#AsíProtestoYo: Fotógrafos

Venezuela en caos es más oscura cuando no tenemos ojos que nos dejen ver la información.

Cuando sientes que el país se derrumba a tu alrededor, lo natural es recurrir a la radio y a la televisión para oír y sobretodo ver qué es lo que está pasando.

Pero lamentablemente en un país donde los medios de comunicación están comprometidos por la censura, la autocensura, el vandalismo, la complicidad, la corrupción e inevitablemente por la malvada cara del dinero, necesitamos de personas que nos muestren lo que sucede en los lugares donde no estamos.

Hemos llegado a un callejón negro informativo donde todos buscamos por el medio de lo posible, una luz que nos muestre la realidad de nuestro país.

La realidad de verdad, aquella tapada por dirigentes ridículos que bailan salsa mientras estudiantes mueren.

Aquí es donde entra la invaluable labor del periodista. El periodista con ética y de conciencia limpia que busca rascar esa picazón fuerte que causa la necesidad de informar la verdad.

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Y de cierta forma las redes sociales nos han convertido a todos en periodistas en potencia (quiéranlo o no mis colegas comunicadores sociales). Sabiendo el poder de la información, recae un peso de toneladas sobre todo lo que pongamos en Twitter, Instagram y Facebook, plataformas que por viles tácticas dictatoriales se han convertido en nuestro medio “medio legítimo” de noticias.

Sin embargo, me atengo al rehusado cliché “una imagen vale más que mil palabras” para reconocer que la fotografía protege dentro de ella una información que no se puede tergiversar ni queriendo. Por tanto, el fotoperiodismo hoy en Venezuela presenta una de las maneras más fieles de narrar los hechos tal y como sucedieron.

Con ojo artístico y expuestos a increíbles riesgos, los fotógrafos han cumplido en estos tiempos de lucha contra la aplastante y asquerosa opresión del gobierno, una labor que apreciamos por informarnos y que admiramos en su arte.

Por este trabajo duro, quisimos preguntarle a estos valiosos informantes lo que significa para ellos en su profesión como fotógrafos profesionales o aficionados, narrar tras su lente lo que sucede. Lo que realmente sucede.

Ana Sofía Romero @anasromero

Tomo fotos a todo aquello que pueda reflejar la realidad en la que vivimos hoy en día en las protestas. Es mi manera de informar y se convierte en un recuerdo que no expira, se queda en mi cámara. Además, qué mejor prueba que registrar el momento con fotos. La idea es tener creatividad y ganas para buscar maneras de protestar.

Gabriel Mendez @gmendezphoto

Toda documentación, información y comunicación no centralizada por el estado, que logre escapar del cerco de censura y (auto)censura es necesariamente subversiva porque se opone al poder.

Como fotógrafos, hoy, contamos con las redes para mostrar nuestra visión de los hechos. El solo hecho de poder hacerlo reafirma nuestro derecho fundamental a la libertad de expresión y, en el caso particular de la cobertura de protestas y fotoperiodismo en general, el derecho a la información. Eso, por sí solo, es un desafío al Poder.

Luis Miguel Cáceres Ortiz @lmcaceres93

Considero que sí es una buena forma de hacer protesta y más que todo en una Venezuela donde no hay libertad de expresión, donde se ataca todos los días a periodistas, fotógrafos y a reporteros gráficos. Donde quien se expresa es quien tiene parcializada la información y no quien maneja la fuente confiable. Pienso que ahora, la fotografía es una manera de expresar lo que la gente no puede ver en la televisión.

Boris Vergara @bvphotographer

Personalmente no veo la fotografía como protesta simplemente es la muestra de las realidades y depende del criterio de quien la vea interpretarla.

Juan Andrés Parra @juanchiparra

No estoy tan constante como en el 2014. El otro día solo tomé 5 fotos en la marcha porque sentí que lo que tomé no era informativo. Creo que ahora hay un problema, hay más reporteros gráficos que informativos. No a todos les importa informar. Hay que distinguir entre el que busca ver el arte y los seguidores de aquel que te reporta la noticia por más poco emotivo que sea porque cumple con las 5 W. Cuando me llegue mi equipo de protección estaré delante pero no tomando fotos por tomar, sino tratando de buscar informar.

Gregorio Acuña @gocuna

Personalmente no uso la fotografía como protesta. Quizás tenga un bias y mis imágenes den un tono de mi inclinación política pero siempre trato de capturar lo que veo tan transparente como sea posible. Ahora bien, si hay muchos fotógrafos que usan su arte para criticar, protestar y crear polémica. Lo cual me parece necesario. A mí me gusta capturar fotos y dejar que las personas sientan lo que sientan y lleguen a sus propias conclusiones, sin forzar mis ideales. Ahora bien, si tengo inclinaciones y mis fotos quizás lo muestren, siempre trato de componer la foto tomando en cuenta lo que estoy observando a mi alrededor y mi interpretación del concepto, todo eso lo meto en mis retratos para pintar una imagen más allá de la cámara.

Jordi Contreras @jcontrerasra

Pienso que la fotografía social documental en el contexto actual venezolano, mas que una forma de protesta es una “pantalla” para mostrar dicha protesta bajo la perspectiva que le de cada fotógrafo en particular. En el concepto de la fotografía social documental resuenan dos palabras clave: evidencia y realidad. Es una forma que tenemos de comunicar algo importante y tratar de que sea entendido por el espectador. Sin embargo, una vez capturada la imagen de la realidad del hecho, bajo un encuadre, unos planos escogidos, cierta luz y un determinado ángulo, todo ello elegido por el fotógrafo, la foto dejará de ser una muestra de la evidencia y la realidad y pasará a ser un documento que deja exclusivamente al público su particular forma de interpretarla.

Susan Sontag afirma que “… a pesar de la supuesta veracidad que confiere autoridad, interés, fascinación a todas las fotografías, la labor de los fotógrafos no es una excepción genérica a las relaciones a menudo sospechosas entre el arte y la verdad. Aun cuando a los fotógrafos les interese sobre todo reflejar la realidad, siguen acechados por los tácitos imperativos del gusto y la conciencia.”

Para ilustrar mi concepto, pongo como ejemplo al joven capturado lanzando una molotov a una tanqueta, el podrá ser interpretado como un héroe por un sector o como un terrorista por el otro.

Dicho esto y asumiendo como cierto que la objetividad del fotógrafo es algo “subjetivo”, la frase de que “una foto vale mas que mil palabras” (en el contexto venezolano, donde la libertad de expresión ha sido prácticamente conculcada, donde los medios privados de prensa, radio y televisión, han sido casi borrados del mapa y que muchos de los fotógrafos y reporteros de calle son “objetivos de guerra», cobra mas vigencia que nunca y la fotografía documental social en Venezuela se ha transformado en un arma muy temida por el gobierno sin ser en si una forma de protesta en el sentido literal de la palabra.

Esas fotografías pasarán a ser parte de los documentos de nuestra historia y como todo hecho histórico deberán de ser interpretadas de la manera mas objetiva posible.

Leo Álvarez @oelzer

Como forma de protesta cualquier expresión artística cumple o puede llegar a cumplir un papel importante. Es un medio más para hacer notar una injusticia o una denuncia, o quizá pueda usarse también para manifestar una opinión personal. En un régimen como este dar una opinión y lograr que tenga alcance es una manera de protestar, de hecho te pueden llegar a perseguir por esto.

En mi caso, lo que estoy haciendo con la fotografía en Instagram es intentar que las imágenes puedan contar lo que los medios de comunicación no se atreven hacer por el blackout informativo al que están sometidos. Y no los justifico, han tomado sus decisiones y espero que el país entero y un futuro gobierno se encargue de revisar el papel que jugaron.

En estos días de oscuridad yo trabajo los conflictos en Venezuela desde la primera gran marcha el 23 de enero de 2002. Es un trabajo documental he hecho todo en película 35 mm blanco y negro resaltando la estética. Desde entonces no he dejado de cubrir las calles nunca, sin embargo cuando salí este abril las cosas habían cambiado mucho.

No me sentí para nada cómodo haciendo un trabajo documental para contar una historia posterior por eso decidí hacerlo en digital a partir de abril y montarlo en mi cuenta de Instagram.

No por protestar sino por intentar darle una ventana, una oportunidad más a lo que está ocurriendo en el país ya que finalmente la comunidad internacional dejó de ser complaciente y pareciera dispuesta a desenmascarar lo que está ocurriendo en el país.

Gustavo Vera @gustavoavfc

La fotografía hoy en día es sumamente importante en la cruel realidad que está atravesando Venezuela porque nos ayuda a informarnos sobre la situación y a sensibilizarnos con lo que ocurre. La fotografía nos permite observar lo que acontece y generar en las personas una posibilidad crítica sobre su realidad. Tiene las propiedades para constituir cambios sociales profundos.

Creo que en estos momentos el periodismo debe ser firme y hacer el mayor de los esfuerzos en poder llevar a las personas, a través de la fotografía en mi caso, e incluso con vídeo en el caso de otros, los sucesos que se desarrollan en las protestas. E incluso, puedo decir que no sólo en las protestas es importante sino en general. Para que haya un registro de lo que acontece en este momento histórico y que a futuro, y hoy, asumamos una postura crítica para trabajar por un mejor país. ‎

Con desespero buscamos que la pantalla del celular o computadora escupa información, y gracias a personas como las que comentaron anteriormente es que saciamos ese bache comunicacional que nos atormenta.

#AsíProtestanLosFotógrafos

#AsíProtestoYo

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