‘Incels’: los hombres que odian a las mujeres

Una comunidad cuyo mantra es la violencia de género

Muchos grupos sociales y subculturas surgen por la necesidad de conectar con otros. No es extraño establecer vínculos mediante nodos de identificación con otras personas, sean gustos u opiniones similares, incluso formas de vestir. La idea es, después de todo, no aislarse. Internet ha servido para trazar estos puentes entre seres humanos, aunque algunas veces esas asociaciones no resulten en las mejores influencias. Los incels, quienes han sido objeto de debate en distintas polémicas últimamente, son un ejemplo curioso de ello. 

La búsqueda de compañía en un mundo donde no encajan parece ser el origen de este grupo. El problema radica en que no todos somos iguales. Algunos culpan erróneamente a los demás por su soledad, quizá por ello varias personas identificadas como incels han realizado asesinatos, violaciones y otros actos violentos, todo a partir de un resentimiento hacia el otro.

¿Qué es un incel?

Involuntary celibacy —en español: celibato involuntario— es un término utilizado para describir a personas que se encuentran solas y no pueden establecer vínculos con otros a pesar de que así lo deseen. Fue acuñado por una mujer bisexual identificada únicamente como “Alana”, quien creó una página web llamada Alana’s Involuntary Celibacy Project(“El proyecto de celibato involuntario de Alana”) cuyo objetivo era ser un lugar de discusión sobre la inactividad sexual. Poco después hizo una lista de correos a la que denominó “INVCELS”, lo cual posteriormente evolucionó en “incels”. A mediados del 2000 abandonó su experimento al sentir que no lograba ayudar a la gente como inicialmente se había propuesto. Sin embargo, las discusiones en la plataforma no tardaron en pasar de la frustración de algunos hombres al odio de otros hacia las mujeres.

Los incels nos culpan de cierto rechazo y supuesta discriminación. Para este grupo las mujeres deben proveerlos de sexo y quienes se nieguen son denominadas “Staceys” —mujeres atractivas vacías— que solo desean salir con “Chads” —hombres blancos y heterosexuales que solamente se enfocan en el físico y suelen salirse con la suya gracias a su aspecto—. Esa es la razón por la que esta comunidad nos odia y, lamentablemente, no son solo misóginos; muchos suelen ser racistas y hasta homofóbicos. 

El inceldom existe en plataformas como Reddit, 4chan y Twitter, pero también tienen su propio sitio web: incels.co. En todos estos lugares se pueden evidenciar las obscenidades y atrocidades que dicen sobre las personas que no forman parte del grupo. Existen múltiples categorías dentro del universo incel, entre las cuales se encuentran currycel (para referirse a los hindúes), niggercel (los de color), fatcel (contextura gruesa) y whitecel (caucásicos).

¿Por qué la comunidad de incels se volvió tóxica?

A finales de los noventa apareció la ya mencionada página de Alana y a principios del 2000 se crearon IncelSupport y LoveShy. El primer sitio era un forum en el cual eran admitidos los dos sexos y moderaban las publicaciones de odio, mientras que el segundo era un portal exclusivo para hombres donde expresaban su frustración y odio hacia las mujeres sin ningún tipo de censura. Al finalizar la década, los incels comenzaron a migrar hacia las redes sociales. Todo empeoró en el 2014, cuando Elliot Rodger asesinó a siete personas en California y posteriormente se suicidó luego de publicar en internet un manifiesto en el que hablaba sobre los incels e incluía instrucciones con respecto a qué debía hacerse para dominar a las mujeres y acabar con el feminismo. Después de la publicación del texto, Rodger se convirtió en el ídolo de los incels más violentos. Desde entonces han ocurrido algunos actos similares, como el de Alek Minassian en abril de 2018.

La comunidad no es exclusiva de los Estados Unidos. En Chile apareció 6chan, un portal similar al reconocido 4chan donde los usuarios podían compartir contenido de animé y memes, pero que pronto pasó a convertirse en lo que hoy conocemos como nido.org, página donde los usuarios creaban hilos con contenido pedofílico e información personal —dirección, nombres completos, partidas de nacimiento y fotos— de mujeres chilenas para insultarlas y acosarlas. Conductas similares pueden encontrarse en lo que sucedió en Venezuela durante mayo de este año, cuando salió a la luz un grupo en Telegram en el que varios hombres compartían carpetas con nudes de mujeres junto a su información personal.

¿Qué tan entendible es todo esto?

De ninguna manera se puede ser empático hacia conductas violentas o abusivas. Querer atacar a una persona por no cumplir nuestras expectativas es injustificable. Si una mujer no quiere tener sexo con alguien es su decisión. Tener una vagina no nos obliga a obedecer los deseos de algunos hombres, no se nos debe juzgar por relacionarnos con quienes queramos y usar nuestros cuerpos como nos provoque. 

Silenciar o cancelar a estos grupos no resuelve el problema. La solución no parece estar en censurar o suprimir las opiniones de los incels, por más condenables y desagradables que sean. El resentimiento seguirá existiendo y buscarán nuevos espacios y formas de manifestar ese odio. Quizá se debe buscar incentivar y educar a estas personas para que logren establecer vínculos sanos con los demás. Ayudando al otro logramos armonía y evitamos tragedias como la de Elliot Rodger.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
No, vetar libros clásicos infantiles no eliminará el sexismo