#KuToo: ¿por qué las mujeres están obligadas a usar tacones?

La guerra contra los tacones es otro paso hacia la igualdad de género

El feminismo y el #MeToo llegaron a cambiar las reglas de la moda también

Desde hace siglos, los tacones han sido uno de los máximos símbolos de feminidad y elegancia, hasta el punto de ser casi una obligación para la vestimenta formal. Sin embargo, de un tiempo para acá, la ola de empoderamiento femenino ha traído consigo una serie de críticas contra estos estereotipos de la moda y recientes casos que involucran la discriminación a trabajadoras mujeres por no usar zapatos de tacón han hecho que los expertos en igualdad de género pongan un ojo en el asunto. 

Recientemente, el movimiento #KuToo ha hecho ruido en las redes y ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que lleva años en discusión: ¿por qué las mujeres están obligadas a usar tacones?

Inicialmente no era así. Los zapatos de tacón comenzaron a ser utilizados por los jinetes para tener mayor estabilidad al momento de cabalgar y no se volvieron una tendencia sino hasta el siglo XVII, cuando los aristócratas, hombres y mujeres, los utilizaron como símbolos de estatus y poder, diferenciándose de las clases más bajas. Tenemos un claro ejemplo en Napoleón, pero tal vez el más famoso por utilizar este tipo de calzado fue el rey Luis XIV de Francia con sus reconocidos tacones rojos.

#kutoo Luis XIV
Retrato del rey Luis XIV de Francia usando sus característicos tacones rojos

No obstante, con el cambio de las épocas la practicidad se hizo más importante para los hombres, por lo que el tamaño de sus tacones se redujo. Mientras tanto, para las mujeres, una mayor altura y extravagancia se convirtieron en la regla, características que desde entonces no pueden faltar en el calzado formal. 

Hoy en día, muchas empresas y eventos formales de la talla del Festival de Cannes cuentan con códigos de vestimenta que pueden ser más o menos específicos en cuanto al uso de tacones y vestido para las mujeres, y trajes y corbata para los hombres. Algunas organizaciones no llegan tan lejos como para establecer prendas específicas, pero sí insisten en una vestimenta acorde al trabajo que sea “cuidada y aseada”. Esta ambigüedad es precisamente lo que da paso a una regla tácita de llevar tacones altos en el trabajo, pues ya es parte de una cultura laboral ya que estas prendas están asociadas a una imagen personal pulcra.

En enero, la actriz y escritora japonesa Yumi Ishikawa comenzó una campaña para exigir leyes que prohiban a los empleadores obligar a las mujeres a utilizar tacones. La campaña, llamada #KuToo —haciendo un juego de palabras con los términos kutsu (zapato) y kutsuu (dolor), e inspirándose en el movimiento #MeToo—, busca llevar al Congreso esta propuesta de ley en una lucha por reducir la brecha de género en Japón. 

Ishikawa ha logrado recolectar más de 19.000 firmas desde que #KuToo se viralizó después de que la actriz compartiera en su Twitter cómo renunció a su trabajo al verse obligada a usar tacones altos en formaciones de más de nueve horas diarias. Luego, en julio, se presentó ante el Ministerio de Trabajo para entregar la petición.

Pero esta no es una pelea nueva ni exclusiva de Japón. Ya en 2015 varios países habían admitido casos similares. En Londres, la noticia de una mujer llamada Nicola Thorp, que fue suspendida sin paga por no usar tacones en su primer día de trabajo, también generó una ola de rechazo por parte de los ciudadanos. A raíz de esto, se reunieron alrededor de 150.000 firmas para presentar la petición ante el Parlamento. La respuesta de este fue la siguiente:

Los empleadores tienen el derecho de establecer códigos de vestimenta para su fuerza laboral, pero la ley es clara en que estos códigos deben ser razonables. Esto incluye cualquier diferencia entre la naturaleza de las reglas para empleados masculinos y femeninas, de otra forma, la compañía estaría rompiendo la ley.

El Parlamento Británico en respuesta a la petición.

Así, otros lugares como Filipinas y Columbia Británica también han tomado medidas similares. Incluso las actrices Kristen Stewart y Julia Roberts se rebelaron ante las estrictas normas del Festival de Cannes en 2016 luego de que a un grupo de mujeres se les prohibiera la entrada al estreno de película Carol el año anterior debido a que no vestían de tacón, incumpliendo con el código del festival.

Cada uno de estos acontecimientos denotan una misma idea: no se debería obligar a las mujeres a usar zapatos de tacón en el trabajo o incluso en eventos formales para verse elegantes, especialmente cuando esto limita o no aporta a su desempeño laboral. Y aunque podría aplicarse la misma lógica a los hombres y las corbatas, las consecuencias físicas que el uso de ambas prendas conlleva son  considerablemente diferentes. Así lo expresa Ishikawa en su campaña, sugiriendo que los códigos de vestimenta deben seguir estándares humanitarios más que viejas costumbres.

Las consecuencias de usar tacones altos pueden ir desde dolor en los pies hasta problemas de columna por la postura que se toma al utilizarlos, así como también hace más difícil realizar tareas que requieran de mucha destreza física, todo esto debido a que el peso no se distribuye correctamente en el pie, afectando el equilibrio del cuerpo.

El movimiento #KuToo y todas las manifestaciones en contra de la tradición de usar tacones son solo uno de los pasos hacia una verdadera igualdad de género. Los tacones altos, que previamente significaron poder, ahora son utilizados, aunque tal vez no de forma consciente, como elementos de opresión para las mujeres. Y si bien no está de más mantener códigos de vestimenta en ciertos eventos, las leyes sí deberían abogar por el bienestar de los trabajadores si estos no trabajan en un ambiente cómodo que lo promueva, como muchas mujeres han expresado. 

Hemos recorrido mucho para llegar a una meta como la igualdad, la cual parece tan utópica, pero son movimientos como el #KuToo los que nos ayudan a no conformarnos hasta cerrar completamente la que divide ambos géneros. Japón, como muchos otros países, busca reducir esta diferencia, pero declaraciones como las de su ministro de trabajo, quien opina que estas acciones solo pueden considerarse abuso de poder cuando las empleadas tienen los pies heridos, hacen pensar que esta meta aún está lejos.

Aspirar a una mayor igualdad no es difícil, romper estándares culturales, sí. Pero mientras más se hable del asunto y más se normalicen y se acepten estos cambios sociales, mejores oportunidades habrá para las mujeres en el mundo. Y, contrario a lo que se podría pensar, la opción de no usar tacones contribuirá a un mejor desempeño laboral en todas las áreas, lo que no necesariamente significa dejar de lado la moda o promover una estética disruptiva y anarquista, porque, al final, estar cómodos no significa estar mal vestidos.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
Hablemos claro sobre el cambio climático