Por primera vez las mujeres en Irán pueden ver fútbol

Por primera vez las mujeres en Irán pueden ver fútbol

A pesar de que todavía nos falta demasiado camino por recorrer, nosotras las mujeres ya pasamos de ser máquinas para tener hijos, a tener papeles y responsabilidades importantes sin tener que justificar nuestra perfecta capacidad para hacerlas. Podemos trabajar, estudiar y llevar nuestras propias vidas sin que nadie nos diga lo contrario; solo y únicamente si no nos metemos en el tema del fútbol. 

Es verdad. El fútbol es deporte de hombres

Este, no. Que el fútbol masculino sea mucho más perseguido, televisado y fanatizado por hombres es otra cosa; pero eso no significa que las mujeres no puedan jugar, comentar o disfrutar de un buen partido. 

O sino que te lo diga Deyna Castellanos, la mejor jugadora de fútbol (sobrepasando a los hombres) que tiene este país. 

Y como estamos en el mes del mundial, donde absolutamente todo está relacionado con el fútbol, no podíamos dejar de comentar el logro de las mujeres iraníes relacionado con el deporte la semana pasada.  

¿Qué pasó con las mujeres de Irán?

Bueno, que por primera vez en la historia, las mujeres iraníes vieron a su equipo jugar en un estadio. 

¿Qué, en Irán no hay estadios?

Not really. Lo que pasa es que en Irán está completamente prohibido que las mujeres entren en un estadio de fútbol; por lo tanto, durante el mundial de fútbol en Rusia se permitió que las mujeres iraníes pudieran ver en vivo los juegos de su país. 

¿Pero cómo así? ¿Simplemente no las dejan entrar al estadio? 

No. Porque los jugadores llevan shorts, y por supuesto está prohibido que las mujeres vean el cuerpo de un hombre, y viceversa. 

¿Y qué los hizo cambiar de opinión?

Siendo ya una cuestión de evolución y de avance global, se permitió que las mujeres apoyaran a su equipo en el mundial, y por supuesto demostrándole a su cultura que la presencia de la mujer en un espacio como ese es más que positivo, sobre todo a nivel de libertad. 

¡Qué fuerte!

Completamente. Sin criticar a fondo todas las demás normativas que deben de cumplir las mujeres en las culturas orientales porque ya es un tema de religión (que yo definitivamente no comprendo), el hecho de que sea noticia que una iraní pueda entrar a un estadio de fútbol por primera vez, solo puede tener un resultado positivo y otro negativo. Negativo porque es inexplicable que a alguien le haya parecido normal este tipo de restricción, y positivo porque evidentemente estamos evolucionando a mejor. 

Sin montar una guerra para darle derechos a las mujeres, aplastar a los hombres y declararnos superiores, nuestro sexo poco a poco va normalizando las reglas y los estereotipos para demostrar que tanto hombres como mujeres podemos convivir sin tener que establecer restricciones a tal o cual lado, simplemente porque sí. 

Es un paso pequeño que hoy vemos como una tontería, pero quizás en un futuro sea el avance que necesita un país como Irán para dejar de ver a la mujer como un simple accesorio que acompaña al hombre.