Kim Jong-un está molesto con Trump y quiere ganar la pelea con misiles

Esta semana se reportó otro gran paso para el programa nuclear de Corea del Norte. A menos de que vivas debajo de una roca o te hayas refugiado en el canal televisivo del Estado que tiende a pintar al mundo color de rosa, te habrás enterado de que Corea del Norte está en un tres y dos con Estados Unidos: misiles y actividad nuclear incluida. 

En pocas palabras, las recientes tácticas del país de Asia Oriental nos confirmó uno de los mitos más famosos desde que el calendario Maya se equivocó en el 2012: Kim Jong-un nos puede matar a todos. 

Su reciente interés en abastecer su arsenal nuclear alimentó el pánico del mundo a una guerra nuclear, en especial de su enemigo número uno: Donald Trump.

Entre una y otra prueba, este año Corea del Norte ha lanzado proyectiles que, en palabras del régimen norcoreano, son «advertencias» a Estados Unidos por todos los crímenes que han cometido en contra del Estado y su población. Aunque las Naciones Unidas fingieron estar sorprendidas e impusieron sanciones al país, por prácticamente no pedir permiso para lanzar un misil a una zona prohibida, pero Kim Jong-un los dejó en visto y siguió con sus amenazas. Porque eso es lo que un dictador sabe hacer mejor, sino pregúntenselo a Madurito.

Estas pruebas nucleares y su declaración directa contra Estados Unidos, combinadas con la noticia de que Corea del Norte celebra la exitosa creación de una ojiva nuclear miniaturizada, es todo lo que se necesitó para arruinar el good hair day que estaba teniendo Trump.

Después de patalear porque el mensaje de Corea llegó en plena partida de golf, y además de refugiarse en sus característicos tweets, Trump respondió:

«Será mejor que Corea del Norte no vuelva a amenazar a Estados Unidos, o se encontrará con un fuego y una furia nunca antes vistas»

Justo antes de hacer movimientos raros con la boca y continuar su pataleo.

Como respuesta, Kim Jong-un aprovechó el momento para buscar un mapa y señalar, con fecha y todo, su próximo ataque: eligió una isla en el Océano Pacífico occidental llamada Guam; lo que es prácticamente, amenazar a Trump con quitarle su juguete favorito.

Pero ¿qué le hace pensar a Kim que Guam es tan importante? Pues fácil: Guam es territorio estadounidense, actualmente, la sede de las bases militares más representativas de Estados Unidos en la zona. 

Es decir, estarían atacando una de las bases navales y aéreas más importantes de la potencia estadounidense. Un suceso lo suficientemente peligroso como para desatar una guerra nuclear entre Corea del Norte y Estados Unidos, que obviamente nos afectaría a todos. 

Pero, que no panda el cúnico, Trump tiene un plan tan bueno como llamar a Kim Jong-un “chino”, herir sus sentimientos y distraerlo de destruir el mundo. Mientras que Corea del Norte sigue celebrando la creación de proyectiles especiales y misiles para atacar Guam a mediados de este mes. 

 

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