Greta Thunberg tiene razón, pero no por los motivos que piensas

Muchas opiniones en las redes sociales ha generado el discurso de Greta Thunberg y con razón. No cualquiera llega a hablar en las Naciones Unidas, menos alguien tan joven, y aunque no es la primera en hacerlo, se encuentra entre las más memorables de nuestros tiempos. Sus palabras están plagadas de verdades expuestas de forma cruda, pero el dramatismo exagerado y la plataforma que hay detrás de su discurso alimentan las críticas de sus detractores. Es imposible negar que su advertencia sobre la crisis climática es acertada, aunque como representante de la generación más jóven deja mucho que desear, al menos desde la perspectiva de otra centennial como yo.

Greta Thunberg
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Greta Thunberg se convirtió en la nueva cara de la lucha ambiental luego de iniciar el movimiento Fridays For Future, en el que instaba a los jóvenes a faltar a clases para protestar a favor de la aplicación de medidas políticas que reduzcan el impacto ambiental. Siguiendo este camino ha llegado a dar conferencias en cumbres internacionales, fue nominada a un Premio Nobel de la Paz y ahora se ha hecho viral con su discurso en la Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU.

Lo mejor de la narrativa de Thunberg

El punto central del discurso de Greta Thunberg, y el que como miembro de su generación aplaudo, es el de poner la problemática ambiental bajo lupa, atacando directamente a entes que parecen preocuparse más por la burocracia que por hacer algún cambio tangible sobre la situación. Además, Thunberg denuncia una situación muy importante que todos parecen olvidar cuando se habla de tomar conciencia en cuanto al calentamiento global: el daño ya está hecho y las generaciones más jóvenes están sufriendo por ello. Solemos pensar que nuestras acciones solo tienen efecto a largo plazo, pero tal como lo dijeron los científicos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, nuestro futuro cuenta con solo treinta años si la temperatura del planeta continúa en aumento, así que lo que hagamos debería tener impacto ahora y no más adelante.

Claramente, Thunberg cuenta con un equipo de asesores y preparadores para crear la campaña comunicacional que la hizo llegar hasta donde está, casi cada detalle fue cuidado para que su discurso, tanto escrito como en la práctica, sea coherente y no hay nada de malo en eso. Después de todo, la imagen de Greta Thunberg fue construida para darle voz a una problemática real que necesita de cobertura masiva y gracias a que esta adolescente de 16 años logró hacerse tan conocida, muchas personas han cambiado su actitud hacia la crisis climática, una consecuencia del ahora llamado “efecto Greta”.

 Thunberg en una de la marchas de Fridays For Future
Thunberg en una de la marchas de Fridays For Future
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El lado menos brillante de la moneda

Si bien el discurso de Thunberg tiene buenos razonamientos e insta a las personas a escuchar las advertencias de los científicos, el excesivo dramatismo con el que expresa sus palabras y el uso de otros argumentos en extremo emocionales hacen que el verdadero mensaje se pierda. Todos hemos escuchado la frase “How dare you?, la cúspide emocional del discurso, y el hecho de que esta sea la frase más recordada nos dice cuál es la verdadera percepción que tienen las personas de Greta Thunberg. Muchos recordamos lo emotivo que fue, pero las palabras ahora son ruido blanco.

Partiendo de argumentos con un muy alto contenido de emocionalidad y sumamente personales, solo puedo llegar a la conclusión de que Greta Thunberg buscaba conectar con los jóvenes de la generación Z, a quienes, como a ella, les han quitado su infancia, al mismo tiempo que intenta hacer que los miembros de generaciones anteriores se sientan culpables por dejar todo en sus manos. 

He escuchado gran cantidad de comentarios referentes a la emotividad de Greta Thunberg y no termino por decidir si es un punto fuerte o débil del discurso. Por un lado, sí considero que Thunberg representa a gran cantidad de niños y adolescentes cuyo futuro está condenado por lo poco que se ha cuidado el planeta, pero por otro, es difícil imaginar que una adolescente claramente privilegiada, con contactos y fuertes aliados internacionales considere que su infancia fue arruinada, pues como lo dice ella misma en su discurso, es una de las afortunadas.

Greta Thunberg durante su discurso en la ONU
Greta Thunberg durante su discurso en la ONU
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Estas dos cosas le quitan fuerza al mensaje ambientalista de Thunberg y enfocan el discurso en ella como persona y no como la vocera de un movimiento, este es el principal error en sus palabras. Personalmente, considero que aunque esto sea parte de la narrativa que intenta vender, eso no hace menos válido su punto con respecto al medio ambiente, solo lo deja un poco en segundo plano.

Como centennial, me preocupo profundamente por el medio ambiente, pero también veo las consecuencias que un discurso con trasfondo político puede traer, pues que ahora se trate de crear una narrativa en la que Greta Thunberg es solo una adolescente manipulada por un grupo de empresarios desvía aún más a atención del mensaje original. Es importante resaltar que a pesar de que lo que dice Thunberg tiene un gran peso, sus palabras no habrían llegado tan lejos sin la ayuda de una buena estrategia de marca personal. Obtener el apoyo de grandes políticos y medios de comunicación es algo que no cualquier activista consigue, hay que tener contactos e, idealmente, buena ideas. Greta Thunberg tiene ambas cosas.

Así como Thunberg, hay activistas en todo el mundo que luchan para hacer que sus voces se oigan. Ella no es la única que está haciendo un cambio y es algo que también se debe destacar. La crisis climática no es importante ahora porque Greta Thunberg haya regañado a los representantes de la ONU, siempre lo fue y es una pena que solo hasta ahora se le preste verdadera atención por alguien que tuvo los aliados adecuados en el momento correcto. Solo podemos agradecer que al menos fue ahora y no cuando ya sea demasiado tarde.

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Sin embargo, al final todo esto son opiniones, lo único que no puede ser puesto en duda es que el cambio ambiental es un tema que debe ser tomado en serio; ya sea de la boca un adolescente, un empresario multimillonario o la de una comunidad indígena, sigue siendo un problema de todos. Esperemos que en un futuro muy cercano este sea el verdadero foco de los mensajes de los activistas ambientales, así tal vez logremos cambiar nuestro presente para bien.

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