16 años en radio con La Vero Gómez

Hace unos cuantos años, estando todavía en el colegio, venía escuchando en la radio el programa de Luis Chataing para ese momento; De Nuevo En La Mañana en La Mega Estación. 

Recuerdo Luis estaba haciendo referencia a la generación de comediantes tales como Led Varela, Jean Mary, Alex Goncalves, Manuel Silva y Jose Rafael Guzmán. Habló sobre sus pasos hasta la comedia y sus recorridos antes de ser famosos.

En ese grupo generacional también nombró a Verónica Gómez. A diferencia de los demás comediantes, el currículum de Verónica me llamó la atención por la manera en cómo Chataing lo explicó: “La Vero empezó a los 19 años como pasante en mi programa y desde entonces no ha parado”.

Para ese momento, una mujer que pasaba los treinta años, que estaba empezando un programa comiquísimo en las tardes llamado Calma Pueblo, y que era una figura pública en general, había comenzado a mi edad de ese entonces a trabajar en la emisora juvenil más importante de Venezuela.

Hoy, gracias a una oportunidad maravillosa, me encuentro de pasante en Calma Pueblo y además de llevarle el café a Verónica todos los días (entre otras cosas), no me pelé la oportunidad de preguntarle un poco más sobre ese largo recorrido radial que pocos conocen de La Vero Gómez.

Cuéntame Vero, ¿cómo llegaste a La Mega?

Empezando a estudiar Comunicación Social estaba saliendo con un chamo que trabajaba en La Mega. El productor de Luis Chataing de esa época estaba buscando un pasante; el chamo me recomendó y me llamaron para que fuera inmediatamente. Fui en mono y cholas pero me fue súper bien y quedé. Empecé como asistente de producción del programa de Chataing de ese momento: A Salvo junto a Miguel Arias.

¿Y estabas interesada por la radio?

En esa etapa no estaba clara de lo que quería hacer, pero me llamaba mucho la atención el periodismo escrito. Prensa, reporte de sucesos y cosas así; de todos modos me encantaba la idea de explorar los canales de la carrera para ver qué era lo que realmente me gustaba. Así que me entusiasmó la idea de hacer radio, además con Chataing y en el espacio donde estaban prácticamente todos mis ídolos.

¿En qué momento entraste a la parte de locución?

Yo siempre he sido una tipa burda de extrovertida, pero la verdad es que no entré a La Mega con la intención de ser locutora. Estando con Luis, me daba muchas oportunidades de estar al aire, por lo que le fui perdiendo la pena. Un tiempo después hicieron un concurso llamado La Voz Mega y ese mismo año ganamos Iván Matta y yo. A partir de eso ambos empezamos en el Ferrari de La Mega.

¿De chama tuviste algún mentor para la radio?

No.

En aquel momento yo hacía radio con Luis Chataing, y veía a Érika de La Vega y a Ana María Simón hacer Las Dueñas Del Circo, a Henrique Lazo; hubo tantos locutores con los que yo compartía a diario, que más mentores que eso no podía pedir.

¿Cuál fue tu primer programa?

El Ferrari que yo hice era muy distinto al programa de ahora. Teníamos una hora fija en nuestra programación. Hacíamos cuatro contactos por lo tanto el seguimiento de la gente era brutal. Llamábamos la primera vez a decir que estábamos en tal lugar con el Ferrari de La Mega y la gente se acercaba muchísimo. Era un espacio fijo dentro de la programación que la gente seguía por la ciudad. Hasta viajamos por Venezuela.

Después de eso me dieron la oportunidad de tener una guardia musical al aire. Así empecé con mi propio espacio de entretenimiento, música y mis primeros clientes.

¿Los temas en tus espacios de radio siempre han sido distintos?

Sí. Yo siempre he sido una tipa con mucho sentido del humor, pero es difícil porque siempre había tenido espacios sola; entonces hacer un monólogo, o tener un espacio musical y de entretenimiento con humor es más complicado. Por lo tanto la gente me asoció más con la música. De hecho, después de la guardia musical, empezó la ley de que todas las emisoras tenían que tener contenido infantil, y a partir de allí empezó Zona Escolar y yo terminé siendo locutora de ella. 

Imagínate tú.

¿Hacías el recorrido anual a los campamentos de Venezuela de Zona Escolar?

Lo hice una vez y fue de las peores experiencias de mi vida. *risas* De hecho me tocó dormir en una bomba de gasolina, dentro del carro, con Alejandro León vigilando. Fue un espanto.

La verdad es que hoy día viéndolo desde este punto pienso que nunca tuve que estar dentro de ese programa. Yo no sé hablarle a los niños. Mi manera de hablarles es muy distinta a la que puede ser una manera didáctica. Agradezco la verdad que me hayan botado de ese espacio a tiempo antes de recibir una demanda. *risas*

¿Después de Zona Escolar?

Cuando decidieron sacarme de Zona Escolar, me quedé en un limbo terrible. Pasé de tener un espacio de dos horas que amaba profundamente a que se convirtiera por completo en Zona Escolar, y luego a no tener nada. La única oferta para mantenerme dentro de La Mega era que tuviese guardias musicales los fines de semana.

Tener guardias musicales los fines de semana es la peor pesadilla para un locutor que haya estado al aire de lunes a viernes. Es un castigo la verdad. Hubo un momento en que ya no podía más y recuerdo haber ido a Hot 94 para básicamente ponerme a la orden en su estación. Y justo en ese instante, a Érika De La Vega se la llevaron a Onda y me propusieron ser la voz de La Mega.

Érika era en ese entonces la voz de La Mega junto a Iván Loscher; por lo tanto era una oportunidad para ser el reemplazo de Érika, haciendo voiceovers de la emisora juvenil más importante de Venezuela, identificando todo el circuito, y además con Iván Loscher. Le di gracias a Dios que en Hot 94 se tardaron en responderme.

¿Y luego?

Decidí aguantarme un rato más estando los fines de semana pero haciendo las identificaciones de la radio. Después hubo un cambio de programación; Ramón Castro pasó de hacer Rock en Ñ a una pauta musical y su única condición de salir era que yo fuese su reemplazo, y así finalmente salí de la pesadilla de los fines de semana y entré en un espacio que era a las once de la noche. Era otro país la verdad. No me daba ningún tipo de miedo; hoy día no aceptaría un programa a esa hora.

A partir de ahí se afianzó más la idea de que yo era la jeva de la música. Pierdo la cuenta de la cantidad de discos que bauticé, todos mis amigos todavía son músicos, la cantidad de entrevistas, conciertos, festivales que presenté. La verdad es que me encariñé muchísimo con Rock en Ñ y ha sido un proyecto fabuloso.

De Rock en Ñ me pasaron a Apaga La Tele con Alex Goncalves de ocho a diez de la noche y allí empecé a desarrollar ese talento para la comedia. Un tiempo después pasaron el programa al mediodía y entró Manuel Silva. Luego pasó de Apaga la Tele a ser Calma Pueblo; Alex decide que se va del país, y muy a mi pesar entra Jose Rafael Guzmán.

¿No querías a Jose?

No.

De hecho lo primero que pedí fue que por favor no lo incluyeran en el programa.

¿Y por qué?

Porque Jose me parecía un patán, un ególatra, un tipo con el que yo nunca iba a tener la capacidad de trabajar.

Pero bueno, ese fue el candidato y me alegro profundamente que haya pasado.

¿Y cómo fue la convivencia al principio?

Horrible. De hecho yo le hablaba a Manuel, Jose le hablaba a Manuel y nosotros no nos dirigíamos la palabra. Para Manuel obviamente fue súper difícil. Luego nada, entiendes que no vienes a la radio a hacer amigos, que vienes a trabajar y te tienes que adaptar. No necesariamente tus compañeros de radio tienen que ser tus amigos. Y lo más probable es que con el paso del tiempo se conviertan en ellos. Ese es el secreto de Apaga la Tele y de Calma Pueblo; realmente somos panas a pesar de las diferencias. Esa química es la que se siente al aire. No es nada forzado ni ensayado.

¿El tema político entró en Calma Pueblo o en Apaga la Tele?

En Apaga la Tele. De hecho nosotros vivimos las protestas del 2014. En Apaga la Tele viví una situación muy desagradable; un divorcio de pensamientos con Alex porque yo quería estar al aire y denunciar lo que estaba pasando, pero él no. Eso fue un quiebre muy duro entre nosotros.

¿Alguna entrevista que recuerdes como única?

Me encantó una entrevista que le hicimos al maestro Carlos Cruz-Díez. Tenía muchas ganas de hacerla. La valoré muchísimo.

Luego hubo una que me marcó como comunicadora y que me dio una lección muy grande. En Apaga la Tele, mis productoras estaban enfiebradas con un libro y quisieron entrevistar al autor, Eduardo Sánchez Rugeles, uno de los escritores contemporáneos más importantes que tiene Venezuela. El día de la entrevista abrí la nota de prensa con el tipo en el teléfono; terminó, y probablemente fue una entrevista de mierda como todas las que hacíamos. No tenían ningún tipo de preparación.

Después de la entrevista compré el libro Julián, y resultó ser el que he leído más rápido en mi vida. Luego Etiqueta Azul y me encantó, en seguida Liubliana y terminó siendo mi libro favorito. Al momento me di cuenta que le hice a mi escritor favorito contemporáneo la peor entrevista del mundo. Fue algo que nunca me pude perdonar. A partir de eso periodísticamente cambió mucho mi forma de hacer las cosas; nunca más hice una entrevista a un escritor sin leerme su libro.

¿Anécdota más interesante de la radio?

Tengo recuerdos inolvidables siendo productora de Chataing. Viajábamos muchísimo; probablemente todos los fines de semana. Nos íbamos, por ejemplo, a Puerto La Cruz y allí nos buscaban amigos de Luis en yate para rumbear en Margarita. Yo apenas tenía 19 años. Todo era como un sueño. Fue increíble porque ni siquiera como locutora lo he vivido. Definitivamente era otro país.

De resto, yo nunca he tenido otro trabajo. Mi única cuenta nómina o experiencia dentro de mi currículum es Unión Radio o cualquier otra cosa que tenga que ver con este circuito. Ellos me dieron la oportunidad de hacer televisión por primera vez en su canal que es IVC.

¿De qué manera protestas tú?

Protesto activamente en la calle como cualquier ciudadano, pero tengo la responsabilidad con mi conciencia de protestar al aire, que es denunciar siempre y buscar la manera de decir lo que nos prohíben. Es llevarle la contraria a la censura, y esquivarla a toda costa.

¿A quién quieres más; a Jose o a Manuel?

Creo que a los dos igual, pero distinto. A Manuel lo conozco desde hace mucho más tiempo; pero ninguno es más mi amigo. Cuando tengo un problema los llamo a los dos. Al ser muy distintos, los quiero de maneras diferentes.

¿Quién es tu mejor imitación?

En algún momento hice una buena imitación de Shirley Varnagy; pero ya me aburrí la verdad. 

Máximo tiempo que has durado sin bañarte.

Como tres días. Fin de semana pues, lo normal.

¿Si tuvieras una valla en la autopista Francisco Fajardo qué diría?

Sería una foto mía donde estuviese sosteniendo un papel que diga: “Maduro mámame el güevo”. Y cuando la gente pase por ahí, así como le tocan corneta a María Lionza, griten conmigo: “Maduro mámame el güevo”. 

16 años se resumen en música, entretenimiento, comedia y política. Un recorrido radial que no muchos pueden asumir, sobre todo en un país en situaciones como esta. El papel de Verónica es informar de la manera más inteligente, humorística y sensata todo lo que pasa en Venezuela, burlándose como siempre, del abuso de poder y de la censura. 

Y por ahora el resultado ha sido exitoso. 

¡Mil gracias Vero!

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