Mandatory Credit: Photo by John Salangsang/Shutterstock (10265625dt) Taylor Swift iHeartRadio Wango Tango, Show, Dignity Health Sports Park, Los Angeles, USA - 01 June 2019

Taylor Swift nunca ha sido dueña de sus grabaciones, Scooter Braun sí

Que los artistas peleen por ser propietarios de sus masters no es nuevo

“Vivimos en un mundo que valora la creatividad por su éxito comercial y los derechos de autor son meros instrumentos de beneficio financiero, no de progreso creativo”, dice Kalyan C. Kankanala en su libro Fun IP, Fundamentals of Intellectual Property, en el cual busca explicar cómo funciona realmente el copyright. La conexión entre ingenio e industria es inevitable. La música, la literatura y el cine, entre otras artes, están ligados a un proceso individual o colectivo de creación que resulta en productos que pueden influenciar la vida de cualquier persona, impacto detrás del cual siempre existirá un negocio que busca lucrarse de él. Una cantidad inmensa de contratos y acuerdos, de los cuales no siempre estamos al tanto y que pueden resultar muchas veces perjudiciales para los autores de las obras, son parte de estos procesos creativos. 

Hay artistas que están hartos de que las transacciones comerciales que los llevaron a la cima no beneficien a las verdaderas mentes detrás de las creaciones y Taylor Swift es una de ellas. Desde su lucha constante contra los servicios de streaming hasta su carta abierta a Apple Music, Swift ha batallado para que los creativos tengan la remuneración que merecen por su trabajo. Por otro lado, Scooter Braun es la personificación de la parte comercial del mundo creativo. Él se ha encargado de catapultar las carreras de Justin Bieber, Ariana Grande y Tori Kelly, entre otros. Por eso que este adquiriese el antiguo sello discográfico de Swift, Big Machine Records, significó un choque en la industria, ya que ahora él sería dueño de los primeros seis álbumes de la intérprete. Pero nada de esto es nuevo. Lo que queremos saber ahora es: ¿cuál es el problema entre Taylor Swift y Scooter Braun?

Para poder entender este conflicto, tenemos que regresar al año 2005, cuando ninguno de estos dos personajes figuraban prominentemente en la palestra pública. Para ese momento Swift tenía 14 años y apenas estaba haciéndose un nombre en el mundo de la música. A esa edad firmó su contrato con Big Machine Records, un sello propiedad de Scott Borchetta que se enfoca principalmente en música country. Según Variety, en este acuerdo la disquera obtenía los derechos de todas sus grabaciones maestras, mientras ella recibía un adelanto que tenía que remunerar con su porcentaje de regalías, como es común en estos casos. Normalmente los sellos son los dueños de las grabaciones originales de las canciones de los artistas a cambio de promoción y soporte en el proceso creativo. Estos contratos les permiten a las disqueras poder sacar la música y obtener dinero de ella a través de licencias y de la distribución. 

Los compositores, por su lado, también poseen copyright sobre sus letras, por lo que comparten con las disqueras algunos derechos sobre cómo y dónde se pueden usar. Taylor Swift tenía los derechos de sus composiciones y Big Machine era dueña de sus grabaciones maestras. Con los años, ella intentó obtener la potestad de sus masters, pero al no tener éxito decidió, cuando terminó su contrato, cambiar de sello discográfico y firmar con Universal Music Group (UMG), quienes le daban la oportunidad de ser dueña de ellos.

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Desde este traspaso, Swift se había enfocado en su séptimo álbum, Lover, y este incidente no había tenido ningún seguimiento aparente hasta la mañana del domingo 30 de junio del 2019, cuando se anunció que Ithaca Holdings de Scooter Braun había adquirido Big Machine Records y todo su catálogo de música. “Este es el peor escenario posible”, expresó Swift en su carta abierta publicada en Tumblr minutos después de que la noticia saliera a la luz pública. “Cuando dejé mis masters en manos de Scott hice las pases con el hecho de que eventualmente él los iba a vender, pero ni en mis peores pesadillas imaginé que el comprador sería Scooter”.

En el mismo post, Swift relata el bullying que le hizo Braun durante años, quien fue mánager de Kanye West durante el periodo de lanzamiento de la canción Famous, cuya letra causó controversia al incluir una línea que dice: “Siento que Taylor y yo aún podríamos tener sexo, ¿por qué? Hice a esa p*rra famosa”. Esto molestó a Swift, quien declaró que no conocía nada al respecto y se sentía indignada, pero Kim Kardashian —esposa de West— filtró el video de una llamada, en el que se escucha a Swift aprobar esa parte de la canción. Luego, Justin Bieber publicó un screenshot de una videollamada que tuvo con Scooter Braun y Kanye West en Instagram, el cual acompañó con la frase “¿Qué pasa, Taylor?” como descripción. Ella, claramente, asumió a Braun como uno de los involucrados en estas situaciones, por lo cual evidentemente no tienen la relación más amigable. “Ahora Scooter me ha despojado del trabajo de mi vida, el cual no tuve la oportunidad de comprar”, Swift explica y expone que su trabajo es ahora propiedad de alguien que intentó sabotearla.

Este negocio es realmente lucrativo, no solo porque los seis primeros álbumes de Swift están involucrados, sino porque este sello discográfico tiene contratos con una gran cantidad de artistas country —entre ellos Lady Antebellum, Florida Georgia Line y Thomas Rhett—, un género muy popular en ventas en los Estados Unidos. Ser dueño de este contenido es la meta, es el modo en el que puedes generar ganancias a través de streaming y ventas, y en este caso todo ese dinero iría para Braun, quien además tendría el poder de decidir si se puede o no usar esas canciones en películas, videos, etcétera. Si, por ejemplo, Swift va de gira con su próximo álbum, ella tendría que llegar a un acuerdo con la disquera para poder cantar sus viejas canciones en estos conciertos. 

Entonces, ¿por qué Taylor Swift no compró sus masters o el sello completo? La cantante cuenta al principio de su carta abierta que la propuesta que le había hecho Big Machine consistía en darle las grabaciones maestras de uno de sus antiguos álbumes cada vez que ella grabara uno nuevo con la disquera. También menciona que ella se enteró de la noticia de la misma forma que todo el mundo y no tuvo la oportunidad de comprar su trabajo pasado. Pero Scott Borchetta tiene otra versión de la historia. Según él, se le informó a todos los accionistas del sello —el padre de Taylor es uno de ellos— sobre la propuesta de esta transacción el día 25 de junio y luego se les avisó sobre la venta el 28 de junio, cuando esta fue aprobada por tres de los cinco accionistas. Además Borchetta explica que un día antes del anuncio él mismo le escribió a Swift sobre el tema por mensaje de texto como ella había hecho cuando decidió mudarse a UMG. En su carta explicó que en la última oferta que le hicieron a Swift para que se quedara en Big Machine, «el 100% de los activos iban a ser transferidos a ella, inmediatamente, después de la firma del nuevo acuerdo».

Propuesta de contrato entre Taylor Swift y Big Machine Records
Big Machine Records

Si hablamos de la posibilidad de compra por parte de Swift, está claro que ella podía realizar esta movida con el socio correcto, como menciona Variety: «Si los masters eran tan importantes para ella, pudo haber orquestado una oferta para comprar la compañía, pero escogió su contrato de $20 millones». Donald Passman, abogado de Taylor Swift, le explicó a People que «Borchetta nunca le dio la oportunidad a Swift de poder adquirir sus masters o el sello. Por lo menos no del modo inmediato por medio de un cheque, como aparentemente está haciendo con otros». 

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Hey Taylor. First of all i would like to apologize for posting that hurtful instagram post, at the time i thought it was funny but looking back it was distasteful and insensitive.. I have to be honest though it was my caption and post that I screenshoted of scooter and Kanye that said “taylor swift what up” he didnt have anything to do with it and it wasnt even a part of the conversation in all actuality he was the person who told me not to joke like that.. Scooter has had your back since the days you graciously let me open up for you.! As the years have passed we haven’t crossed paths and gotten to communicate our differences, hurts or frustrations. So for you to take it to social media and get people to hate on scooter isn’t fair. What were you trying to accomplish by posting that blog? seems to me like it was to get sympathy u also knew that in posting that your fans would go and bully scooter. Anyway, One thing i know is both scooter and i love you. I feel like the only way to resolve conflict is through communication. So banter back and fourth online i dont believe solves anything. I’m sure Scooter and i would love to talk to you and resolve any conflict, pain or or any feelings that need to be addressed. Neither scooter or i have anything negative to say about you we truly want the best for you. I usually don’t rebuttal things like this but when you try and deface someone i loves character thats crossing a line..

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Pero más allá del constante “él dijo/ella dijo” en este asunto, creo que lo importante es resaltar los problemas con respecto a los derechos de autor en la industria musical. Los artistas tienen derecho a ser dueños de sus creaciones. No deberían tener que pasar una década esperando la oportunidad de ser propietarios de su arte. Deben existir miles de artistas que firman un contrato con algún sello y nunca llegan al estrellato, razón por la cual nunca obtendrán ganancias por su trabajo. Este no es un problema nuevo y claramente estos artistas no lo hacen a cambio de nada, puesto que los sellos son quienes tienen la infraestructura necesaria para poder producir o distribuir sus composiciones.

La creatividad es un trabajo, como menciona Austin Kleon. Crear no es algo que nace simplemente con la musa, requiere tiempo, dedicación y esfuerzo. No cualquiera tiene la habilidad y el coraje de dedicarse al arte, y no ser dueño de la creación surgida luego de un largo y difícil proceso creativo puede resultar bastante desalentador. «Todo el mundo dice que desea que los artistas hagan dinero y después, cuando lo logran, todo el mundo los odia», menciona Kleon. La sociedad le coloca una connotación negativa al arte que es monetizado o mercantilizado, se suele decir que deben vivir sin enfocarse en ganancias porque eso desvirtúa sus creaciones. Hay que estar conscientes de que es un trabajo y los artistas también son personas, su vida no tiene que ser austera y dedicada 100% a su profesión sin esperar nada a cambio. 

Nadie está diciendo que Taylor Swift necesite más dinero ni que esta discusión deba enfocarse específicamente en ella. Esto no es algo que empezó con esta situación y sabemos que no va terminar aquí, pero es un asunto que podemos debatir para saber si nuestra concepción sobre cómo se unen el dinero y la creatividad es del todo correcta. Si es necesario que la industria musical modifique o regule los contratos para lograr que ninguna de las partes salga perjudicada, pues que se haga. Como dijo Prince: “Si tus masters no te pertenecen, tú les perteneces a ellos”.

Por ahora podemos preguntarnos: ¿qué pasará con las grabaciones maestras de Taylor Swift? Según Variety, los defensores de Scooter Braun piensan que su siguiente estrategia será intentar llegar a un acuerdo con Swift para que ella sea propietaria de sus primeros seis álbumes de un modo justo, siendo este un negocio igual de lucrativo para él. Sin embargo, nadie sabe realmente cuál es el camino que tomará este conflicto. 

Mientras descubrimos cuál es el futuro de esta historia, puedes apoyar a Swift escuchando You Need to Calm Down o puedes generar ganancias para Braun escuchando en Spotify algún éxito viejo de ella. Y si no te importa ninguno de los dos, puedes simplemente dejar de usar pitillos para evitar que más animales marinos desaparezcan.

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