¿Qué pasó el 23 de enero en Venezuela?

Muy pocos llevan la cuenta exacta, pero el 2 de febrero de este 2019 se cumplen exactamente 20 años de chavismo en el gobierno de Venezuela. Dos décadas de Chávez y Maduro que han rendido para muchas cosas; desde lucrar de manera absurda las billeteras de unos cuantos compatriotas y convertirnos en el país con la mayor cifra de inflación del mundo, hasta lograr que un gran porcentaje de la población base su dieta diaria en lo que se consigue en la basura.

Una ecuación que aplican todas las dictaduras de izquierda, donde la corrupción de un grupo de oportunistas termina haciendo que países subdesarrollados estén desbordados en pobreza. Parte de esa fórmula matemática incluye también las protestas ciudadanas donde, además de exigir un cambio político, se da a conocer al mundo la situación deplorable que se vive en estos países.

Y así se vivió el 23 de enero de 2019 en las calles de Venezuela.

También te puede interesar: ¿Qué implica la toma de posesión y la usurpación del poder?

La convocatoria era para las 10:00 AM. Para ese día, todos los jefes le dieron el día libre a sus trabajadores, ningún niño madrugó para ir a clases e incluso las abuelas ya tenían canceladas su reunión semanal de cartas. Un día donde toda Venezuela estaría paralizada, y a raíz de la diáspora, parte del mundo también.

Los que estaban en el exterior, casados con sus celulares, preguntando por WhatsApp e informándose por Twitter; y los que estábamos aquí, desempolvando la gorra tricolor y haciendo la mezcla de agua con bicarbonato por si tragábamos gas lacrimógeno.

Salimos a la calle. En el aire se sentía una sensación distinta. Una especie de ansiedad mezclada con recuerdos lamentables, terror con esperanza, pero sobre todo una mentalidad masiva de que “esta vez iba a ser distinto”.

Y lo fue. Venezuela lamenta miles de muertos a manos de la inseguridad, de las Fuerzas Armadas, del hambre y de las manifestaciones en contra del chavismo. Todos tenemos años llorando la desesperanza de que esta tragedia, llamada Socialismo del Siglo XXI, está acabando con nuestra integridad como seres humanos; pero así como hemos estado en las peores, esta vez respiramos otro aire entre ese mar de gente en la avenida Francisco de Miranda en Caracas.

Una concentración que juntó a los desesperanzados, a los rebeldes, a los más ancianos y a los optimistas, frente a una tarima donde una cara nueva se responsabilizó por toda esta desgracia y por lo que vendrá en estos próximos días.

«Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el presidente encargado de Venezuela” fue lo que, a miles de personas de distancia, sin aire, escuché de Juan Guaidó, cuando inmediatamente ese mar de gente levantó su mano derecha para apoyar la juramentación de este nuevo presidente. Describir ese momento, esa sensación, esa recarga de esperanza en todas las personas que estábamos allí, es inexplicable. Solo lo entiende el venezolano que, después de tantos años de lucha estando dentro o fuera del país por fin ve la situación con otros ojos.

Por primera vez en años salimos de una marcha con una sonrisa. Sin bailoterapias ni canciones; con una sonrisa de certidumbre que nunca habíamos sentido antes, entendiendo que el proceso no será ni corto, ni fácil. De ahí en adelante, las pronunciaciones de apoyo de gobiernos internacionales fueron apareciendo una tras otra; haciendo saber que esta vez, para el mundo entero, Venezuela sí tiene un presidente de transición.

El 23 de enero de 2019 no cayó ningún gobierno, ni ningún corrupto huyó del país, ni volvieron los productos a los anaqueles. Sin duda alguna fue un día decisivo, un día de esperanza y lo más importante, un día distinto a cualquier otra protesta que haya pasado en estos veinte años de maldición chavista.

Con esa ilusión, sin saber cuánto dure, ni cuánto nos cueste, nos vemos en la calle. 

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
¿Hollywood perdonará a Kevin Spacey?