Mitos y verdades de la COVID-19: coronavirus desmitificado
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Coronavirus desmitificado: por qué nos deberían preocupar más las consecuencias que la enfermedad

Los mitos y verdades de la COVID-19

El internet está lleno de noticias sobre la cuarentena mundial, y no hay sitio, virtual o físico, en el que no se hable del coronavirus. Parece que desde el comienzo de este año vivimos en una película apocalíptica en la que la raza humana finalmente desaparecerá y el planeta quedará inhabitado; una predicción bastante exagerada y hasta ridícula, ¿verdad? Pues esa y muchas narrativas igual de absurdas son las que se crean con el esparcimiento de rumores con poco o ningún basamento. Ya que se trata de un problema mundial que, como tal, nos obliga a estar lo mejor informados posible, especialmente cuando hay tantas noticias sin confirmar en las redes, me tomé el tiempo de desmentir algunos de los mitos que surgieron a raíz de la aparición de la COVID-19.

Getty Images/Noel Celis

“La enfermedad vino del consumo de sopa de murciélago en China”

Increíblemente, este sigue siendo un rumor en las redes. Lo primero que debemos saber es que los coronavirus son una familia de virus que producen enfermedades respiratorias y se contagian entre animales y personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los varios coronavirus detectados en animales, solo siete han llegado a contagiar a personas, generando enfermedades como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y la mucho menos letal, pero altamente contagiosa, COVID-19, la cual fue declarada pandemia el 11 de marzo por la OMS.

Los principales portadores de los coronavirus, así como de muchos otros virus, sí son murciélagos, pero estos no son los únicos transmisores de la enfermedad, la cual, en la mayoría de los casos, pasa por otro intermediario antes de llegar a las personas. El MERS, que apareció en Arabia Saudita en 2012, fue transmitido a los seres humanos por el contacto con camellos, y el SARS provino de una especie de mapaches japoneses. Si bien es cierto que las señales indican origen animal, todavía no hay estudios que confirmen la hipótesis de la sopa de murciélago, pero sí hay quienes la niegan.

Thomas Hiller

Las imágenes de la sopa de murciélago fueron desmentidas por la vlogger Mengyun Wang, quien afirma que las mismas fueron tomadas por ella en Palaos. Por otra parte, de acuerdo con el artículo A Novel Coronavirus from Patients with Pneumonia in China, 2019, publicado en el New England Journal of Medicine, los primeros casos del nuevo coronavirus en Wuhan están relacionados con un mercado de mariscos de la localidad que fue cerrado en enero de 2020 en vista del brote de COVID-19.

“El coronavirus es una emergencia crítica”

Sí y no. Ya se ha hablado lo suficiente sobre la tasa de mortalidad del coronavirus. Los estudios confirman que esta es de 2%, mucho más baja que la de pandemias pasadas como el ébola, y esto se debe a que los síntomas de la enfermedad son, en la mayoría de los casos, leves. 

Entre las preguntas y respuestas que ofrece la OMS con respecto al tema del nuevo coronavirus, se asegura que los niños y jóvenes afectados experimentan síntomas parecidos a los de la gripe común, aunque haya casos más graves que requieran hospitalización. De hecho, hasta ahora se han registrado muchas más personas curadas que fallecidas, solo que las últimas tienen mayor cobertura mediática. Según el portal Vox, la probabilidad de morir a causa del coronavirus aumenta con la edad y el estado de salud previo a contraer la enfermedad del paciente, haciendo de los adultos mayores la población más vulnerable. 

Gráfico que muestra cómo aumenta la tasa de mortalidad del coronavirus con la edad 
Christina Aminashaun/Vox

La enfermedad por sí sola no representa una emergencia mayor que otras que ya hemos vivido, la verdadera crisis se produce a causa de las condiciones que la rodean. La alarma que ha generado el coronavirus en todo el mundo recae más en la rapidez con la que se contagia, pues ningún país tiene la capacidad de atender tantos casos a la vez. En este sentido, no hablamos solo de pacientes con síntomas leves, ya que la enfermedad puede empeorar patologías preexistentes y también debe tomarse en cuenta a las personas que requieran de un tratamiento médico distinto, de allí viene la insistencia de entrar en cuarentena.

“Es necesario quedarse en casa para evitar el virus”

Para quienes no estamos contagiados, la cuarentena tal vez sea el peor de nuestros problemas. La OMS y prácticamente todas las noticias nos motivan a no salir de nuestros hogares para reducir la exposición al virus y eso está muy bien. Esta estrategia permite a los gobiernos controlar el número de casos, ayudando a mantener un flujo aceptable de pacientes en los hospitales y protegiendo a las comunidades más vulnerables. 

Todos los países de Occidente están aterrados por la idea de que pueda ocurrir un brote como el de Italia de nuevo, de allí tanta insistencia con la cuarentena. Sin embargo, en Japón e incluso la propia China fuera de Wuhan, en donde hay una cultura de colectivismo y se acostumbra el uso de mascarillas hasta para una simple gripe, no se hace tanto énfasis en cumplir con una cuarentena total y las medidas tampoco representan un cambio muy drástico para una sociedad que, de por sí, ya es bastante hermética con respecto al contacto. 

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Con respecto a la propagación del coronavirus, no hay nada de malo con estar en cuarentena; después de todo, si no estamos en contacto con personas contagiadas, no podemos contraer la enfermedad. No obstante, es difícil no salir en lo absoluto de nuestras casas y, aunque lo hiciéramos, tampoco se puede asegurar que esto nos protegería completamente del virus. 

No es necesario estar en contacto directo con otras personas para ser contagiados, tocar cualquier superficie en la que el virus esté vivo nos enfermará si este llega a nuestra boca, nariz u ojos, estemos o no en cuarentena. Por eso es tan importante desinfectar los espacios y lavar nuestras manos constantemente, durante veinte segundos mínimo y al ritmo de cualquier canción que nos distraiga del hecho de que estamos en el comienzo de una película de zombis

“El virus no afecta a personas jóvenes, así que no hay de qué preocuparse”

Si el coronavirus no distingue entre animales, realmente no hay mucha razón para que lo haga entre edades. Todos somos propensos a la COVID-19, aunque algunos corren más peligro si la enfermedad se combina con otras patologías preexistentes en el organismo.

Una de las preocupaciones que existen sobre el contagio y otra de las razones por las que la cuarentena es importante es que algunas personas pueden ser portadoras del virus sin saberlo, pues no presentan ninguno de los síntomas característicos. En un comunicado de la Universidad de Columbia, el profesor del International Research Institute for Climate and Society, Jeffrey Shaman, explica que cuando comenzó a esparcirse el virus en China, por cada caso confirmado había seis que no mostraban señales de tener la enfermedad, y esto contribuyó en gran medida a la escala que tuvo el brote en Wuhan.

AFP/Getty Images

Al mismo tiempo, el estudio comprueba que algunas de las razones por las que se pudo controlar la pandemia en China fueron la toma de conciencia de las personas con respecto a su higiene personal y las medidas de cuarentena tomadas por el Estado, tanto para jóvenes que parecían estar sanos como para personas enfermas. Los casos asintomáticos pueden llegar a ser incluso más peligrosos para la salud pública de lo que creemos, así que ser jóvenes no es una excusa para saltarse las medidas de higiene.

“La cuarentena terminará pronto”

Suena como un lindo sueño luego de una semana de encierro, pero no lo sabemos. La información que hay hasta ahora con respecto a esto es que el periodo de incubación del virus oscila entre los cinco y los 14 días, momento para el cual se espera que los casos más graves sean detectados y tratados sin poner en riesgo la estabilidad del sistema de salud y al resto de la población. 

Sin embargo, no podemos asegurar nada hasta que haya más estudios y se pueda determinar que aquellas personas que no muestran síntomas tampoco representan un peligro. En China tardaron dos meses y medio en controlar el brote y las fronteras siguen cerradas, será cuestión de ver cuánto tardamos de este lado del planeta.

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“El agua con sal, la cebolla y la remolacha previenen y combaten el virus”

Popularizados por las tías esotéricas que creen fervientemente en la medicina alternativa y por las notas de voz enviadas vía WhatsApp por ese primo del hermano de un amigo que es médico, estos remedios caseros tampoco podían faltar en una cultura en la que el ajo lo cura todo. Tanto es el furor de estos rumores sobre vegetales que previenen el virus que hasta la OMS se pronunció ante esta creencia errónea, diciendo que no hay cura para el virus en este momento y que otras medicinas, por más naturales y sanas que sean, no contrarrestan los efectos del coronavirus.

Pero estas recomendaciones vienen de una buena base y es que, en general, estos alimentos ayudan a fortalecer el sistema inmunológico. De la misma forma en que se recomienda tomar vitamina C para evitar las enfermedades, consumir alimentos naturales y tener una dieta balanceada son hábitos saludables que ayudan a mantener una buena salud, y mientras más sano estés, menos propenso eres a que el virus tenga efecto en ti. Así que sí, está bien comer ciertas verduras, pero no esperen a que haya una enfermedad contagiosa para hacerlo.

OMS

“La cocaína y otras drogas curan el coronavirus”

No, aunque pueda ser decepcionante para algunos, ni la cocaína ni ninguna otra droga hasta ahora puede curar el virus. El rumor surgió luego de que se hiciera viral un tweet que aseguraba que consumir cocaína evitaba el contagio, así que el gobierno francés tuvo que hacer un comunicado específicamente para clarificar este punto. Y, aunque no hay ningún estudio que apoye el uso de drogas ilícitas como una medida preventiva o una cura de la COVID-19, sí hay un debate con respecto al uso de medicamentos para el resfriado común.

De acuerdo a la OMS, todavía no hay ninguna cura oficial para el virus y los hospitales solo están preparados para aplicar procedimientos que aplaquen los síntomas de la enfermedad. Para ello, muchos han recomendado el uso de antibióticos y analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno. A pesar de esto, todavía hay algunas reservas e incluso contradicciones sobre su uso, ya que se consideran ineficaces y hasta perjudiciales porque no atacan directamente la enfermedad. Los antibióticos, por su parte, solo combaten infecciones bacterianas, pero aun así no se descarta su uso, ya que es posible que estas coexistan con la COVID-19. 

Getty Images/Grace Cary 

“Hay una cura en periodo de prueba” 

Desde la expansión del virus varios países se han pronunciado con respecto al desarrollo de una posible cura, entre ellos Alemania y Estados Unidos. Sin embargo, Angela Merkel hace unos días aseguró a la población alemana que no hay ninguna solución todavía y no hizo mención de alguna prueba experimental. Por otra parte, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos recientemente confirmó que, junto a la empresa de desarrollo farmacéutico Moderna, se está haciendo la primera prueba para crear una vacuna contra el nuevo coronavirus.

Para el estudio se convocó a 45 personas sanas que se someterán a inyecciones periódicas cada mes para que se analice el comportamiento de sus sistemas inmunológicos. Se trata de una primera fase en un proceso experimental que probablemente no dé resultados antes del año o el año y medio, pero al menos es un avance.

“Las mascarillas son necesarias”

Este gran debate no podía faltar en una discusión sobre el coronavirus, y es que se dice todo tipo de cosas sobre el uso de mascarillas e incluso se venden tapabocas personalizados. Aquí está la verdad dicha por la OMS y todos los médicos que se han tomado el tiempo de tocar el tema de la COVID-19: NO necesitas mascarillas si no tienes el virus o estás cuidando a alguien que lo tenga, y lo mejor es dejar su uso a quienes están en los hospitales tratando la enfermedad.

Las mascarillas se utilizan precisamente para evitar que tú contagies a alguien y, de hecho, son comunes en muchos países de Asia a causa de la contaminación y el sentido de comunidad que tienen como sociedad, es decir, no se hicieron populares en vista de la pandemia. También es importante resaltar que usar mascarilla no es un santo remedio, aun con ella, los ojos quedan expuestos y, si no se desechan o desinfectan cada vez que se usan, no tiene sentido tenerlas en primer lugar.

Por otra parte, algo que muchas fuentes de información obvian es que hay más de un tipo de mascarilla y cada una tiene un propósito y uso distinto. Los tapabocas clínicos de algodón que vemos normalmente, e incluso los customizados hechos de tela, siguen la lógica anterior: se usan para proteger a los demás de nosotros, si estamos enfermos. En el caso de ser personas sanas y no querer contraer el virus, las mascarillas más efectivas son aquellas que tienen un filtro adherido. Las FPP2 o las N95 son las más recomendadas, pues mantienen fuera del sistema respiratorio cualquier residuo del coronavirus que esté en el aire. 

“El coronavirus no sobreviven en temperaturas extremas” 

Otro de los mensajes de prevención que circulan por las redes es que el nuevo coronavirus no sobrevive en temperaturas extremas y es particularmente sensible a aquellas que sobrepasen los 27 °C. He escuchado incluso que salir a tomar sol unos minutos o beber agua caliente es suficiente para evitar el contagio y no puedo hacer más que preocuparme por las personas que replican estos mensajes.

La única forma de no contraer el virus es con una buena higiene y evitando el contacto directo con personas y superficies infectadas. No hay otras medidas y, sinceramente, estas son bastante simples dentro de lo que cabe. El virus puede vivir en nuestras manos por unos diez minutos y sobrevivir en superficies como el cartón, el plástico y el metal por horas y hasta nueve días, según estudios. Algunas investigaciones sugieren que este nuevo coronavirus podría permanecer en el aire por algunas horas también, así que no podemos descartar nada, y ni el sol ni el frío extremo nos ayudarán en este caso.

“El coronavirus es como una gripe”

Por muy en contra que esté de ciertas noticias alarmistas con respecto a la COVID-19, no creo que sea justo decir que es solo una gripe más. Sí, su tasa de mortalidad es muy baja y los síntomas por sí solos se pueden tratar como los de una gripe normal, pero en realidad este coronavirus es peor que otras enfermedades comunes y debemos estar alerta. No alterados, alerta.

Infografía que muestra el rango de contagio del coronavirus con respecto a otras enfermedades
Javier Zarracina and Christina Animashaun/Vox

El nuevo coronavirus tiene un rango de contagio de 2-2,5 personas por paciente infectado, el porcentaje de hospitalizaciones requeridas para tratarlo es de 18%, y su tiempo de incubación tan largo hace que este se esparza más rápido de lo que podemos comprobar. Por lo poco que conocemos y la cantidad de personas que no han sido puestas a prueba a nivel mundial, podríamos estar infectados sin saberlo y sin tener síntomas. 

Todavía no sabemos qué pasará en estas próximas semanas, lo único en lo que parecen coincidir algunos líderes europeos es que la situación del coronavirus se extenderá al menos uno o dos años, y lo más probable es que nuestros cuerpos se acostumbren a la presencia del virus, fortaleciendo nuestros sistemas inmunológicos para poder soportarlo.

Probablemente todos estemos un poco hartos de estar en nuestras casas escuchando noticias sobre el coronavirus sin parar, pero es necesario no caer en noticias falsas que solo promueven ansiedad, estrés y hasta racismo y xenofobia. No hay forma de sacar conclusiones aún, todo lo que podemos hacer es lavarnos bien las manos, ignorar los mensajes alarmistas y poner nuestro mejor playlist del apocalipsis. En unos años nos reiremos de esto, espero.

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