El lado oscuro de las páginas de producción de contenido

El lado oscuro de las páginas de producción de contenido

Cuando el marketing de contenido empezó a tener su auge, trajo consigo una práctica horrible: los content mills, también conocidas como granjas de contenido. Mientras que el marketing de contenido busca crear piezas de valor, únicas, profundas y con veracidad demostrable, las granjas de contenido quieren que descubras 10 asombrosas maneras de averiguar si tu pareja te está siendo infiel, y piensan que no te creerás la #4.

La granja de contenido existe para tener tanto contenido como sea posible. Diría que es una cuestión de cantidad por encima de la calidad, pero en la mayoría de los casos la calidad ni siquiera entra en la ecuación. Las granjas más inescrupulosas solo quieren figurar en Google. Les interesan los clicks y más nada. Van a sacar 500 notas al día, todas sobre temas superficiales poco desarrollados, ninguna tiene más de 200 palabras y usualmente 499 de ellas tienen alguna clase de error de tipeo.

Las menos inútiles, están ahí para recoger tu data. Si no usas algo como Thor, cada movimiento que haces online, deja un rastro lleno de información que millones de compañías están dispuestas a comprar. Los datos son valiosos, por la información de una persona promedio, una compañía gana 10 centavos de dólar y por los más valioso, como de una mujer embarazada ganan $1.50. Las granjas de contenido cuando curan su contenido e implementan un sistema, son perfectas para saber qué te interesa, monitorear lo que respondes y analizar todos los datos que vas dejando para crear contenido que estés más dispuesto a comprar.

Si Big Data está aquí para espiarte, las granjas de contenido son los binoculares que están utilizando para verte por la ventana mientras te pones la pijama.

Durante 2 horas al día de lunes a viernes escribo clickbait para una de estas granjas de contenido. ¿Por qué lo hago? Porque la paga es decente, lo hago desde mi casa, la granja en la que estoy es de data mining, y eso de “escrúpulos” me suena a que es algo que viene dentro del wanton de camarones en los restaurantes chinos.

No es primera vez que lo hago. Esta es la cuarta granja en la que he estado en los últimos 4 años y ya me sé tan de memoria el movimiento, que estoy acá para darte una visión desde adentro:

Aprendes a escribir al menos 200 notas por mes.

Si cada una de esas notas es de 350 palabras, habrás escrito 70.000 palabras en un mes. Este artículo lleva apenas 400. 70.000 palabras es Harry Potter y la Piedra Filosofal.

Claro, en cuanto a calidad, deja mucho que desear. La comparación más acertada se balancea más hacia 50 Shades of Gray.

Practice does make perfect, though. Después de unos meses de esa clase de ritmo, aprendes a ser mucho más ágil en la parte técnica de la escritura. La de “¿dónde busco mis referencias?” y “¿cómo estructuro mis ideas?”. Todo eso se vuelve un hábito casi inconsciente. Además, que no puedes tener excusas, no puedes tener “un bloqueo creativo”. Tienes que escribir y ya. Es como hacer un boot camp intensivo de escritura.

Al final terminas con tanta agilidad que cuando te dicen “¿puedes escribir un ensayo de 2000 palabras?” sientes que estás escribiendo un Haiku. Pero este ritmo tiene un lado muy negativo…

Te saturas rápidamente

Al final de semana, cuando llevas dos horas escribiendo, sin parar, y vas a empezar tu quinta nota, tu cerebro se despide de la gramática para crear sus propias reglas. Empiezas a hacer errores terribles. De esos que harían llorar a tu profesora de castellano.

Errores del tipo: “respuestarás”, porque querías escribir “buscarás respuestas” pero también querías terminar rápido. En mi caso, también empiezo a regalar tildes como si me pagaran por ponerlos. Cuando de verdad estoy a punto de colapsar, empiezo a escribir cosas como “Entonces entoncearás para entonces decir entonces” porque mi cerebro decide que solo existen 3 palabras y media. Y lo peor de todo, me duelen los dedos. No un dolor muscular tipo “MI VIDA SE ACABO, TENGO ARTRITIS”, es un dolor de “he tenido los dedos doblados durante dos horas seguidas mientras escribo 70 palabras por minuto, siento que jamás podré volver a enderezarlos”.

Si no escribiera para The Amaranta, que ha sido crucial en despejar mi mente cuando llevo horas escribiendo sobre autoayuda, tendría que salir a lanzarme en parapente todos los fines de semana. De una manera u otra tienes que sacar tu mente del ciclo del content mill cada cierto tiempo.

Consigues super poderes inútiles

1. Ves un artículo y puedes estimar con exactitud cuántas palabras tiene.

2. Puedes crear títulos clickbait de todo lo que escuches:

  • “Entonces estaba tan borracho que vomité y no supe cómo limpiarlo” es “Descubre 3 maneras infalibles para limpiar vómito aún con resaca”.
  • “Marica, me invitó a salir y nunca llegó” se transforma en “La dejaron plantada, pero no adivinarás lo que hizo después”.
  • “¿Pendiente de un trago?” termina en “10 tragos que debes probar antes de los 30 y 1 que no olvidarás jamás”.

3. Mejoras tu comprensión lectora, porque mientras más rápido entiendas y procesas tus referencias, más rápido terminas.

4. Puedes hablar de cualquier cosa porque has escrito sobre todo lo que se pueda escribir en la vida.

Nada más en los últimos dos años he escrito sobre: bodas tradicionales hindús, los mejores vestidos de boda en Australia, cómo usar WordPress, criptomonedas y blockchains, marketing digital para startups, consejos financieros para startups, productividad laboral, mejoramiento personal, cine y televisión, tecnología móvil, inteligencia artificial, ciudades inteligentes, turismo extremo, turismo de tragedias, nutrición y alimentación, y programación.

Tienes que retarte para no aburrirte

Cuando has escrito 10 artículos de marketing digital, has escrito todos los artículos de marketing digital. En serio no hay tantas cosas que puedas decir, pero si te quedas en eso te vas a aburrir, saturar, y quemar antes de que cobres tu primer cheque.

Yo lo resuelvo con pequeños retos como que el próximo artículo debe tener alguna experiencia personal en vez de solo incluir tips mecánicos, o cada tip va a tener una alternativa o un caso de la vida real, o el siguiente artículo tiene que tener un formato totalmente distinto.

Sabes que tienes el poder de embasurar el internet

Lo que escribes está diseñado para ser compartido millones de veces. Eso es todo. Muchas veces las granjas de contenidos no tienen editores, así que no hay nadie revisando ortografía, mucho menos la veracidad de la información.

Si escribes algo que no comprobaste, es falso, o es basura, va estar por siempre al aire siendo compartido una y otra vez hasta el fin de los tiempos cuando las máquinas se alcen y nos maten a todos. Porque ese miedo de que las máquinas nos harán sus esclavos es bastante iluso, las máquinas no van a necesitar esclavos débiles de carne y hueso.

Desconfías de todo

¿Sabías que incluso WebMd ha usado artículos salidos de granjas de contenidos? No deberías confiar de nada, en ningún rincón del internet a menos que tenga un nombre que respalde lo que dice.

Todas esas páginas sin autores, con información que busca ser viral fue escrita por gente como yo. Tal vez ni siquiera eso, tal vez están afirmando ser escritas por “expertos, pero en realidad las redactó gente cansada, sub pagada y demasiado desmotivada como para asegurarse de que lo que escribieron era cierto. Piensa en eso la próxima vez que pienses que tienes cáncer porque una página te dijo que el primer síntoma es ese dolor de codo raro que empezaste a sentir repentinamente.