El altruismo de la industria de la moda ante la pandemia
industria de la moda pandemia

Un solo tejido: el altruismo de la industria de la moda ante la pandemia

Es en el espíritu de unión que nos levantaremos.

Ralph Lauren

Entre todos los sectores de la economía mundial afectados por la pandemia del coronavirus, la industria de la moda también se incluye como uno de los más perjudicados por el confinamiento, pues se trata de un rubro que emplea a más de cuatro millones de personas solo en los Estados Unidos y que, además, ha tenido que cerrar grandes tiendas y comprometer una apretada agenda de eventos, entre ellos la Met Gala. Hasta ahora, la única manera que ha encontrado la industria de conservar a sus empleados y no sucumbir a los embates de la coyuntura ha sido justamente solidarizarse y extender sus recursos e infraestructura al área médica a través de donaciones y fondos para la investigación de las vacunas, pero también ayudando a los jóvenes diseñadores cuya economía se ha visto notablemente golpeada por la pandemia.

Gucci moda y pandemia
Imagen de la campaña We Are All in This Together de Gucci
Gucci

Con más de 340.000 casos de contagio confirmados alrededor del mundo, según cifras de la BBC, muchas compañías de productos de belleza e indumentaria han parado la producción en las fábricas y se han lanzado a socorrer las faltas en el área de la salud ante la escasez de desinfectantes, equipos médicos y mascarillas, estas últimas de urgente necesidad, puesto que, dada su extrema demanda en la población, enfermeras y el resto del personal del sector se han quedado sin lo más elemental de su atuendo. De este modo, con tapabocas de tela para el individuo de a pie y mascarillas N95 especializadas para el área médica, la redistribución de recursos esenciales se ha convertido en una prioridad para el sector de la moda, el cual ha extendido su infraestructura y sus recursos para atender necesidades urgentes. 

Hasta la fecha, Gucci ha sido una de las casas más comprometidas con informar y ayudar durante estos crudos tiempos de pandemia. Con el eslogan “We Are All In This Together” y la etiqueta #GucciCommunity, la marca liderada por el director creativo Alessandro Michele ha colmado las redes sociales con infografías sobre protocolos de higiene certificados por la Organización Mundial de la Salud y portales para que el público realice donativos a los fondos de ayuda de las Naciones Unidas y al Departamento de Protección Civil italiano. Además, alrededor de un millón de mascarillas y cincuenta mil batas médicas han sido donadas por la empresa con sede en Milán para atender la crisis en uno de los países europeos más golpeados por la pandemia. 

Otras casas de moda italianas como Prada también se han lanzado a la ayuda, donando máquinas para reanimación cardiopulmonar y unidades de cuidados intensivos para cada hospital en Milán, según reportes de Business Insider. Igualmente, la marca ha anunciado la producción de ochenta mil batas de hospital y cien mil mascarillas para el personal médico. 

Asimismo, el conglomerado empresarial LVMH, al que pertenecen marcas como Louis Vuitton, ya en enero había donado $2.2 millones a la Cruz Roja de China. Igualmente, a mediados de marzo, puso a disposición los laboratorios usualmente destinados para la fabricación de perfumes con el fin de producir grandes cantidades de gel desinfectante para donarlas a las autoridades sanitarias francesas. 

Por su parte, Kering, conglomerado dueño de marcas como Gucci, Yves Saint Laurent y Alexander McQueen, destinó un total de $2.2 millones para combatir la crisis por la pandemia en Italia, mientras que en Francia, la empresa decidió convertir los talleres de Balenciaga y Saint Laurent en fábricas de mascarillas. También, el pasado mes de abril, el conglomerado decidió hacer un donativo de $1 millón para abastecer de materiales médicos a hospitales estadounidenses, además de efectuar un aporte secreto al Instituto Pasteur para el financiamiento de las investigaciones para la cura de la COVID-19.  

Christian Siriano mascarillas
Christian Siriano confeccionando mascarillas  en su taller en Nueva York
Christian Siriano

Por su parte, la industria de la moda estadounidense ha hecho sentir su ánimo de cooperación a través de reconocidas marcas como Ralph Lauren, firma que ha realizado un generoso donativo de $10 millones, distribuidos a diversas fundaciones y organizaciones destinadas a solventar problemas causados por la crisis del coronavirus. Al mismo tiempo, el diseñador Christian Siriano, ante la escasez de tapabocas, se ha dedicado a la confección de los mismos en su taller, haciendo uso de la creatividad y dándole un giro estético al utensilio. 

En Inglaterra, casas de moda como Burberry también se han dedicado a convertir sus talleres en fábricas de mascarillas y batas de hospital, y a crear un fondo para financiar el desarrollo de una vacuna de dosis única en la Universidad de Oxford, la cual está en proceso de ser testeada en humanos próximamente. Asimismo, esta marca británica con sede en Yorkshire ha realizado grandes donativos a The Felix Project, organización encargada de donar alimentos a las personas que lo necesiten. 

Dado que las grandes multinacionales también son parte importante de la industria de la moda, tiendas como H&M han sido fuente de cooperación valiosa durante estos meses. Con un donativo de $500 mil para el fondo de solidaridad por la COVID-19, la famosa cadena se ha unido a las iniciativas encargadas de menguar los fuertes impactos de la pandemia. Actualmente, la empresa cuenta con una campaña informativa en todas sus plataformas virtuales, se encuentra en preparación para la distribución de equipos de protección para hospitales y también dona ropa para niños afectados en los Estados Unidos. 

Sandro, otra gran empresa, se ha dedicado a la fabricación de mascarillas a partir del excedente de telas de sus propias piezas. Según un comunicado en el portal oficial de la multinacional francesa, la directora creativa de la marca, Evelyn Chetrite, ha movilizado a su equipo para producir alrededor de diez mil mascarillas con tela sobrante de colecciones anteriores que serán distribuidas en distintos hospitales y centros de salud europeos. Igualmente, la marca se ha encargado de ofrecer desayunos todos los viernes para el personal médico en París, Berlín, Londres y Nueva York. 

Recientemente, con la campaña #ValentinoEmpathy, la maison italiana ha sido otra de las marcas de prestigio que se han sumado a los esfuerzos contra el coronavirus. En esta oportunidad, su director creativo, Pierpaolo Piccioli, ha anunciado que la temporada otoño-invierno 2020 contará con la participación de figuras como Laura Dern, Gwyneth Paltrow, Rossy De Palma y Naomi Campbell, quienes desde sus casas vestirán las prendas de la colección en el marco de esta campaña orientada a fomentar la empatía durante el período de confinamiento. Valentino, como parte del conglomerado empresarial Mayhoola, también ha realizado cuantiosos donativos por millones de euros a centros médicos dedicados a la lucha contra la COVID-19, como el Hospital Lazzaro Spallanzani en Roma.

Campaña A Common Thread de Vogue y la CFDA para financiar a los diseñadores afectados por la crisis del coronavirus
Vogue

Mientras tanto, en el corazón de la industria de la moda, jóvenes diseñadores y emprendedores han tenido que unir fuerzas para enfrentar la crisis económica y la incertidumbre ante el cierre de sus negocios y la transformación de sus vidas. En una entrevista reciente en el canal de YouTube de Naomi Campbell, Anna Wintour, editora en jefe de Vogue, le explica a la modelo cómo la pandemia ha afectado en gran medida al sector y reconoce, además, que se trata de un momento en el cual se hace necesario repensar el acelerado movimiento con que suele discurrir la moda, la obsesión por la novedad y esta imposibilidad de detenerse a disfrutar lo que ocurre. Si bien todos están tratando de adaptarse a las circunstancias actuales, también es importante que los más influyentes de la industria articulen esta necesidad de replantearse una manera de hacer funcionar las empresas de un modo más sustentable para no abandonar a los pequeños emprendedores y a los diseñadores noveles cuyo futuro resulta hoy más difícil que nunca de dilucidar. 

Con la iniciativa A Common Thread, Anna Wintour aprovecha este momento para enfocar los esfuerzos de Vogue en crear una red de apoyo que sirva de amparo para los jóvenes diseñadores y todos aquellos profesionales de la industria de la moda que se han visto económicamente afectados por la pandemia. Junto a la fundación del Consejo de Diseñadores de Moda de los Estados Unidos (CFDA, por sus siglas en inglés), la revista ha lanzado esta plataforma en la que los creativos y empresarios del área dan sus testimonios y cuentan sus luchas en el marco de la crisis con la finalidad de recaudar fondos que puedan apaciguar las angustias económicas de estas personas. 

Sobre este espíritu de cooperación, la edición junio/julio de la revista estará dedicada justamente al tema de la creatividad en tiempos de crisis. Estando en cuarentena, el equipo editorial ha decidido rendir homenaje al fotógrafo Irving Penn, incluyendo en la portada su primer fotograma captado a color. En este aparece una rosa, símbolo de “belleza, esperanza y renovación”, como explica Raúl Martínez, director creativo de Condé Nast. 

Edición especial de Vogue para junio/julio 2020. Fotografía de Irving Penn
Vogue


Los aprendizajes que ha dado la pandemia a la industria de la moda todavía están por cuantificarse, pero precisamente ese sentido de comunidad con el que las empresas han decidido apoyar a los sectores más necesitados dentro y fuera de la industria es el tejido común que los amalgama a todos y sobre el cual se manifiesta una conciencia del entorno con la que es posible que se sigan mejores tomando decisiones en la esperanza de un mejor futuro. 

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