este programa ha funcionado como una plataforma a través de la cual el público general puede conocer mejor la cultura drag. Aunque el panorama que nos presentan está lleno de lentejuelas, escarcha y colores; existe un gran grupo de drag queens que se enfocan en crear estilos que se alejan totalmente de la visión que nos regala el famoso reality show sobre este oficio.

Hay individuos que se encargan de mostrar estéticas que se asemejan más a lo que creaba la ganadora de la temporada cuatro, Sharon Needles, o que rompen totalmente el molde de Drag Race y dan un paso más allá para desafiar las reglas de género. Eso es lo que busca The Boulet Brothers’ Dragula, un web show que inició con dos temporadas en YouTube y que en el 2019 hizo su salto a la plataforma de streaming Amazon Prime con su tercera edición. Alejado del concepto de concurso de belleza, Dragula explota el lado gore, goth y trash de este arte para así poder encontrar al próximo drag monster.

La cultura drag es muy extensa y difícil de encasillar, y a pesar de que Drag Race ha sido un excelente medio para que las masas conozcan todo lo que conlleva dedicarse a este trabajo, RuPaul ha hecho comentarios controversiales acerca de los drag kings o la comunidad trans y su participación en este reality show. En el pasado la personalidad de televisión argumentó que la inclusión de mujeres transexuales que se han sometido a cirugías de reconstrucción de genitales podría hacer que el programa pierda su concepto, el cual busca desafiar a una sociedad dominada por lo masculino. 

Sin embargo, el oficio de ser una drag queen o un drag king va más allá de desafiar las percepciones de un solo género. En Drag Queens and Drag Kings:The Difference Gender Makes, Leila J.Rupp,Verta Taylor y Eve Ilana Shapiro plantean que las investigaciones sobre estos performers se debaten entre dos percepciones de esta profesión. Un grupo sugiere que ellos no buscan criticar el sistema binario, sino que refuerzan las suposiciones dominantes sobre la dicotomía de cómo debe presentar cada género. Otro argumenta que este arte es una acción transgresiva que desequilibra cómo se categorizan el sexo y el género, pues además es un performance que sí puede funcionar como una protesta en contra de la concepción que se tiene acerca de cómo debe comportarse un hombre o una mujer. En Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity, Judith Butler afirma que la cultura drag usa la parodia para revelar la naturaleza performativa del género, haciendo que este pierda su naturaleza y autenticidad a través de esta ocupación. 

Creo que tanto yo como la gente que trabaja conmigo […], mis amigos, mi comunidad, somos fugitivos del género. Nos negamos a ser puestos en una caja que diga ‘así es como nacimos’, esto [el drag] es lo que somos. Jugamos con ello y mientras más jugamos, más siento que las malditas bases con las que nuestra sociedad entera está construida se van a derrumbar.

Kentucky Fried Woman, miembro de la tropa de Drag Queens 801 Girls
Los Boulet Brothers y los participantes de la tercera temporada de Dragula
Amazon Prime

Dragula intenta mostrar una gama más extensa de lo que significa formar parte de la cultura drag, incluyendo al primer drag king que participa en un reality show estadounidense, Landor Cinder. Este intérprete expresó, en una entrevista para The Advocate, que se siente agradecido con los Boulet Brothers por crear una plataforma que les da voz a los queerdos una combinación entre queer y weirdos— y afirma que este es solo el comienzo. Anteriormente, Cinder ya había publicado un artículo en esta revista criticando a RuPaul por negar la posibilidad de incluir drag kings en Drag Race y afirmar que “mezclarlos es como intentar hacer que una Mac sea compatible con una PC […]. Realmente no se juntan”.

En The Trouble with «Queerness»: Drag and the Making of Two Cultures, Katie Rebecca Horowitz expone que tanto los drags kings como las drag queens son ejemplos de un arte y un trabajo que va más allá de vestirse como el género opuesto. Sande Zeig expresa que “sin el cuerpo, no hay teatro. Al controlar nuestros gestos, alteramos radicalmente el teatro desde el inicio”. El cross-dressing es tan solo la característica más básica e identificable de la cultura drag. Según Horowitz, estos individuos utilizan una constelación de ademanes que evocan los movimientos típicos de cada género, sin embargo, cada grupo lo hace con un fin distinto. Los drag kings se comportan como hombres para clasificarlos como absurdos y, usualmente, las drag queens exageran las expresiones corporales de las mujeres hasta llevarlas a lo abstracto para desvanecer los márgenes de la raza, la sexualidad y las clases sociales. Por eso lo importante de la cultura drag no es cómo algunos representan la masculinidad y otros la feminidad, sino ese personaje que crea cada quien para hacer, con su cuerpo, un performance en un espacio y tiempo determinado.

Landor Cinder
Landor Cinder

Por esto, la comunidad trans tampoco debería ser invisibilizada dentro del arte del drag puesto que los transgénero también utilizan este arte para expresar una personalidad que puede ser ajena a su realidad. Los personajes que interpretan como miembros de la cultura drag tal vez funcionaron, en algún momento, como vehículos para descubrir o sentirse a gusto con su identidad de género, sin embargo, esto no significa que estas personalidades sean un espejo absoluto de su comportamiento en el día a día. Impedirle a un individuo trans formar parte de este modo de expresión es como privar a una mujer cisgénero de la posibilidad de trabajar como una showgirl.

Gottmik, hombre transexual y drag queen
Gay Times

“Pienso que Dragula como un todo ha cambiado el panorama de la cultura drag y lo sigue haciendo”, afirmó Vander Von Odd —ganadora de la primera temporada de Dragula— al Phoenix New Times. “Creo que destaca un tipo de drag que es poco representado y menospreciado. Muestra a los raros”. La importancia de esta plataforma radica en su manera de mostrar este oficio como una gama que incluye tanto a las drag queens femeninas como a las que intentan crear un estilo alejado de lo convencional. Adicionalmente, muchos individuos, como Gieza Poke —drag queen que utiliza su barba como accesorio característico—, desean mostrar que ni la feminidad ni la masculinidad tienen un solo modo de ser personificados y de este modo expandir el abanico de maneras de representar un género.

La cultura drag es un modo de expresión, un trabajo y un arte que solo los que hacen una vida de él pueden entender a fondo. Cuando observamos Dragula o Drag Race, somos espectadores de la narrativa específica que cada uno de estos reality shows desea evidenciar. Sin embargo, es tarea de estas plataformas ser un reflejo de la infinita variedad de individuos que forman parte de este colectivo y no intentar cerrar la visión de lo que significa dedicarse al drag. En el arte de ser una drag queen o un drag king existe un mundo gigante que las masas no conocen y si estas plataformas se dedican a ir un paso más allá para mostrar la gama completa de personalidades y estéticas que convergen en los escenarios de los bares, clubs y convenciones LGBTQ+, serán espejos fidedignos de su comunidad y se acercarán un paso más a la verdadera cultura drag.

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