Dejar de comer carne en realidad podría salvar el mundo - The Amaranta

Dejar de comer carne en realidad podría salvar el mundo

Resulta que los veganos no estaban del todo equivocados

En los últimos meses, los efectos del cambio climático se han vuelto críticos y nos seguimos preguntando qué podemos hacer más allá de no malgastar agua y usar menos vehículos. Aquí hay una forma de contribuir sobre la cual, tal vez, no hemos pensado lo suficiente: dejar de comer carne para salvar el mundo. No se trata solo de un capricho de los animalistas, pues reducir el consumo de carne previene la deforestación y por ende, reduce significativamente el cambio climático.

Hecho por los ambientalistas Kip Andersen y Keegan Kuhn, Cowspiracy es un documental de Netflix en el que explican cómo la ganadería y la agricultura afectan el medio ambiente. Uno de los descubrimientos del documental es que, de hecho, la producción de carne y productos derivados de animales es mucho más dañina para el medio ambiente que todas las empresas automovilísticas en Estados Unidos. Esto es debido a que la cría intensiva de animales requiere de más agua y tierra que cualquier otra industria, y genera un 15% de los gases de efecto invernadero que quedan en la atmósfera, 2% más que la industria automovilística.

carne y deforestación
Netflix

Los gases de efecto invernadero o GHG (Greenhouse Gases) son aquellos que, en una proporción justa, mantienen el clima de la tierra. El dióxido de carbono (CO2) es el que tiene mayor cobertura por los medios, pues es el que más se produce en las diversas actividades humanas; sin embargo, el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O) y los gases fluorados también forman parte de este grupo y sus efectos son iguales o peores que los del CO2.

Los efectos de dichos gases en la atmósfera se calculan por su cantidad, su nivel de concentración en el ambiente y el tiempo que permanecen en él. Mientras que el CO2 se mantiene en la atmósfera por poco tiempo y puede ser sintetizado rápidamente a través de la fotosíntesis, el resto de los gases tiene una duración de años e incluso siglos y aunque no se encuentren en cantidades tan grandes como el anterior, su concentración es mucho más alta y su potencial de calentamiento puede exceder al del CO2 en casi un 300%, lo que los hace mucho más dañinos.

Solamente las actividades de ganadería generan el 51% de las emisiones de CO2, el 65% de óxido nitroso y, si hablamos del metano, las vacas producen alrededor de 150 billones de galones diariamente y aún faltaría tomar en cuenta la cría de otros animales.

En el Protocolo de París de 1992, la primera conferencia en tratar el tema del cambio climático, se estableció un acuerdo en el que todos los países debían mantener sus emisiones de GHG al mínimo para evitar un aumento de la temperatura global de 2°C como máximo. Hace un año, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU publicó un reporte en el que advierten que nos enfrentamos a un aumento de temperatura de 3°C, una situación mucho peor de que la se vaticinaba hace dos décadas.

En el 2006, un informe de la FAO previó que la producción mundial de carne se duplicaría a 465 millones de toneladas para 2050. Cumplir estas expectativas no solo conlleva todo lo mencionado, sino que trae consigo otra cadena de problemas que empieza por la deforestación.

Getty Images

Una mayor demanda de carne tiene como consecuencia la necesidad de más terreno en el que criar ganado. La deforestación de determinadas áreas para su uso en la ganadería es cada vez más común y aunque algunos países tengan leyes para proteger la biodiversidad de sus bosques, es una actividad recurrente en lugares como Brasil.

En la primera semana de agosto el Amazonas fue amenazado por una oleada de incendios que arrasó con aproximadamente 2.5 millones de hectáreas de selva. A partir de ese momento la noticia tomó fuerza en los medios y se viralizó gracias a las redes, pero lo que poca gente sabe es que esto no es algo nuevo en este país.

Desde comienzos de este año, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil ha reportado un incremento en la cantidad de incendios en la selva amazónica y para principios de septiembre, ya había un aumento de casi 70% con respecto a los incendios registrados un año antes.

El territorio del Amazonas, además de ser casa para una gran cantidad de especies, también es espacio de ganaderos y ruralistas que trabajan en uno de los negocios más rentables para el gobierno brasilero, es decir, la ganadería. La deforestación de estos espacios significa que inevitablemente se genera más CO2 y también que se pierden miles de especies vegetales que podrían ayudar a reducir el impacto de los gases tóxicos en la atmósfera. Todo esto para alimentar un sistema de producción que simplemente no es sostenible.

incendios Amazonas
Imagen satelital de los incendios
NASA

La industria de la carne ocupa un tercio de la tierra en el mundo y para producir dos kilos de carne se necesitan aproximadamente 2.500 galones de agua. Una persona promedio come unos cincuenta kilos de carne al año, si sumamos la producción de otros alimentos derivados, la cuenta aumenta considerablemente. Solo en Estados Unidos, la ganadería consume 50% de sus recursos.

Al mismo tiempo, esta actividad genera millones de kilos de desperdicio orgánico que son desechados sin tratar a la fuente de agua más cercana, modificando la acidez de los océanos y creando zonas muertas en donde los peces no pueden sobrevivir.

Entonces, eliminamos una vasta extensión de tierra poniendo en peligro la vida salvaje y las personas que viven allí para fortalecer un sistema económico que puede ser lucrativo ahora, pero no será sostenible en el futuro cuando podemos apostar por la siembra de legumbres, cuyos costos, tiempos de producción y huella ecológica son la mitad de los de la ganadería y no requieren del mismo nivel de deforestación. Desde este punto de vista, dejar de comer carne parece la opción más inteligente.

carne de vaca impacto
BBC

Pero decirle a personas acostumbradas a comer carne todo los días es una locura que ninguna corporación está dispuesta a hacer, después de todo, el hombre es un animal de costumbres. Por eso, lo que se propone es un cambio menos radical.

Organizaciones como Meatless Monday promueven reducir el consumo de carne de res al menos una vez a la semana. También es recomendable sustituirla por otros tipos de carne y productos derivados el resto de los días. Esto puede causar un cambio enorme en el planeta. Al disminuir la demanda de carne y su nivel de producción, evitamos que los bosques se conviertan en áreas de pastoreo y se liberan muchas otras que ya son utilizadas para esto.

Además, reducir el consumo de carne también contribuye a mejorar la salud de las personas, pues estos alimentos están relacionados a enfermedades como el cáncer colorrectal y a condiciones como el aumento del colesterol y la obesidad, especialmente cuando la carne ha sido altamente procesada.

Otra alternativa que está en debate es la sustitución de la carne de origen animal por “carne” hecha en laboratorios. Bill Gates, a través de la compañía Imposible Foods, es uno de principales inversores que apuestan por esta nueva tecnología. Otras empresas como New Wave Shrimp y Beyond Meat también le siguen el paso haciendo “carnes” a base de plantas, principalmente soya, que lucen y saben igual al producto que imitan.

impossible burger carne
Publicidad de Impossible Foods 
Impossible Foods

Todas estas alternativas han sido aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y son completamente seguras para el consumo humano. Sin embargo, los detractores de estas exigen leyes para que las empresas no publiciten sus productos como carne, pues estarían engañando al consumidor.

Por otro lado y más allá de dejar de comer carne, empresas como Ecosia ofrecen otras soluciones y logran grandes hazañas con respecto a la reforestación en áreas particularmente vulnerables. Eliminar por completo una industria de casi 5 billones de dólares y una larga tradición es sumamente difícil, por lo que Ecosia cambia su enfoque de acción.

Aliándose con proyectos de reforestación en todas partes del mundo, Ecosia se propone no solo plantar más árboles, sino también crear microeconomías que sean más sustentables para las comunidades que la ganadería. De esta forma, las iniciativas de los grupos ambientalistas se vuelven sustentables ambiental y económicamente.

Quedan 11 años antes de que el cambio climático sea irreversible, por eso debemos empezar a pensar en qué más podemos hacer por el planeta. Aunque suene cliché, pequeños cambios sí hacen grandes acciones. Ya sea comiendo menos carne o dejando de consumirla en lo absoluto, ningún esfuerzo es inútil para una Tierra que pide ayuda desesperadamente.

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