¿Clímax hizo un comercial de sexo no consensuado tipo casual?

En un país medianamente decente, si una marca conocida hace un comercial que es básicamente una apología al sexo no consensuado, la sociedad se quejaría, la marca tendría que -por lo menos- disculparse públicamente, y sacaría el comercial del aire.

En Venezuela no pasa nada.

Si a alguien se le ocurre prestar atención y quiere hablar al respecto le dicen “tenemos muchísimas otras cosas de las cuales tenemos que preocuparnos, primero vamos a recuperar el país y luego nos ocupamos de esto”. Es lo mismo que dicen cuando alguien quiere hablar sobre derechos igualitarios. Por alguna razón “recuperar el país” es sinónimo de “cambiar de gobierno”, y hay que ignorar que empezar a ser una sociedad educada que exige, como mínimo, mejores contenidos a las marcas que se comunican con ella, es parte del campo semántico de esa “recuperación”.

Es decir, vámonos a la mierda y ya, sigamos haciendo chistes homofóbicos porque “así somos” y hay que esperar a que un presidente nos diga que no debemos hacerlo, de hecho, asumo que se preguntan, “¿por qué no ser un poco más terribles y alimentar la cultura violación dentro del país?”. O al menos esa es la clase de pregunta que debió pasar por la mente de la gente de Clímax cuando hizo la porquería de publicidad que sacaron al aire para su campaña “Sexto Sentido”:

Te lo describo por si no quieres verlo.

Vemos una toma incoherentemente larga (¡10 segundos!) de la cara de Cindy*, la modelo, que acaba de despertarse y asumimos que estaba teniendo una pesadilla. Su cuarto tiene una ventana y afuera hay una ventisca que hace que una rama golpee el vidrio. Como en la mente de estos creativos Cindy es una niña inmadura de 5 años, se asusta y se para a ver por la ventana por -literal- 2 segundos. Es una toma para que veamos que la pana hace como 500 squats por horas desde hace 15 años, porque no tiene sentido alguno para ninguna otra cosa. Mientras está parada viendo por la ventana por razones incoherentes, pasa una silueta rápidamente detrás de ella. Cindy se voltea como si la hubiese visto y lo que hace es devolverse a su cama y arroparse. Porque, de nuevo, asumo que estos “creativos” tuvieron problemas para decidirse entre hacer un comercial con una niña de 5 años o una mujer adulta. Cindy está sentada en su cama, arropada hasta las caderas y viendo a todos lados con miedo, cuando una figura empieza a formarse debajo de las sábanas. Cindy primero la ve con cara de extrañeza y miedo, pero luego la figura baja insinuando que le está haciendo sexo oral, Cindy se muerde el labio, cae en la cama y hay varias tomas de “oh, lo estoy disfrutando demasiado”.

Tal vez si estuviese bien ejecutado el único problema sería el sexo no consensuado, pero es como si se hubiesen esperado por enviar un mensaje problemático con cada segundo que tenían disponible. Esto es lo que hicieron mal:

  1. ¿Qué clase de mujer adulta se asusta por una rama tocando su ventana y se esconde debajo de una sábana cuando tiene miedo? ¿Cómo eso no es infantilización de la mujer?
  2. ¿Crees que hay un desconocido en tu cuarto y te sientas en tu cama a ver paranoicamente hacia todos lados? Amigo creativo, cualquier mujer puede decirte que en el caso de una invasión a su hogar, no piensa primero en que será robada, sino en que será violada. No te vas a quedar en ropa interior sentada en tu cama esperando a que pase.
  3. Las únicas personas que piensan que está bien hacerle sexo oral a alguien que no te ha dado permiso porque eventualmente “le va a gustar”, son violadores. Personas que no les interesa el consenso. Tipos que creen que si una mujer se emborracha con ellos tienen derecho a cogérsela, que cuando les dicen que no es porque “solo se está haciendo la dura”, y que en un matrimonio no puede haber una violación porque la esposa siempre tiene que estar disponible para su esposo.

Sí, ajá, es “un fantasma”, la lectura sigue siendo la misma, sea fantasma, zombie, o creativo publicitario con problemas para entender sobre consenso. Un desconocido teniendo cualquier clase de contacto sexual con una persona que no le ha dicho explícitamente que va pendiente, es un violador. La idea de que puedes estar en medio de una violación y olvidarte de que tus límites están siendo borrados y estás pasando por una situación traumática porque el tipo lo está haciendo “demasiado bien”, es una fantasía masculina que no toma en cuenta lo traumatizante que es ser atacada sexualmente al mismo tiempo que alimenta la cultura de violación.

Así que, felicidades, Clímax, son parte del problema. Afortunadamente la cagaron en territorio nacional, donde la gente piensa que gastar energía en quejarse por esta clase de asquerosidades les quita tiempo del montón de actividades que de todos modos no están haciendo para tumbar al gobierno.

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