Entrevista a Iván Matta sobre su nuevo proyecto: "Magnifipod"

Iván Matta nos cuenta sobre su nuevo proyecto: «Magnifipod»

Actualmente son millones los venezolanos que durante estos últimos 18 años de chavismo han tenido que empacar en un par de maletas toda una vida en Venezuela, para partir a otros países que hoy llaman hogar. Muchos con contratos en otras ciudades, algunos a estudiar, y otros a probar suerte, la cifra llega a los dos millones de venezolanos que se fueron en búsqueda desesperada de lo único que no tenían aquí: calidad de vida.

Dentro de esa enorme cifra está el periodista y locutor Iván Matta. Con un recorrido de trece años en La Mega Estación de Caracas, Iván emigró hace un par de años a España y a partir de ese momento, cuenta su historia como venezolano viviendo en el exterior.

Hace unas semanas sacó su nuevo proyecto Magnifipod y en The Amaranta quisimos conversar con él para saber más sobre este nuevo lanzamiento que sigue un poco el trabajo de Iván en Caracas.

Aquí les dejo nuestra llamada.

¿Cómo estás Iván?

¡Muy bien! Contento con la recepción del podcast.

Cuéntame de Magnifipod.

Es un proyecto con tres ramas. La primera sería Magnifipod como tal; un podcast que me permite continuar con el mismo estilo de contenido que yo hacía en la radio; antropología, sociología, historia pero con la posibilidad de extenderme todavía más.

La otra parte sería Magnifipod TV; que sería lo mismo pero con series de televisión. Yo soy súper fanático y además tengo la fortuna de que mi esposa es locutora también. Ella en Venezuela tuvo por mucho tiempo un programa llamado TV Holic donde se hablaba de series de televisión y por ende hacemos el programa juntos. Magnifipod TV es el review de una serie. Esta primera fue Game Of Thrones donde paso de lo que trata la serie, a hablar del universo expandido de ella. Si estoy hablando de GOT por ejemplo, termino con estructuras que había en la Edad Media y otros temas relacionados.

Y la última rama del proyecto es la musical. Yo en Venezuela durante muchos años tuve el El Espacio Sin Nombre los fines de semana. Actualmente estoy viviendo en un pueblo llamado Allariz en Galicia, donde contacté a la radio municipal, les conté de mi carrera y les propuse El Espacio Sin Nombre pero en gallego; O Espazo Sen Nome. No sé si lo haré todo en gallego, la emisora al ser municipal le interesa la difusión del idioma. De repente me atrevo en la intro, en la primera salida y en la despedida; pero no me lo están exigiendo como tal. Les conté que en ESN ponía música de los cinco continentes y eso les encantó; entonces ese programa va a ser en vivo en la radio y luego lo monto como podcast. Por lo tanto tengo la satisfacción de seguir con lo que hacía en Caracas y más; uno de cultura, uno de televisión llevado hacia la cultura y otro de música.

¿Los podcasts tienen una línea de temas específica?

Los temas los elijo yo. Por ejemplo, en las próximas semanas voy a hacer uno de “por qué el escondite no es un deporte olímpico”. Hay actividades como “el escondite” que fueron juegos olímpicos. La pintura por ejemplo, era una categoría olímpica.

Tengo otro tema sobre un señor llamado Jacob Fugger, que en su momento y actualmente es el hombre más rico que haya habido alguna vez en la tierra. Quiero compararlo con lo que ahora pensamos es tener mucho dinero; Carlos Slim, Amancio Ortega, Bill Gates, etc.

Así van los temas; me voy por diferentes ramas, poco conocidas por el público y que siempre me han dado mucha curiosidad.

¿Este podcast está dirigido a un público venezolano o internacional?

En los primeros años que estuve en La Mega, el contenido que manejaba fue súper exitoso. Pienso que tenía que ver con que gran parte del público de la emisora eran profesionales o estudiantes en rumbo a serlo. Actualmente creo que esa audiencia ha cambiado mucho por la emigración. Me puse a ver las estadísticas del podcast y 54% de las descargas son de Venezuela, que es menos de lo que yo esperaba. Pero claro, mi público se fue del país mucho antes que yo me fuera. Yo lo sentía haciendo el programa allá en vivo. Sobretodo los últimos dos años donde me di cuenta que la gente que me escuchaba y que conectaba con este tipo de temas se estaba yendo. Ese otro 46% está fuera; me ha escuchado desde Filipinas, Kuwait, y la mayoría en EEUU, España, Chile y Colombia.

Luego de tantos años en radio, ¿ves alguna diferencia en la radio de ahora? ¿mejora, desmejora?

Yo con el paso del tiempo he aprendido a cambiar el “eso es una mi*rda” por “eso no es para mí”. Pero hay algo que sí es un hecho; el cerebro da para mucho y uno debería tener un universo tan expandido como uno pudiera. En ese sentido es verdad que se ha acortado la gama temática en la radio. Es lo mismo que ha pasado en el cine; no puede ser que en un año 22% de las películas de alta promoción sean de superhéroes; eso no ayuda a que el cerebro se ensanche. Lo hace angosto, lo hace fácil y lo hace repetitivo.

¿Siempre quisiste ser locutor?

De niño siempre terminé haciendo buen uso de la cháchara. Siempre me sirvió, pero cuando entré a la universidad pensaba que terminaría en Publicidad; que también hice indirectamente con mi trabajo en la radio. Me decidí por la radio debido a un amigo que me sugirió ser pasante de El Show de la Gente Bella.

¿Anécdota más rara en la radio?

El concurso que gané de La Voz Mega duró como dos meses. Había que hacer guardias en la calle, guardias en la noche, acompañar a muchísimos programas, e hicieron unos especiales los sábados para probarnos a los cuatro finalistas que quedábamos. A los locutores de La Mega los obligaban a acompañar a estos concursantes (incluyéndome) y no todos venían con buen ánimo. Chataing por ejemplo, tenía una súper cara de flojera el día que le tocó estar conmigo. Y claro, yo tenía que intentar que el programa quedara bien, por lo tanto dije al aire para que se despertara que yo había dejado la heroína a los 12 años. Ahí por supuesto peló los ojos y se activó.

¿Qué es lo que más extrañas de Venezuela?

Algo que extraño día a día aunque no lo note siempre, el poder estar así de “panas” por 30 segundos con alguien. Tener una cercanía inmediata con cualquier persona. Porque en Venezuela tu supervivencia pasa por el hecho de que seas amigo de todo el mundo. Primero tienes que ser pana, y después bueno en tu trabajo. Aquí no es lo primordial. Con el tiempo se te olvida estar echando vaina con alguien al minuto de conocerlo.

¿Si tuvieras una valla en la autopista Francisco Fajardo qué diría?

“Léete solo dos libros al mes”.

¡Mil gracias Iván!

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