Serena Williams vuelve a reescribir la historia

Son muy pocos los deportistas que pasan la barrera de lo normal, de lo que debe ser. Son unos cuantos los que a medida que pasan los años mejoran su rendimiento y rompen récords. Menos son muchos los que se convierten en leyendas y todavía no se han retirado.

Cada cierto tiempo llegan para romper las barreras de lo normal, para dejar su huella en el deporte para siempre. Se mantienen en boca de todos por sus actuaciones y rendimiento. En ese grupo está la tenista estadounidense Serena Williams.

Ahora que las nuevas figuras femeninas en el deporte como Deyna Castellanos, Daniuska Rodríguez, Alex Morgan y Simone Biles han llamado la atención, Williams demostró que sigue siendo la reina.

Serena desde el comienzo de su carrera se proclamó como la máxima figura femenina en el tenis y en el deporte. El título se lo han dado fanáticos y el mundo, no ha parado desde 1997. Ha sido un referente para demostrar que la mujer en el deporte también puede convertirse en una leyenda.

Con una condición física envidiable, un cuerpo fuerte y moldeado ha logrado mantener su nivel. No solo se habla de ella por el tenis, sino también por ser una portavoz para los derechos de las mujeres y el racismo.

Una mujer que el sábado 28 de enero ganó su vigésimo tercer título de Grand Slam al vencer a su hermana mayor, Venus Williams en el Australia Open. Con esta última victoria (doble 6-4, en 1h 21m) se convirtió en la tenista que más títulos del Grand Slam tiene en su expediente en la Era Open (desde 1969).

Ya dejó atrás a la alemana Steffi Graf (22) y se sitúa ahora a solo un trofeo de la campeona de todos los tiempos, la australiana Margaret Court (24). Y por supuesto, se convirtió en en la ganadora más veterana de un Grand Slam, todo en un mismo día.

Recuperó el puesto número 1 del mundo que antes era de la alemana Angelique Kerber y supera a Steffi Graff en cuanto a títulos de Grand Slam conquistados.

Récords que no superan el reto más grande de las dos hermanas. 35 y 36 años son las edades de estas grandes, llega un momento en la vida de un deportista donde comenzar la escalera de los 30, asusta.

Claro, es diferente en algunos deportes, unos pueden durar más otros menos pero el tenis requiere de un rendimiento físico constante, un partido puede durar 5 horas. La hazaña de las hermanas Williams es increíble, cada una ha sufrido lesiones en sus carreras y hoy por hoy se miden en competiciones de alto nivel.

Ellas son el digno ejemplo que con la edad no se acaban los premios, se ganan es por voluntad y esfuerzo. Una dupla dominante y fuerte, hermanas que han dejado huella. Ya de por sí son grandes por eso.

Entre ellas, ese sábado demostraron que la competitividad solo está en las canchas, fuera de ellas es distinto. “Cuando tú ganas también gano yo”, Serena le dedicó Venus; “cuando yo quería llegar a lo más alto tu ya estabas allí. Estoy enormemente orgullosa de ti. Eres mi mundo”. Y le correspondió la hermana pequeña: “No podía haber ganado estos 23 trofeos sin ella. Eres mi inspiración y la única razón por la que estoy ahora aquí”. Un momento que dejó muchas emociones para el público y los fanáticos.

Ahora, la frase que compartió cuando ya tenía un nuevo trofeo entre sus brazos: “23, 24, 25… Nunca es suficiente. Me he sentido como si verdaderamente haya mejorado este año mi juego”.

Williams por ahora tiene cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos, una Copa Federación y dos Copa Hopman. Además, es la única tenista en haber completado el Golden Slam de carrera en las dos modalidades (individuales y dobles).

Un Grand Slam que viene con un número mágico, el 23. Un número con mucha mística. El 23, era el dorsal mágico del baloncestista Michael Jordan; el 23 fue el día que nació Pelé, uno de los grandes futbolistas de todos los tiempos; y 23 fueron los puñetazos que esquivó el boxeador Muhammad Ali, en 10 segundos, durante la histórica secuencia que protagonizó en abril de 1977, en Miami, frente a Michael Dockes.

El mismo Michael Jordan le envió una carta y una caja con unos Jordans muy especiales con el número 23 en ellos. 

«Ganar es duro «, dice la carta.» Se necesitan años de duro trabajo, resistencia mental y la voluntad de aceptar el hecho de que odias perder. Felicidades con mucho respeto por ganar el No. 23. Será un privilegio seguir viendo su determinación en la cancha. Tu amigo, Michael Jordan, » terminaba la carta.

Ya tiene 23 trofeos del Grand Slam, desglosados de la siguiente manera: siete en Melbourne, otros siete en Wimbledon, seis en Nueva York y tres en Roland Garros.

No sabemos cuánto tiempo seguirá jugando tenis, sin embargo, por ahora es imbatible. Ganará más premios hasta que su cuerpo lo permita y sin duda este no muestra señas de querer parar.

Ya es una de las mejores deportistas del planeta, solo nos queda disfrutarla por el tiempo que le queda y seguir alabando sus logros. 

Go Serena!

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