Bombas, hippies y drogas en vez de deportes en las olimpíadas de invierno

Bombas, hippies y drogas en vez de deportes en las olimpíadas de invierno

Reunir a todos los países del mundo en un ambiente ameno, sanamente competitivo, de espíritus elevados y dejando a un lado los malos entendidos e intereses políticos, parece en nuestra era un esfuerzo imposible.

Y lo sigue siendo…

Uno pensaría que los juegos olímpicos son ese lugar de encuentro como seres humanos para demostrar las capacidades asombrosas del cuerpo y los beneficios de la competencia, pero los próximas olimpiadas de invierno en Pyeongchang, Corea del Sur, han demostrado ser todo lo contrario.

Chica, pero qué pesimista eres.

¡Es en serio! los conflictos políticos, rivalidades gubernamentales, trampas, malos entendidos y amenazas, son los tópicos que le han robado el foco a las increíbles disciplinas de hielo y los súper atletas de este año.

Ajá pero ¿Qué ha pasado?

Primero que nada, estos juegos han traído tremenda expectativa en el mundo deportivo. Son los segundos juegos olímpicos que se hacen en Corea del Sur, y los primeros juegos olímpicos de invierno. Las instalaciones, con la excepción de la cancha de curling, son nuevas.

¿Curling?

Sí, los que barren el piso de hielo.

El tema, es que está súper coordinado y la organización es lo que uno esperaría de una tropa de gente asiática con pinta de fajados.

Para remate, es la primera vez que se toman como disciplinas olímpicas el Big Air Snowboarding, el Mixed Doubles Curling, el Mass Start Speed Skating y el Mixed Team Alpine Skiing, que seguro son tan extremos como intentar decir todos esos nombres en alto y sin pelarte en la pronunciación.

Además hay nuevos países que hacen su primer debut en estos juegos. Ecuador, Kosovo, Malasia, Singapur y Eritrea (sí esto es un país, míralo aquí) van a demostrar lo que valen en el hielo.

En general son 15 disciplinas y en total 120 eventos que van a tomar lugar desde el viernes 9 de febrero al 23 de marzo.

¿Cuál es el problema si todo suena hasta divertido? Tan bonito como que podría pegarme una competencia de curling enterita.

Vamos a tratar las polémicas por partes.

Rusia desde los últimos juegos olímpicos se ha visto envuelta en una controversia gravísima porque se descubrió que sus atletas se estaban dopando.

¿Cómo cuando no quieres que tu perro se alborote por los fuegos artificiales el 31?

No, sería más algo como que te inyectas esteroides y eres un superhumano que le va a ganar a todos. Así como cuando tu amigo el loco se toma una pepa en un rave y parece tener más energía que Ryan Evans de High School Musical.

Lo extraordinario de la noticia del doping ruso es que habían pasado durante años las pruebas y nadie los había cachado. El genio detrás de este escándalo es Grigory Rodchenkov, quien cambiaba las muestras de orina de los atletas, y llevaba décadas “en teoría” junto al gobierno ruso conspirando para hacer de los atletas de su país unos Supermans con aspecto de mortales.

Cuando el mundo se entera, todos pierden la cabeza, Putin lo niega todo y “manda a suicidar” a Rodchenkov para no dejar rastros de lo sucedido. Como una telenovela, aquí es cuando interviene el director Bryan Fogel y le compra un pasaje para Rodchenkov, se lo lleva a EE.UU. y le consigue protección federal.

Todo esto está narrado en un documental de Netflix que se llama Icarus. Aquí un bocado de lo que trata:

¡Jesús Cristísimo! ¿Y qué hicieron al respecto?

El International Olympic Comittee (IOC) botó a la delegación rusa de las olimpíadas el 5 de diciembre de 2017. Ninguno de los atletas que haya salido positivo en la prueba de doping tiene permitido asistir a los juegos. Por su parte aquellos que hayan pasado la prueba, sí pueden competir, sin embargo no será bajo la bandera rusa y tampoco sonará su himno dado el caso que ganen alguna disciplina. La bandera y el himno olímpico rellenarán esos espacios y los atletas vestirán uniformes neutros con este sobrio sello:

Negando hasta el tope del Kremlin que el Gobierno estuvo involucrado en el dopaje obligatorio de sus atletas, Putin a estas medidas dijo:

“Esto está absolutamente ensayado y motivado por temas políticos”.

Que no es necesariamente mentira, supongo. De todas formas los oficiales rusos tampoco pueden asistir al evento porque su país legalmente no está compitiendo y al final el puntaje para Rusia va a ser cero.

Ya entiendo por qué decías lo del foco en la escena política.

Y no he terminado, Corea del Norte se lleva la medalla de oro en cuanto a políticas polémicas y malcriadeces deportivas se trata.

¡¿Aquí también?!

Positivo.

Durante el verano pasado Corea del Norte estuvo bombardeando “de chiste” a Corea del Sur y la escena política está tan tensa como aquel momento en que tu prima pequeña admitió tomar pastillas anticonceptivas en la mesa del comedor familiar.

Los conflictos entre Corea del Norte y Corea del Sur datan de años y a pesar de todo, el país anfitrión de las olimpíadas había extendido una mano de good sport a Kim Jong Un, proponiendo primero hacer los juegos en conjunto (propuesta que el líder supremo rechazó) y luego dándole la opción de que los atletas de Corea del Norte y del Sur se presentaran bajo una misma bandera (cosa a la que Kimmy también se negó).

Fundamentalmente las naciones están en guerra y cuando llegó el momento de inscribir a los atletas en los juegos el 30 de noviembre, Corea del Norte se negó, además de amenazar con boicotear los juegos.

¿Boicotear?

Sí, digamos que dijeron que “tal vez sí, o tal vez no” podían hacer algo como bombardear un avión como lo habían hecho en 1987, cuando dos agentes norcoreanos plantaron una bomba en un avión que volaba a la capital de Corea del Sur y tanto los 102 pasajeros (en su mayoría sur coreanos) como los 11 miembros de la tripulación murieron. El acto se hizo para tratar de espantar a los atletas de asistir a las olimpíadas de verano en el 88’ que tomaban lugar en Seul, y medio funcionó.

Añadido al tema de las pruebas nucleares que está haciendo Corea del Norte; Francia, Austria y Alemania dijeron que “ni de…” iban a asistir a las olimpiadas de invierno si Corea del Sur no implementaba un plan de seguridad máxima.

Y con todo el sentido del mundo, yo con el gordito pelón de Kim Jong Un no me meto.

Más allá de decirle gordito, pelón, megalómano y enfermo con complejos napoleónicos.

Pero yo leí que Corea del Norte sí va a competir.

Ese fue otro tema. Hay dos competidores norcoreanos de patinaje sobre hielo que son extraordinaros y calificaron para las olimpíadas, pero como habíamos dicho, Kim Jong Un no los quiso inscribir en el torneo.

Entonces Moon-Jae In, el presidente de Corea del Sur propuso una reunión para que las dos naciones se reunieran a discutir si Ryom Tae Ok y Kim Ju Sik (los patinadores) podían en tras serie de eventos extraordinarios, competir en su disciplina a pesar de no haber cumplido con la fecha de inscripción.

Y así fue, luego de dos largos años de no verse a la cara, porque recordemos ¡están en guerra!, representantes de las dos coreas se sentaron a hablar de patinaje sobre hielo. La conclusión fue dejar a los dos atletas competir, quienes marcharán bajo su propia bandera y escucharán su robótico himno.

Se rumora que la reunión fue con un propósito más profundo que asegurar que los mejores deportistas del mundo asistieran a los juegos para hacerlos justos, sino que realmente todo esto fue una charada para calmarle el temple al líder supremo de Corea del Norte y así no le de un berrinche en el que mande a detonar un estadio. Básicamente.

De todas formas la seguridad en los juegos no tiene precedentes y hasta EE.UU. prometió cesar sus movimientos militares para tampoco provocar al gordito pelón a volarse a sus atletas, a fin de cuentas la frontera entre Corea del Norte y los juegos no es mucha.

¡Wao! que complicado todo esto.

¡Y no termina allí tampoco!

Los ambientalistas también salieron de intensos a decir que la destrucción forestal de Corea del Sur en la montaña de Gariwang, donde se hizo el Jeongseon Alpine Centre para esquiar, no era justificable, entonces se planean protestas y boicots, también de parte de un poco de hippies malolientes.

Los norcoreanos sin embargo dijeron que la recuperación del bosque va a ser total, pero los tree huggers dicen que no van a poder restaurar las antiguas y raras especies que allí habitan.

Cosa que tampoco es mentira, supongo.

¿Conclusión?

El resto del mundo tiene muchísima ventaja porque los rusos no van a competir, a fin de cuentas llevaban décadas robando medallas porque eran unos gorilas en esteroides y por fin vamos a ver cómo se ponen a valer los atletas. También el riesgo de escrutinio si se descubre que alguien se está dopando va a ser peor que el de la señora que se colea en el banco.

Por otra parte, la alerta a los juegos mentales y detonantes de Corea del Norte van a ser casi tan importantes como estar pendientes de quién se sube al podio y por supuesto la expectativa de ver a los dos atletas norcoreanos es estratosférica.

En cuanto a la crisis hippie, pues nada, no sabemos si lleguen porque las temperaturas bajo cero que se esperan en Pyeongchang no pueden ser combatidas con taftans y franelas tie dye.

No dejes de leernos que te mantendremos al tanto en cuanto a atletas mutantes, dictadores antojados y marihuaneros locos se trata una vez que empiecen los juegos el 9.

¡Let the games begin!