Vanity Fair responde el tweet de Donald Trump en la portada de febrero

Vanity Fair responde el tweet de Donald Trump en la portada de febrero

Puede que Donald Trump haya ganado la presidencia de Estados Unidos, pero está lejos de ganar su guerra contra Graydon Carter (o el mundo en general).

Donald Trump y Graydon Carter se conocen desde mucho antes de que Carter se posicionara como editor de Vanity Fair. Su primer encuentro con el ahora electo presidente fue hace más de tres décadas, cuando Carter hizo un reporte sobre Donald para la revista GQ en 1984. 

Podríamos decir que su enemistad nació cuando Graydon escribió en el reporte que Trump tenía las manos notablemente pequeñas y bien arregladas. Esa y otras “observaciones” que no fueron de su gusto, motivaron a Trump a enviar a su séquito a comprar todas las revistas que pudieran ver para sacarlas del mercado, porque en los años en los que no había Internet, así funcionaban las cosas.

Años después, en la revista satírica que co-fundó Graydon Carter, Spy Magazine, Carter también puso en duda su juicio en los negocios, habló de su cabello, sus relaciones románticas y continuó remarcando el tamaño de sus manos con el clásico insulto: ‘short-fingered vulgarian’.

Al parecer, Donald Trump nunca superó el incidente.

No solo demandó a la revista, sino que 25 años después de la disputa, aún le envía cartas a Graydon Carter mostrando el largo de sus dedos. Tal como escribió Gaydon Carter en su nota del editor de 2015, siempre recibe un sobre con su foto, en la que Donald encierra en un círculo de “Sharpie dorado” sus manos. La última que recibió también incluía la frase “See, not so short!” en dorado, así que Gaydon decidió reenviársela con una nota adjunta: “Actually, quite short.”. Estamos seguras que su respuesta hizo que el copete de Donald tuviera un mal día.

Como revancha, Trump lleva prediciendo el fin de Vanity Fair desde el 2011; aún cuando ninguno de sus pronósticos se ha vuelto realidad. Esto no lo ha detenido a resaltar las imperfecciones de Graydon Carter con fuertes argumentos como “dummy” y “he’s a loser!”.

¿Qué haces cuando Donald Trump te menciona en sus reflexiones diarias de 140 caracteres?

Las pones en la portada de tu revista. Preferiblemente debajo de la axila de Amy Schumer. Con el fin de seguir la tradición de Vanity Fair, de destacar una frase o cita de una figura importante que tenga que ver con la edición del mes, la revista imprimió la queja de Donald Trump en la portada de mayo 2016.

Inaugurando una nueva estrategia de negocios para la empresa: provocar a Trump.

En diciembre del año pasado, Vanity Fair reseñó el restaurante del empresario como el posible “peor restaurante en America” y otra vez, Donald Trump no esperó para decirle al mundo lo que pensaba del artículo.

Vanity Fair, lejos de retroceder ante las críticas de Trump, decidió aprovechar la oportunidad para proclamarse como “la revista que Trump no quiere que leas”. En menos de veinticuatro horas, el artículo tenía más de un millón de visitas únicas, 10.000 seguidores nuevos en Twitter y un récord en suscripciones, no solo de la revista, sino de la empresa matriz Condé Nast.

Sin embargo, ese no fue su único contraataque. En su última edición, Vanity Fair volvió a darle prioridad a las apreciaciones de Trump de 140 caracteres: cerca del pectoral izquierdo de Chris Partt, VF imprimió el tweet del presidente.

https://twitter.com/nickbilton/status/816839486348763136

Aunque está más que claro el trato que recibirán los medios de comunicación que no besen el piso por el que camina Trump, estamos seguras de que Graydon Carter, por su parte, no se tomará a Donald Trump en serio. 

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