El impacto de las pandemias en la historia - The Amaranta
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El impacto de las pandemias en la historia y lo que estas nos enseñan sobre el coronavirus

Lo que el pasado nos muestra sobre las consecuencias económicas de las pestes

Tratar de mirar al futuro en medio de una situación como la que vivimos hoy, en cuarentena, es quizá un intento fútil por dilucidar un panorama que aún no parece resuelto. No sabemos cuánto tiempo más estaremos confinados en nuestras casas, trabajando de manera remota o distanciados de nuestros amigos y familiares. Nos encontramos ante un evento sin precedentes en la historia, no tanto por la enfermedad, puesto que a lo largo del tiempo hemos presenciado el ir y venir de pestes y pandemias atroces, sino por la reclusión generalizada; el abandono de puestos de trabajo; el cierre de escuelas, universidades y museos; y la cancelación de giras y conciertos que han menguado la productividad global y mantienen en jaque a miles de empresas e industrias de alcance internacional que miran con temor las consecuencias económicas de esta cuarentena. 

 centro comercial en Beijing
Imagen de centro comercial en Beijing, China (Febrero, 2020)
Reuters

La transformación de las dinámicas sociales que supone mantenerse recluidos en nuestros hogares llama la atención por la fuerza que ha tomado y el impacto que ha tenido en la vida de casi todas las personas del planeta: nuestros hábitos de consumo se han modificado, al igual que la forma en que interactuamos, trabajamos o lidiamos con la incertidumbre del encierro y el miedo a una catástrofe mayor. Los estragos que los eventos mundiales pueden provocar en los individuos y sus costumbres pueden ser permanentes y, en consecuencia, transformar la cultura y el modo de vivir de las personas de forma severa. El momento exige de notrosos adaptación, pero también información, por eso la historia es un archivo invaluable capaz de mostrarnos dónde estamos en el presente y el rumbo hacia el cual pudiéramos dirigirnos.

Aunque puede ser complicado tratar de predecir las consecuencias de un momento tan inestable como este, quizá la historia pueda darnos algunas pistas acerca de cómo las pandemias han repercutido en la transformación de la sociedad, no solamente desde el punto de vista económico sino también en lo que respecta a las dinámicas entre los individuos, a la cultura y a las consecuencias que una enfermedad de alcance tan amplio como el coronavirus tendrá sobre las políticas públicas y los sistemas de salud. 

 El primer día del Decamerón
El primer día del Decamerón (1847) 
Francesco Podesti

Una de las referencias más básicas a cualquier pandemia es la peste negra que azotó al mundo medieval entre 1346 y 1353, dejando un saldo de aproximadamente 200 millones de personas fallecidas, lo que equivaldría entre el 30% y el 60% de la población mundial para entonces. Las consecuencias a gran escala de la peste están documentadas en el Decamerón de Giovanni Boccaccio (1353), obra de ficción que cuenta la historia de unos jóvenes florentinos que huyen de la ciudad para refugiarse durante diez días en una villa abandonada. Aunque se pudiera establecer un paralelismo entre su aislamiento y el nuestro, lo cierto es que la sociedad medieval de ese momento se enfrentaba a una confusión mucho más severa que la nuestra, ya que por evidentes razones de tecnología y conocimiento, la contención de la plaga y la búsqueda de maneras para tratarla perjudicaron aún más a la población, prolongando la inevitable desgracia. 

Según el portal de la Universidad Brown, Decameron Web, el autor de este clásico de la literatura italiana registra los estragos de la peste en un texto introductorio en el que explica cómo la gente abandonó a sus amigos y a sus familias, huyendo de las ciudades y aislándose del mundo. Los ritos funerarios dejaron de hacerse y algunos sintieron que toda esa calamidad era un castigo de Dios, así que se inclinaron a rezar más, mientras que otros perdieron su fe. Los cambios abruptos que experimentó la sociedad de entonces se vieron reflejados no solo en el rechazo a la religión o en la cancelación de fiestas tan importantes como el carnaval, sino también en el orden y la jerarquía de las familias ahora completamente desestructuradas: hombres sin esposas, viudas contrayendo matrimonio con muchachos jóvenes y una gran cantidad de niños huérfanos. 

Una de las consecuencias más importantes de la peste negra para la sociedad medieval fue justamente la transformación de su percepción de la vida y la muerte. De cierto modo, el abandono de los campos ahora despoblados contribuyó a que los centros urbanos se hicieran más grandes y a que el feudalismo fuese decayendo como sistema económico predominante. Evidentemente la crisis y el alza de precios de los productos importados extremaron la inflación y la situación de hambruna en algunas ciudades. El derrumbe del sistema feudal también estuvo provocado por la pérdida de la mano de obra, lo cual devino en el aumento de salarios para los siervos, quienes con el tiempo comenzaron a gozar de una mejor calidad de vida. Este incremento en los pagos hizo que poco a poco las diferencias de clase se hicieran más borrosas. Así, los campesinos empezaron a ascender de estrato social y a desestructurar la rigidez que alguna vez caracterizó a la jerarquía de clases feudal. 

Médico de la peste negra pandemia
Médico de la peste negra, grabado sobre tela (1656)
Paul Fürst

De igual forma, las consecuencias de la peste negra para la sociedad europea del siglo XIV se tradujeron en avances tecnológicos y en un entusiasmo por el conocimiento y la educación secular que llevaría al individuo a aventurarse fuera de los horizontes del mundo explicado a través de la religión para satisfacer poco a poco su curiosidad e interés individual. Claro está que a pesar de la hambruna, la inflación y las familias desestructuradas, esta calamidad, según afirma el historiador Jacques Le Goff en su libro La Baja Edad Media, generó una transformación de la concepción del mundo que derivaría en una nueva era de avances culturales y tecnológicos: la Edad Moderna.

Quizá otra de las pandemias que modificaron significativamente las dinámicas socioeconómicas tanto por sus devastadoras pérdidas humanas como por el contexto en el que tuvieron lugar fue la gripe española. Entre 1918 y 1920, alrededor de 39 millones de personas murieron a causa de la enfermedad, lo que entonces equivalía a un 2% de la población mundial —aproximadamente 150 millones de personas en la actualidad—. La enfermedad, además, afectó a un número importante de personalidades famosas como Gustav Klimt y Egon Schiele, quienes fallecieron, mientras que otros, como Franz Kafka y Walt Disney, lograron sobrevivir. Además, el virus impidió físicamente al presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, afectando negativamente los resultados de las negociaciones del Tratado de Versalles en 1919.

la gripe española pandemia
Recomendaciones para zanjar la “gripe”, publicadas en el periódico local de Halifax en 1918
historicnovascotia.ca

En el marco de la pandemia, ya extendida en casi todos los rincones del planeta, exceptuando Alaska y las islas Fiyi, el fácil contagio, la ausencia de planes de contención de la enfermedad y el alarmante número de muertes tuvieron una repercusión importante en lo que respecta a la actividad económica, sobre todo por el contexto geopolítico en que se dio. Las olas iniciales de la pandemia se generaron en 1918, en el último año de la Primera Guerra Mundial, lo cual fomentó una propagación más agresiva de la enfermedad debido al amontonamiento de soldados en las trincheras y su movilización masiva a lo largo del continente. Una de las características más inusuales acerca del comportamiento del virus es que justamente afectaba de forma más severa a los jóvenes sanos sin ninguna condición médica preexistente, de modo que este patrón de comportamiento de la gripe española implicó efectos económicos aún más graves. 

El choque macroeconómico mundial generado por la propagación descontrolada de la enfermedad y por las muertes producto de la misma coincidió con las terribles secuelas de la guerra, haciendo que para los economistas e historiadores fuese realmente complicado distinguir entre las consecuencias de uno y otro evento. Según Robert J. Barro y José F. Ursúa en su artículo The Coronavirus and the Great Influenza Pandemic, los estragos económicos causados por la enfermedad generaron una caída del producto interno bruto en casi todos los países europeos, así como la pérdida importante de mano de obra joven, la cual retrasó la recuperación económica durante la primera posguerra. La caída del consumo y el colapso financiero, entonces, se tradujo en una crisis inflacionaria que afectó alrededor de 43 países. 

Advertencia sobre la gripe española
Advertencia sobre la gripe española publicada en The Perry County Times de Pensilvania el 17 de octubre de 1918
newspapers.com

De igual manera, los planes de contención no fueron exitosos para frenar a tiempo la propagación del virus. Los médicos y enfermeras no eran suficientes para tratar los síntomas, puesto que al mismo tiempo estaban ocupándose de los soldados heridos en batalla, de modo que, sin poder descubrir una vacuna y con los hospitales prácticamente desatendidos, los civiles en Europa y en parte de los Estados Unidos estaban desamparados. Por este motivo, el miedo generalizado a contraer la letal enfermedad afectó de forma severa las interacciones entre los individuos. La confianza social fue perdiendo fuerza a medida que se propagaba la influenza, y también la difusión de rumores acerca de espías y armas biológicas hicieron que el pánico pululara en una sociedad desatendida y desinformada por la censura de la guerra, y cada vez más temerosa de relacionarse entre sí. 

Considerada la segunda peor pandemia después de la peste negra, la gripe española tuvo consecuencias permanentes sobre la movilidad y la confianza social, frenando enormemente el crecimiento económico durante las décadas siguientes. La clara negligencia por parte de los gobiernos para informar y tomar medidas a tiempo sobre la  situación, además de un sistema de salud saturado de soldados que descuidó visiblemente a la población civil, hicieron de una coyuntura potencialmente controlable una tragedia devastadora. Aunque eventualmente las medidas fueron tomadas, ya las terribles consecuencias económicas y sociales estaban en marcha. 

 Caída del precio del rublo ruso
Caída del precio del rublo ruso, 2020
Agencia de Noticias de Moscú

Si bien hoy en día contamos con un sistema de información y con la tecnología necesaria para afrontar la incertidumbre del coronavirus, también la desatención y la lentitud de algunos países como Inglaterra, México y España en tomar las debidas medidas para restringir la propagación de la enfermedad podrían generar consecuencias devastadoras no solamente a nivel de salud pública, sino también en la economía mundial. Aunque ya la bolsa de valores ha dado señales de un posible colapso como en el año 2008, la cuarentena, la información y las medidas de higiene pública son importantes para frenar una catástrofe mayor a largo plazo. Estos períodos de incertidumbre y fragilidad demandan de la sociedad la capacidad de adaptarse a las circunstancias y de organizarse para sobrevivir, y esto evidentemente empuja a concebir un mundo distinto al que ya conocemos, porque lo que está claro es que después de que todo esto pase, nuestra realidad ya no será la misma. 

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