Los chalecos amarillos se han vuelto un fenómeno internacional

El año pasado empezamos a escuchar de los chalecos amarillos, entendiendo que las protestas eran un movimiento en contra del régimen de Emmanuel Macron. Su símbolo, un chaleco amarillo. Su mensaje: que se reduzcan los impuestos. Todo esto a grosso modo, claro.

¿Qué son los chalecos amarillos?

Como discutimos en un artículo anterior, las protestas en Francia nacen del anuncio de Macron que aumentaría los impuestos de la gasolina progresivamente, de manera que Francia pueda ser un país más eco-friendly. Las personas en ciudades grandes no están muy perjudicadas por esto, ya que muchas no necesitan movilizarse con carro. Sin embargo, transportistas y personas residiendo en el interior del país son más afectadas por esas nuevas políticas.

De esta manera, cada fin de semana París se vuelve un caos, pues personas del interior y de la misma ciudad salen a protestar, llevándolo a niveles de quemar carros, grafitear el Arco del Triunfo (en lo personal me da dolor esa manera de protestar), entre otras.

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Después de este debut de los gilets jaunes, se fueron sumando razones a la causa, puesto que muchos franceses piensan que Macron es un presidente “para los ricos”.

El caso es que -como las icónicas protestas francesas a los largo de la historia-, los chalecos amarillos se han vuelto un símbolo de protesta en varias partes del mundo, cada país con su propio caso.

En Europa hubo protestas en Suecia, Alemania, Bélgica y Holanda. En América del Norte, las protestas han sido en Albert, Canadá. También hubo en Bagdad y Basra. Como resultado, el gobierno de Egipto prohibió la venta chalecos amarillos para que no fueran utilizados en protestas en contra de la dictadura.

En cuanto al resto del mundo, cada país está tomando el símbolo de manera particular. En Europa las protestas no han llegado a los niveles de violencia en Francia, con más de 400 personas encarceladas.

El futuro en Francia es incierto

A pesar de que se convocó un retraso a los aumentos para poder tomar otras medidas que suavizaran el golpe de la subida de impuestos, los gilets jaunes siguen saliendo a la calle los fines de semana, cada vez más y por más razones. ¿Es el pueblo o el gobierno los que se equivocan? Hay opiniones divididas al respecto.

Sin embargo, en una columna llamada Macron Blinks de The New York Times se discutió que la catástrofe para Francia sería mucho peor si Macron no pudiese continuar la línea de sus reformas estructurales.

¿Será que Macron es como Carlos Andrés Pérez en su segunda presidencia en Venezuela? ¿Desentendido por las propuestas a futuro que propone? ¿O son los franceses víctimas de un gobierno para ricos?

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