Woodstock es historia

Woodstock es historia

En 1969, pocos días después de que acabara el Woodstock Music and Art Fair, Jan Hodenfield escribió para Rolling Stone un artículo de 5.000 palabras para narrar los eventos terribles y triunfantes de uno de los momentos que marcó la historia del Rock y el movimiento hippie para siempre.

Sin retraerse en groserías ni dejando de lado un dato de lo catastrófico que resultaron los 4 días de música (y drogas), Hodenfield hace saber a sus lectores todo lo referente al descontrolado festival que tomó lugar en una granja de lácteos en Bethel, Nueva York.

Nos hemos pintado más o menos una idea de lo que pudo ser este histórico maridaje de música, paz, humo, ácido y lodo con la ayuda de fotografías, discos, documentales y películas. Sin embargo, leyendo el artículo que antes mencioné, se recibe de primera mano una imagen muy explicativa de una persona que acababa de estar en el evento.

Es un recurso invaluable que las palabras de este escritor, sin distorsiones de la opinión de otras generaciones ni conociendo el verdadero impacto que Woodstock iba a tener en la escena de la música, escribiera con una vista virgen lo que vio en esos 4 días de liberación (o libertinaje para algunos).

Capaz más invaluable que la opinión y reportaje de Hodenfield, son los testimonios de las personas que atendieron al festival.

En su mayoría adolescentes y jóvenes que no llegan a los 25 años, todos demuestran una atmósfera de comunidad, solidaridad y paz.

«It’s unreal,» said 22-year-old A! Rich of Montreal. «I’m wet, fedup, tired, and it’s beautiful.»

Te contaré más o menos lo que pasó para que entiendas lo espectacularmente significativo que fue Woodstock:

Era un festival destinado a solo 3 días de música y que esperaba unas 20.000 personas según los tickets de preventa. Unos pocos meses antes del festival, la locación tuvo unos problemas y fue movida a Bethel, Nueva York a la granja de una familia humilde que quería salvarse de la bancarrota.

Resulta que el éxodo masivo de adolescentes malolientes, vestidos de harapos y sudando hierba, comenzó una caminata al sitio que resultó en una terrible tranca de vehículos y la sobrepoblación del pequeño pueblo.

400.000 personas atendieron a Woodstock. Los 600 baños portátiles no daban a basto, la comida no era suficiente, las tuberías se habían roto y no había agua potable. En el borde del abismo al caos, la entrada se abrió a todo el público y helicópteros tuvieron que suplir con comida y ropa a la masa grisácea de espectadores desde el cielo.

Lo que parecía una fórmula perfecta para una explosión de ira y desastre, resultó en un mar de personas bajo la influencia de sustancias psicotrópicas, un cuerpo policial sorprendido por lo cortés y agradecidos que eran los jóvenes, dos nacimientos y personas compartiendo lo poco o lo mucho que tenían en común con quien quisiera un pedazo de pan o un chicho.

Llovió, no había donde dormir y tampoco había donde hacer… (sí, pupú). Vivieron como puercos en un corral pero se sintieron como ángeles en el cielo cuando escucharon a más de 32 presentaciones, incluyendo participaciones de The Who, Janis Joplin y Jimi Hendrix.

Evidentemente a los organizadores, unos jóvenes adoradores del rock y afiliados a una compañía de farmacéuticos, tuvieron que pagar una fortuna (más del doble de las ganancias del festival) para cubrir con los gastos de las multas y demandas por el caos que provocaron en el Estado de Nueva York.

«It’s just such an incredible unification,» said one 20-year-old guy.

Y es que realmente lo fue. Además de narrar hechos, el artículo de Rolling Stone te deja entendiendo que este fue el momento donde se formó la comuna hippie más grande de la historia, haciendo saber al mundo que era un movimiento apoyado por muchos, contradiciendo todo prejuicio que se tenía sobre su comportamiento, evidenciando su notable buen gusto en música y dejando claro que lo único que buscaban era la paz.

Por este significado trascendental a lo que hoy entenderíamos como un rave en medio de lodo, es que la semana pasada, el Estado de Nueva York quiso nominar el espacio donde tomó lugar Woodstock un espacio de preservación histórica, que de ser proclamado como tal, gozará de privilegios y planes que lo protegerá para mantener su legado.

Keep on Rockin’ and peace out

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