Los hombres de Japón quieren un tren solo para ellos

El mes pasado un hombre fue asesinado por un tren mientras intentaba huir entre las vías de la estación Aobadai en Yokohama, Japón, después de que una mujer lo acusara de toquetearla.

La pasajera le dijo a los trabajadores de la estación que “sintió algo extraño en el lado derecho de su cintura”, al comentarlo, el hombre se disculpó e intentó escapar. Uno de los pasajeros que vio lo que sucedía intentó retenerlo para que fuese interrogado por el personal, tal como está establecido en el protocolo de estas situaciones, pero el sospechoso se liberó y corrió a la pista en donde fue golpeado por uno de los trenes. Esta es la segunda vez que ocurre un caso así en el último mes.

Unos días antes del incidente en la estación Aobadai, un hombre murió después de ser acusado de tratar de sostener la mano de una mujer mientras viajaba en un tren en Tokio. La mujer informó el caso a las autoridades, y justo cuando estaba siendo interrogado en la estación de Ueno, el sospechoso escapó y supuestamente cayó de un edificio a 200 metros de la estación, confirmó un policía al periódico Asahi Shimbun.

Desde mediados de marzo de este año, se han producido seis casos de hombres que intentaron huir de las estaciones de trenes de Tokio después de haber sido acusados de abuso sexual.

Sin embargo, la muerte más reciente de una serie de incidentes relacionados con abusos en transportes públicos ha comenzado un debate masivo sobre la cultura de violación en el país oriental.

El acoso sexual en el transporte público ha sido un problema en Japón desde hace décadas. Casi como un acto cotidiano, en 2011 se concluyó que al menos el 70% de las niñas han experimentado abusos sexuales en trenes, y el 60% de las mujeres entre 20 y 30 años de edad han sido víctimas de acoso sexual.

Cuando las cosas se empezaron a salir de las manos, el Gobierno decidió abrir los ojos y comenzó a implementar políticas un poco más rígidas para proteger a las víctimas; instalaron cámaras en las estaciones, aumentaron la cantidad de vagones “únicos” para mujeres (los que tienen una banda rosada, más comunes en la hora pico) y legalizaron multas altas para los “chikan”, el término que reciben los acosadores sexuales en Japón.

Con grandes campañas que incitaban a las mujeres a denunciar a los pervertidos en transportes públicos, guías que explican cómo enfrentar estas situaciones, e iniciativas como insignias y pins para estudiantes con eslóganes en contra del acoso, señalizaciones y publicidades en los propios vagones, las niñas y mujeres han comenzado a alzar la voz cuando un caso de acoso se presenta. 

Esto por supuesto, ha caído en algunas manos mal intencionadas, que aprovechan las nuevas leyes para entorpecer el proceso de erradicación del acoso. Las falsas acusaciones motivadas por la recompensa económica que las multas otorgan a las víctimas, han sido un efecto secundario de la epidemia de acoso en Japón.

https://twitter.com/999Aeromarine/status/864411678389092352

«Dada la situación, los vagones solo para mujeres son desconcertantes: ‘vagones que protegen a las mujeres de los hombres y los abusadores’. Ese no es el punto. Debería haber carruajes específicamente para los hombres ‘vagones que protegen a todos los hombres y los papás que trabajan de falsas acusaciones’. Eso tendría más sentido”

Así como hay casos verdaderos de acoso, también hay oportunistas que alegan crímenes falsos. Como también existe una cultura que mantiene que tocar a una mujer sin su consentimiento no es “gran cosa”, así que bandean la tarjeta de “acusaciones falsas” para aligerar su carga. Realmente, hay más factores en juego que “falsas acusaciones” o casos de acoso que quedan impunes.

Saber quién dice la verdad muchas veces se sale de nuestras manos; y es aquí cuando nos damos cuenta del daño que causa la generalización. 

Sí, Japón tiene un problema grave; la cultura de violación y abuso es algo que no podemos ignorar; como tampoco podemos ignorar que no todos los hombres están en un mismo saco, y algunos de ellos también se están viendo afectados por la radicalización de los bandos.

En el sistema de justicia penal japonés, la tasa de condena de una persona bajo acusación es más del 99%, y la absolución es rara. Por lo que, si una persona es acusada (así sea inocente) se encuentra en desventaja y muchas veces prefiere huir antes de enfrentarse a esas desventajas. Así, repito, no sea culpable.

Este miedo a las acusaciones falsas ha impulsado la creación de un “plan de seguro” que le permite a los acusados informar de su situación y llamar a un abogado desde su teléfono inteligente. Hasta el mes pasado, el programa por suscripción tenía a una docena de hombres inscritos. Sin embargo, en mayo el número aumentó a cientos. 

“El miedo a las acusaciones falsas para los hombres está llegando a su punto máximo, si esto continúa, va a dañar gravemente la productividad de Japón. Las compañías ferroviarias deben implementar vagones solo para hombres tan pronto como sea posible. Hay gente que tiene opiniones negativas sobre esto antes de que incluso lo intentemos. Pero ¿por qué no aliviamos el temor de los hombres en primer lugar y luego tomamos los datos pertinentes para que podamos centrarnos en cuestiones operacionales mediante pruebas y errores?”

Entonces, si esta problemática está llegando a un punto casi tan riesgoso como el que impulsó la creación de vagones solo para mujeres, ¿qué tan incoherente puede llegar a ser crear vagones solo para hombres?

Así como pedíamos que se protegiera nuestra identidad física, y según un grupo de hombres, ellos también temen por su integridad en estos momentos, ¿por qué no un vagón solo para ellos?

No queremos restarle importancia a la lucha contra el acoso, porque sigue siendo un problema latente, pero dentro de todo, es un problema que está “siendo atendido”, mientras que el temor del gobierno, y la sociedad en general, a que esta cultura se salga de las manos, nos ha llevado a ignorar la otra cara de la moneda.

Hay personas, de ambos lados, que se están viendo salpicadas por una realidad que no pidieron. Y así como la lucha por sus derechos está dando frutos, esperamos que los grupos de hombres que se sienten amenazados por el nuevo sistema, encuentren una manera de aliviar sus miedos; y si tiene que ser con vagones exclusivos, entonces que sea así.

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