Todo lo que está mal con el caso de Aziz Ansari

Todo lo que está mal con el caso de Aziz Ansari

Si has estado en las partes anglosajonas del internet los últimos 7 días, has escuchado sobre Aziz Ansari y Grace. Si no, te pongo al día:

Babe, una revista digital, buscó a Grace (pseudónimo), de 23 años quien en septiembre del 2017 tuvo una cita con Aziz Ansari. Después de una corta cena, Aziz llevó a Grace a su apartamento donde comenzaron a besarse. Aziz le quitó la ropa a Grace y luego se desvistió. Dijo que iría por un condón pero Grace le dijo “espera, vamos a relajarnos por un segundo”.

Siguieron besándose, él le hizo sexo oral y luego le pidió que le hiciera sexo oral a él. Aziz varias veces movió la mano de Grace hacia su pene. Grace continuamente intentó poner distancia entre ambos, dejar de moverse, y quitar su mano. Ansari creyó pertinente preguntar “¿dónde quieres que te coja?”, Grace respondió “la próxima vez”, Ansari dijo “¿oh como la próxima cita? ¿si te sirvo otro trago cuenta como una segunda cita?” y le dio vino. La noche siguió así, con Grace incómodamente evitando sexo y Aziz agresivamente presionando hasta que finalmente Grace se fue.

Es una historia problemática y llena de áreas grises. Pero no de la manera que la están aprovechando ciertas personas que estaban rezando por una excusa para quejarse de #metoo y “la cacería de brujas”. Esos son solo trolls que tienen una erección cada vez que alguien les da la oportunidad de decir “¿podemos pensar en los pobres hombres, por favor?” y este no es un tema que se pueda analizar con el pene. Este es realmente el problema con la historia de Grace:

Babe hizo un trabajo de mi*rda

A nivel comunicacional, Babe es un portal orgullosamente inmaduro. Es Justin Bieber con una peluca fingiendo ser feminista. La historia está narrada de una manera torpe y poco profesional. Parece un ejercicio de redacción creativa mezclado con el primer intento en periodismo de la escritora, y como tal le hace daño a la víctima a la que intenta darle voz.

Además, el enfoque editorial parece estar dirigido a hacerle shaming a Aziz en vez de exponer por qué el tipo fue un asco. Lo peor es que hacia el final parecen confundir lo que pasó con Grace con lo que pasa en una situación de ataques sexuales en un ambiente profesional. Y la guinda en el pastel fue cuando contestaron a las críticas con defensas misóginas y ridículas. Son un desastre y claramente estaban más enfocados en conseguir clicks que en presentar una historia decente.

Aún así esto es lo que no es un problema con la historia de Grace:

Querer empezar una conversación sobre cómo se ve el consenso actualmente

Leer a Grace es como cuando escuchas tu voz en una grabación por primera vez y te parece el sonido más terrible y vergonzoso del planeta, todas hemos sido ella en diferentes medidas y es desagradable tener que reconocer eso. Lo que hizo Aziz es más mundano pero universal que lo que hicieron Weinstein o Louis CK. La diferencia es que el comportamiento de Aziz no es ilegal y de hecho creemos que es normal.

La historia de Grace habla de patrones de comportamiento condicionados por el género en situaciones íntimas. Sexo y dating inicialmente consensuado y entre pares, lo más común y lo que menos se ha discutido desde que empezó La Purga con el exposé de Weinstein. Aparentemente esto tocó un nervio. Un montón de gente pareciera estar diciendo que como no es ilegal no cuenta, y que además no es una violación así que no merece ser contada. Porque tenemos los estándares tan bajos que pensamos que si algo no es criminal entonces está automáticamente dentro de lo aceptable.

El problema con esa lógica es que puede que tu experiencia no sea una violación como tal y que aún así te traume para siempre. Y de todos modos, aún cuando no quedes traumada para toda la vida tienes derecho a hablar sobre lo que te pasa.

Si nuestras interacciones con otras personas fuesen evaluadas como en bachillerato, “no violar a nadie en una cita” no debería ser el 10 que te permite aprobar la materia. No ser un violador es lo mínimo que debes no ser para considerarte decente, es más como firmar tu nombre en el examen.

La historia de Grace no es importante porque estemos confundiendo “una mala cita” con una violación, sino porque nos deja hablar de, al menos, dos temas importantes que hemos estado ignorando:

Los hombres respetan más a sus penes que a sus parejas sexuales.

Cuando un hombre quiere tirar las mujeres aparentemente dejamos de ser seres humanos. Lo sabe toda mujer a la que le han puesto una mano en la cabeza para empujarlas levemente hacia un pene. La idea es que los hombres “siempre van a encontrar resistencia”, así que deberían intentarlo una y otra vez hasta que la mujer se canse. Es totalmente deshumanizante.

Grace le dijo a Aziz que no quería tener sexo con él esa noche, y la respuesta de Aziz no fue respetar su decisión sino buscar más vino para burlar sus límites y/o cansarla. “Se estaba haciendo la dura”, y cuando una mujer se “está haciendo la dura”, está interponiéndose entre el pene y su objetivo así que hay que sacarla del camino.

El problema se vuelve más denso cuando se agrega el hecho de que a las mujeres nos crían para no ser disruptivas. La primera vez que te encuentras en una situación en la que tienes que ser grosera y decirle no a un tipo, es más difícil de lo que esperarías. Por eso recurrimos a señales no verbales, alternativas amables como “estoy cansada, tal vez la próxima vez”, o mentiras como “todavía tengo la regla. Sí, sí… me dura un mes, mi ginecólogo dice que es normal”.

Aún con una clara excusa de por medio, los hombres siguen insistiendo o fingiendo que no entienden que no quieres a pesar de que te congelaste y no te has movido en 15 minutos. Y es absoluta mentira. Aparentemente “let’s chill” significa “vamos a bajarle dos” en todos los contextos menos cuando un hombre quiere tirar. Nos dicen que los hombres no entienden esas señales tan claro como las mujeres pero es mentira y está comprobado. Los hombres son completamente capaces de entender señales no verbales de rechazo al sexo. Solo prefieren ignorarlas y seguir buscando ofrendas para el todopoderoso falo.

Y ok, no es una violación, y para mi, ni siquiera es un ataque sexual. Pero estar con alguien que te gusta y sentirte invalidada una y otra vez porque se niega a escucharte cuando dices que no quieres tirar, no debería ser la norma. Por más que se vea como un acto inocuo es algo que te deja sintiéndote asqueada y preguntándote si tenías que gritar o ser más paranoica al momento de dejar entrar a personas a tu vida. Reconsiderando si ese tipo súper genial que te parecía tan emocionante, en realidad no es solo un cretino.

Los hombres no deberían escuchar un no, sentarse 5 minutos y sacarse el pene. Deberían parar hasta que escuchen un sí. Si lo que quieren es un hueco, estoy segura que una muñeca inflable haría un buen trabajo.

Los “hombres feministas” conocen la retórica pero no tiran como hombres feministas

El segundo punto es que si vas a hacer una carrera o hacerte una imagen pública hablando de lo súper woke y feminista que eres: COMPORTATE COMO TAL.

El feminismo no es una máscara que te pones para que la gente crea que eres un ser elevado llegando al nirvana. No puedes escribir un libro moderno sobre el consenso, y el comportamiento de dos géneros cuando se trata de relaciones románticas, y luego poner la mano de alguien en tu pene repetidas veces a pesar de que te de señales de que no quiere tocarte.

De igual manera no puedes ser feminista y comportarte como si estuvieses en una porno denigrante sin antes haber hablado con tu pareja. O decir que apoyas la igualdad entre las mujeres y luego utilizar tu privilegio de hombre para callar a una mujer.

Estás haciendo un performance, no siendo feminista. A ti nada te va a complacer tanto como verte al espejo mientras sostienes un libro de Simone de Beauvoir en la mano izquierda y con la derecha te masturbas. 

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