Por qué Saturday Night Live no le sacará más de un tweet a Trump

Desde el principio de la tumultuosa campaña presidencial estadounidense que nos hacía sentir mainstream cada vez que hablábamos de ella, Saturday Night Live no se ha tomado un día de descanso de hacer chistes sobre Donald Trump. Cuando encontraron a Alec Baldwin, la cosa se puso aún más cuesta arriba para el presidente electo, y no pasaron dos semanas desde que Trump se instaló en la Casa Blanca para que empezara a tratar de instaurar prohibiciones y demás cambios, los cuales SNL junto a un grupo gigantesco de comediantes usaron de hincapié para formular cualquier cantidad de chistes y sketches sobre ellos.

Muchos de ellos son cómicos, pero hay que tomar en cuenta un factor importante: el motivo de estos sketches. Según nos da a entender la publicidad que hacen y los punchlines durante el show, Saturday Night Live busca dar un mensaje de protesta hacia la administración actual, incorporando humor basado creado en tiempo real simultáneamente a lo que transmite la Casa Blanca.

Varios han hablado sobre el poder que posee Saturday Night Live -sobre todo desde la llegada de Alec Baldwin al papel infame de Trump-, a la hora de detener a Trump y sus reformas lo más rápido posible.

Nosotras diferimos con esta teoría. Pero antes de explicar por qué, nos pasearemos por los últimos dos sketches, que fueron renombrados (para bien y para mal).

Primero, cuando Trump presentó su caso sobre la prohibición de los inmigrantes a la tribuna que decidieron llamar “People’s Court”. En este caso, Alec Baldwin defendió su propuesta, y fue refutada de la manera más superficial posible, denominada como innecesaria y demás, lo cual es, pero pensamos que no fue la mejor manera de frasearlo.

En este caso, pensamos que cuando un show tiene una audiencia tan amplia y escritores tan brillantes como los de SNL, se pudiera haber explicado, con argumentos más concisos, por qué la prohibición de inmigrantes, aunado con el supuesto “examen” que determina el amor a EE.UU, es injusto, innecesario y contraproducente. Entendemos que es un show satírico, pero cuando vidas están en la línea, incorporar al humor un razonamiento crítico podría causar mucho más impacto que un tweet disgustado de Trump.

El segundo sketch trascendental fue el del Secretario de Prensa, Sean Spicer, quien fue interpretado por la brillante Melissa McCarthy. En este caso, los personajes se encuentran en una rueda de prensa en la cual el Secretario de Prensa logra esquivar violentamente cada pregunta que le hacen los periodistas, exaltando los detalles de la personalidad de Spicer.

Si somos honestos, este fue una de las escenas más cómicas que hemos visto burlándose de la administración de Trump; además, fue brillante que una mujer hiciera el papel de Spicer. Sin embargo, reconocemos que Melissa McCarthy pudiera haber hecho de cualquier guión una obra de comedia.

A este sketch, Sean Spicer respondió describiéndolo como “cute” y cómico, pero muy exagerado de su carácter.

Quizás, pero fue bastante cómico.

Lo que queremos decir con todo esto es que pensamos que SNL no está dándole suficiente importancia a la hora de escribir sus guiones que un porcentaje sustancial de la población estadounidense sí votó por Donald Trump porque creyó en lo que vendió durante esa larga y dolorosa campaña presidencial, y de hecho, todavía creen en ello, desde la prohibición hasta la pared.

Consideramos que el peso de audiencia que tiene SNL es para hacer uso de la satírica inteligente, con argumentos válidos y pesados que pongan a pensar a las personas sobre qué tipo de administración quieren para su país, y que no solo pongan a Trump a tuitear al respecto, porque lo único que obtendrán son algunos retweets

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