¿Qué pasará con el aborto en Estados Unidos?

Desde que Donald Trump se juramentó el pasado 20 de enero se ha asegurado cumplir con algunas de sus promesas expuestas en su campaña presidencial (Stephen Colbert tiene cosas interesantes que decir al respecto). Como es de costumbre, en los primeros días de presidencia en la Casa Blanca, Trump firmó una serie de acuerdos.

Entre ellos la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, la derogación de Obamacare y la construcción de un muro en la frontera con México.

Todos polémicos, aunque el mayor revuelo (además del immigration ban) según los medios de comunicación y ciudadanos es prohibir la entrega de fondos a organizaciones internacionales que promueven o proporcionan el aborto. Los fondos corresponden a USAID, la agencia de desarrollo estadounidense.

Una medida que ha llamado la atención por la marcha de las mujeres en Washington contra su presidencia y una serie de temas donde también ha predominado el tema de los derechos reproductivos de las mujeres.

Las manifestantes en pancartas y cantos repetían la frase “Mi cuerpo, mi elección”. Promotores de la marcha varias veces nombraron a Planned Parenthood. Una organización sin fines de lucro que proporciona servicios de salud reproductiva tanto en los Estados Unidos como a nivel mundial.

Scarlett Johansson en su discurso nombró a la organización y agradeció la ayuda que le brindaron en los momentos donde necesitaba chequeos de salud por un tratamiento que no especificó a los 15 años.

El movimiento feminista o solo simples mujeres que quieren tener el derecho a decidir qué hacer con su cuerpo ha estado luchando por años a nivel global para cambiar la concepción del tema. Sabemos que a nivel global solo en algunos países el aborto es legal a petición, en otros es legal en caso de violación y también existen países donde es ilegal sea cual sea la condición que presente la mujer.

Un tema que siempre genera posiciones, algunas veces extremistas. América Latina y países de Asia son los que resultan más afectados a la hora de encontrar clínicas u hospitales que puedan realizar el procedimiento y sea accesible para miles de mujeres.

Se sabe que cada año por falta de ayuda de los gobiernos y centros médicos ocurren miles de muertes por negligencia, debido a que algunas mujeres toman medidas por su lado, esto ocurre mayormente países en vía de desarrollo.

Ahora, con una presidencia de posición republicana es posible que vuelvan viejas costumbres y pensamientos conservadores en futuros decretos y leyes. Con una mayoría republicana en el Congreso, es una vía.

El decreto “finalizará el uso de dólares de los contribuyentes para financiar abortos en el extranjero”, según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, en una rueda de prensa. “El presidente ha sido muy claro de que es un presidente pro-vida, la restauración de esa política refleja ese valor”.

La consecuencia que más preocupa es que ocurre a nivel mundial, donde hay personas que no comparten la posición con el presidente Donald Trump. De tomar una medida de esta magnitud, se debería hacer a nivel nacional, aunque, sabemos que Estados Unidos es la primera potencia del mundo.

¿Qué pasará con las pacientes y familias en otros países que esperaban el tratamiento?, ¿con niñas que han salido embarazadas por falta de educación sexual en sus países o por violación?, ¿o con las mujeres que no desean dar a la luz ese bebé?

Este tipo de decisiones tendrán consecuencias, no se pueden esconder ni ignorar.

En las redes sociales se critica que las decisiones en pro o en contra del aborto son tomadas por hombres. Nunca ha cambiado, presidentes y diputados son los que se han encargado de tener la última palabra.

https://twitter.com/MartinBelam/status/823637000783798272

Una imagen mostrando a Hillary Clinton como Presidenta junto a mujeres pilotos en la Segunda Guerra Mundial llamadas “WASPs” firmando un decreto que prohíbe la eyaculación con fines no procreativos. Llamando a la reflexión, un análisis que permite ver el otro lado.

Si hay personas en territorio norteamericano que no quieren seguir pagando impuestos para los fondos de estas organizaciones que promueven el aborto, ¿no es el mismo caso con las personas que no están de acuerdo en seguir pagando impuestos por el Viagra? Sí, esto es una realidad.

Por supuesto, nunca veremos que una mujer firme un decreto en donde a organizaciones o empresas que fabrican la famosa pastilla azul se les prohíba fondos por promover esta práctica. ¿Ahora sí se ve diferente?

Aplaudimos y respetamos las distintas posiciones sobre este tema, si eres pro vida o pro elección no te hace mejor o peor persona. Lo que sí se debió discutir es la repercusión a nivel mundial que traerá consecuencias devastadoras en unos meses.

Por cierto, Donald Trump ha pasado de ser pro-opción en 1999 a estar en contra del aborto hoy, aunque dice que permitiría excepciones como en el caso de violación o incesto. En la campaña presidencial, dijo que creía que «alguna forma de castigo» debería estar en su lugar para las mujeres que tienen abortos, si la práctica está prohibida.

El próximo paso está en manos de estas organizaciones y mujeres en todo el mundo que se verán afectadas por esta decisión. Tendremos que esperar las medidas que tomarán y en tal caso de que se realicen manifestaciones a nivel mundial.

El manejo de la situación dependerá de lo que harán activistas y las organizaciones en respuesta al decreto. 

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