¡BOOM! y dejamos de existir

¡BOOM! y dejamos de existir

La fragilidad de la vida humana no es algo sobre lo que se piense muy a menudo.

De ser así, llevaríamos una vida de ermitaños, en un cuarto acolchonado como de instituto psiquiátrico, ocupándonos de la higiene personal con el apoyo único de un gran pote de Purell y comiendo solo alimentos empacados al vacío que alguien, previamente liberado de gérmenes, nos deposita en el cuarto a través de una pequeña ventana.

Y si hay algo que nos enseñó la película cursi de Everything, Everything es que para vivir sin riesgo alguno debes ser tres cosas: infeliz, millonario y ser un personaje de libro de Nicholas Parks.

El punto, como además lo demuestra muy bien la morenita malcriada de la película, es que nunca estamos completamente libres de riesgo en este mundo hostil. En cualquier momento podríamos ser invadidos por aliens con capacidades tecnológicas superiores a las nuestras, podríamos enamorarnos y escapar con un delincuente juvenil que nos exponga a infinitos peligros (regresando al tema de Everything, Everything), o también puede suceder que en cualquier momento Trump y Kim Jong Un se pongan serios con el juego de “A que no te atreves” y detonen una bomba que borre mitad de la humanidad.

El último caso por más absurdo y lejano que suene, es posiblemente el más probable de los tres escenarios planteados.

El caso es que nuestra vida no solo corre peligro porque de repente nos puede caer una viga de construcción en la cabeza mientras caminamos por la calle; sino que en cualquier momento, sin que tengas ningún control sobre la situación, puedes encontrarte sufriendo los efectos de una explosión nuclear.

Es posible que en algún momento existencialista de procrastinación se te haya cursado esta idea por la cabeza (si no es así, de nada por introducirte esta intranquilidad de gratis), por eso hoy queremos intentar responder todas aquellas interrogantes que tenemos los mortales sobre qué tan propensos estamos a dejar de existir gracias a un republicano inepto y a un demente megalómano.

¿Me voy a morir por un misil nuclear?

Bueno, sí.

Pero solo si estas cerca o justo en la ciudad target a la que va dirigida el proyectil. La bomba nuclear más grande jamás hecha es de la época de la Unión Soviética. Se llamaba la Tsar Bomba y si el nombre no te parece lo suficientemente escalofriante, capaz el hecho de que tiene un alcance 3.333 veces más grande que la explosión en Hiroshima te de una idea.

O sea, 3.333 veces esto:

La súper Tsar Bomba cuando fue detonada como prueba, rompió ventanas de países en Europa y creó 3 olas inmensas que se sintieron por todo el mundo. Hoy en día es la explosión hecha por el hombre más grande de la historia.

No solo eso debe asustarte, considera el hecho de que en esa época no existían ni la pega loca y hoy en día hay un iPhone que reconoce tu rostro. La tecnología ha avanzado exponencialmente desde que en 1945 sucedió Hiroshima, y eso también ha influido en el campo nuclear.

La bomba más peligrosa de Estados Unidos llamada B83 tiene un alcance promedio de 300 kilómetros cuadrados y los gringos se idearon una cosa que llamaron MIRVs en el que pueden lanzar varios de esos al mismo tiempo. You do the math.

Ah bueno bien, ya que sacamos eso del medio. ¿Qué es realmente una arma nuclear?

Es importante que sepas algo antes de seguir, no todo lo que dice “nuclear” es malo. Así como no todo lo que dice “nominado al Oscar” significa que es bueno.

La energía nuclear puede convertirse en energía eléctrica, energía térmica, energía mecánica y armamento. La última es la que no nos gusta.

De resto, los ambientalistas han visto en la energía nuclear una opción más o menos viable para combatir el cambio climático porque las plantas nucleares no emiten CO2.

Obviamente estamos traumatizados por como nos han presentado la energía nuclear en los últimos siglos. Los efectos de Hiroshima y Nagasaki, la tragedia en Chernobyl y las más de 2.000 explosiones de misiles en la historia del mundo que han intimidado a todo ser humano viviente, razón por la cual nace este artículo. Sin embargo, manejar esta energía no es necesariamente sinónimo de Estado con la potestad de acabar y dominar el mundo a lo Pinky y Cerebro.

Aunque creo que confiaría en Cerebro energía nuclear más que en Kim Jong Un.

Pero bueno, una vez eso aclarado; l término “arma nuclear” es un explosivo de alto poder que usa energía nuclear. Duh.

El peligro de estas bombas (que pueden ser lanzadas desde submarinos, aviones o proyectadas como un misil) no recae solo en el ¡BOOM! cuando impactan la zona en cuestión. Una vez que detona una bomba nuclear deja miles de kilómetros expuestos a contaminación radioactiva.

¿Contaminación radioactiva así como la sustancia X de las Chicas Superpoderosas?

Sí, pero este tipo de exposición radioactiva no te va a hacer volar, ni te va a hacer tener 2 hermanas adorablemente insoportables.

La contaminación radioactiva puede suceder de forma natural o más estúpidamente, a causa humana. También puede suceder en distintos niveles de gravedad, pero evidentemente el más severo es aquel que pasa cuando un mandatario ególatra manda a detonar una bomba o cuando una facilidad nuclear cae en fallo como sucedió en Chernobyl.

Los riesgos a la exposición de agentes radioactivos no es que te pique una araña y te enamores de Emma Stone. Son cáncer, malformaciones y en el caso menos grave, intoxicación.

Es decir, si la bomba no te agarra en el momento, tranquila que te tomará después.

Este artículo me está dando ansiedad.

Bueno a mi también pero teníamos que aclarar dudas. ¿Alguna otra?

Sí, ¿Por qué Trump quiere volarse a los norcoreanos y vice versa?

Para variar, no es un problema de nuestra era contemporánea. Todo data del tiempo de la Guerra Fría cuando la Unión Soviética en su pleito de egos e ideologías políticas con EE.UU montó estratégicamente una base nuclear en Corea del Norte.

Un tiempito después, cae la URSS, el imperio gringo nos muestra cómo la tierra del McDonald’s es lo mejor del mundo y todos reímos felices sin temer de nuevo por un día como el que el mundo sospechó que iba a iniciar una guerra de misiles.

¡WRONG!

Desde la era de la Guerra Fría hasta nuestros tiempos nos hemos encontrado en un mundo donde coexistimos con 9 naciones que tienen armamento nuclear. Aunque la mayoría de ellos tienen una política de “no atacar primero”.

¿Cómo así?

Bueno que no van a bombardearte al menos que tu los ataques primero.

El punto es que las armas nucleares en manos de gente equivocada es como darle un cuchillo filoso a un bebé ciego. No puedes hacer mucho para que no se pique un dedo, pero siempre vas a estar apretando las nalgas con desesperación sabiendo que en cualquier momento eso podría suceder.

Eso es lo que pasó con Corea del Norte, una vez que los soviéticos le dejan la fiesta radioactiva a una dinastía de locos totalitarios, estos dementes decidieron usarla a su favor para responder amenazas y mostrarse como una nación fuerte.

¿Y entonces?

Bueno, últimamente Corea del Norte ha hecho varias pruebas probando sus misiles nucleares con dos objetivos: probar si son efectivos y demostrar que construyeron un ICBM (Intercontinental Ballistic Missile o en español: un misilote que cruza océanos) capaz de llegar a Alaska.

El tema es que las pruebas han llegado muy cerca de Japón y toda el área está en crisis porque Kim Jong Un es tan impredecible como las pelucas de Nicki Minaj.

¿Qué ha hecho EE.UU al respecto?

A inicios de este año, específicamente el día 2 de enero, el líder Supremo de Corea del Norte y Donald Trump se vieron envueltos en la pelea más galla de insultos del mundo.

(No olvidemos que esta gente tiene el poder de volar el mundo entero)

Kim Jong Un dijo algo así como que tenía un botón para activar las armas nucleares y que lo usaría para atacar a Estados Unidos.

Trump respondió con un Tweet que tiene una narrativa parecida a lo que sería un texto de una niña picada de 12 años:

Ahora que lo pienso, más que una adolescente temperamental, suena como un sesentón con complejos de disfunción eréctil.

¿De verdad tienen un “Big Red Button” como las películas?

No, en el caso de EEUU es realmente un maletín y una especie de tarjeta de Yugi-Oh con una clave los dos únicos implementos necesarios para detonar un arma nuclear.

Es bastante sencillo el proceso y tan simple como inquietante, sin embargo no es tan fácil como darle a un súper botón rojo y ¡KABOOM!

Espero que este artículo te haya servido para apaciguar un poco tus inquietudes radioactivas. Si más bien las empeoró, entonces haz lo que planea hacer el resto de la humanidad este 2018 y distráete con memes.