¿El matrimonio forzado debería morir?

El mundo occidental dice una cosa y el oriental otra

El amor y el matrimonio son un constructo social que se repite en todas partes del mundo y cuyo fin es la unión de familias. En algunos lugares es una decisión propia, mientras que en otros la toman unas personas por los demás.

Existen muchas dudas acerca de si el segundo escenario es adecuado, sobre todo cuando estamos hablando de las vidas de niñas menores que no llegan a la adolescencia. Debemos conocer por qué están sucediendo estas cosas para poder comprender la situación por la que pasan esas pequeñas.

Menor de edad y su esposo
Stephanie Sinclair

Oriente

El matrimonio forzado es el pan de cada día para muchas culturas de África y Asia, donde el mínimo de edad para poder contraer matrimonio es entre los 12 y 14 años en la mayoría de los países. Según las cifras de Unicef publicadas en febrero de 2019, 12 millones de niñas menores de 18 años se casan anualmente con hombres mayores de edad y los porcentajes más altos en el mundo los tienen Nigeria (76%), República Centroafricana (68%) y Chad (67%).

Eso sucede, de acuerdo con Anne Goddard de Child Fund International, porque los padres tienen miedo de que sus hijas comiencen a tener una vida sexual temprana y se embaracen, cosa que traería deshonor a la familia. Otra razón es el estado de pobreza del grupo familiar porque, dado que no pueden mantener a las niñas, buscan la manera de que estas dejen de ser una carga económica.

Es importante aclarar que esto no tiene nada que ver con la religión de cada uno de esos lugares, sino con la cultura de los mismos, tal y como mencionan en An Islamic Human Rights Perspective on Early and Forced Marriages de Islamic Relief. De acuerdo a lo que se menciona en el reporte, en el Corán no existe ningún tipo de apoyo a estas situaciones, ya que el matrimonio debe de ser consensuado por mujeres que hayan pasado por la pubertad y no debe implicar ningún tipo de abuso físico según el libro sagrado del islam. Esto, lamentablemente, no se pone en práctica.

Occidente

Los países occidentales no quedan exentos de estas situaciones. Sin embargo, el mínimo de edad para casarse en estos lugares es de 18 años, igual que el de consentimiento sexual. Eso significa que, a nivel cultural, hay un altísimo porcentaje de rechazo al matrimonio forzado.

Inicialmente, el matrimonio fue concebido como una institución social cuyo objetivo era unir familias y mantener el honor de las mismas. Eso sucedía entre los aristócratas europeos en la época medieval y se mantuvo hasta el siglo XIX, tal como lo retratan en el capítulo de la monogamia en la serie de Netflix, Explained. Hoy en día, esto ha cambiado un poco y se ha idealizar la cuestión gracias a la literatura y las artes audiovisuales.

Nos enseñan desde pequeños que el matrimonio es la unión de dos personas que se aman y quieren pasar el resto de sus vidas juntos, así es como también lo definen en los diccionarios de Oxford y la RAE. Esa es la razón por la que los occidentales se oponen a la obligación de crear una familia con alguien que no desean sino que les fue impuesto.

Por otro lado, los cuerpos de las niñas al casarse no están completamente desarrollados para tener sexo con un hombre adulto, lo que hace que las pequeñas terminen no solo siendo abusadas físicamente, sino con problemas emocionales o psicológicos, como mencionan en un informe de la Asociación Americana de Consejería sobre las consecuencias del abuso sexual a largo plazo

¿Debería de ser eliminado?

A pesar de que entendemos que muchos padres decidan casar a sus hijas con personas que puedan darles un mejor futuro, no podemos aceptar que este tipo de acontecimientos sigan sucediendo. El abuso en contra del ser humano no debe ser aceptado jamás y en este caso estamos hablando de niñas pequeñas cuyos cuerpos no están completamente formados y que se verán afectadas al tener relaciones sexuales con gente mayor que ellas, pues el acto puede generar daños psicológicos y físicos.

Con mucho respeto decimos que el matrimonio forzado debió morir hace tiempo. No es demasiado tarde para que exista el libre albedrío en las vidas de todos, sin que se nos impongan creencias o destinos. Ayudemos a estas pequeñas a que puedan tener la vida que ellas quieran y no la que otros piensen que ellas necesitan, ya sea donando dinero a fundaciones como Girls Not Brides, difundiendo información o apoyando las campañas en contra del matrimonio infantil.

Girls not Brides
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