Entrega de armas de las FARC no despierta el júbilo entre los colombianos

Entrega de armas de las FARC no despierta el júbilo entre los colombianos

Seguramente todos nos sorprendimos con el plebiscito, celebrado a finales del año pasado en Colombia, en el que se tomaría una decisión con respecto al proceso de paz con las FARC, el cual contemplaba el desarme de este grupo guerrillero y la integración de este a la vida política colombiana al convertir al grupo de guerrilleros en un partido político, con escaños asegurados dentro del Congreso por al menos 8 años.

Sin embargo, esto había quedado en el limbo cuando se dio conocer el resultado de estas elecciones; pues, contrario a lo que apuntaban a las encuestas, el resultado fue la victoria del NO con un 50,2% frente al SÍ con un 49,7%.

A diferencia de lo que seguro muchos pensarán, este triunfo no implicó que la mayoría colombiana no quiso un proceso de paz, después de todo ninguna persona quiere vivir en medio de la violencia, la cuestión es que simplemente este ha generado mucha desconfianza en el pueblo colombiano, pues de acuerdo con la BBC el expresidente colombiano Álvaro Uribe, quien lideró al Sí, manifestó que tanto el Sí como el No buscaban la paz, ya que «Ninguno quiere la violencia. Pedimos que no haya violencia, que se les de protección a las FARC y que cesen todos los delitos, incluidos el narcotráfico y la extorsión».

A pesar del resultado del plebiscito, el proceso de paz entre el gobierno de Santos y las FARC ha continuado porque este martes, según un artículo publicado por CNN en Español, la ONU ha recibido más de 7.000 armas pertenecientes al grupo guerrillero.

«Estado y guerrilla asumimos el compromiso de no usar más las armas», manifestó Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, jefe de las FARC, en la ceremonia de entrega de armas. Luego Londoño dijo «la paz significa que la participación política estará abierta a todos», luego agregó: «los acuerdos son sagrados se firman para cumplir. Cumplimos nuestras obligaciones».

Por su parte, el presidente colombiano Juan Manuel Santos afirmó «somos un solo pueblo y una sola nación avanzando hacia el futuro dentro de la democracia» y luego añadió: «hoy con emoción constatamos el fin de esta guerra absurda que duró más de 8 millones de víctimas».

Santos afirma «nunca estaré de acuerdo con su modelo económico o político, pero defenderé su derecho a expresar sus ideas».

La pregunta que todos nos hacemos es ¿Entonces por qué nadie tiene una confianza plena en el proceso de paz? Además de la obvia razón de que las FARC es la guerrilla más antigua de América Latina y tiene 53 años de lucha armada y según las cifras se les atribuye: más de 260.000 muertes, decenas de miles de desaparecidos, casi siete millones de desplazados, violaciones, secuestros e incontables tragedias personales, por lo que no es para menos la ojeriza de los colombianos.

De acuerdo con la BBC, en los inicios de esta guerrilla fueron un grupo de autodefensa integrado por campesinos de tendencia liberal desplazados durante el período de La Violencia, que más tarde adoptaron la ideología comunista. Estaban dirigidos por Manuel Marulanda Vélez, “Tirofijo”, quién se convirtió en el primer jefe de las FARC.

Pero tras ser derrotados en varias oportunidades, “Tirofijo” junto a Jacobo Arenas fundaron el grupo guerrillero Bloque Sur, que para 1966 se terminaría llamando FARC, pues asumieron la ideología marxista-leninista.

Sin embargo, el problema de Colombia es que este proceso de paz no implica el fin de la violencia en Colombia; ya que de acuerdo con la entrevista que le hizo la BBC Mundo al analista político Héctor Rivera, también queda la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), las propias disidencias de las FARC o las bandas criminales con capacidad de control territorial, como el Clan del Golfo.

Además, Rivera añadió: «la intensidad del conflicto había bajado mucho hace ya años, y por lo tanto la gente no siente un cambio significativo en su vida, como para producir la reacción de entusiasmo que uno quisiera”.

Por el contrario según este analista político, otro gran problema de Colombia es que la gente no siente este proceso como un asunto de ellos, sino de la clase política; sentimiento que se refleja en las palabras que pronunció años atrás el político liberal asesinado Jorge Eliécer Gaitán: “En Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político”.

Asimismo, hay que agregar que el hecho de que el presidente Santos hubiera ganado el premio Nobel de la Paz no lo convierte en alguien que inspire más seguridad en el pueblo colombiano, ya que según encuestas el nivel de aprobación del mandatario es muy bajo y si a esto le añadimos el sentimiento pesimista, debido a que en el pasado fracasó una negociación con las FARC que llevó a cabo el gobierno del conservador Andrés Pastrana entre 1998 y 2002.

¿Será posible que esta vez sí se de este proceso de paz? A pesar de la inicial oposición y desconfianza, el proceso de paz parece que “va viento en popa” y la realidad es que este no es el primero ni seguramente será el último que se de en Colombia, pues recordemos que con el M-19 se dio el primer proceso de paz que los llevó a convertirse en un partido político, a esta guerrilla que protagonizó actos terroristas como: la toma de la embajada dominicana en 1980, el secuestro de Álvaro Gómez y la toma del Palacio de Justicia.

Como dato curioso además del M-19 y la FARC, en Colombia se formaron otros grupos guerrilleros como el Ejército de Liberación Nacional (inspirado en la Revolución Cubana) y el Ejército Popular de Liberación (de tendencia maoísta), esto nos lleva a pensar: si bien es cierto que la libertad de pensamiento es válida ¿realmente vale la pena sacrificar la justicia, la libertad y el respeto a la vida para imponer una ideología política que ha fracasado en el mundo?

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