Theresa May solo necesitó un año para traicionar a todos los que prometió ayudar

Theresa May solo necesitó un año para traicionar a todos los que prometió ayudar

Ya se cumplió más de un año desde que el referéndum para decidir si el Reino Unido dejaría de ser parte de la Unión Europea y se declaró el Brexit como una realidad para el país. Con todo lo que implica salirse de una comunidad política del calibre de la UE, el primer ministro en ese momento, David Cameron, prefirió renunciar y cederle el puesto a un dirigente mejor preparado para lo que el Reino Unido iba a afrontar de ahora en adelante.

Ahí es cuando entró Theresa May; después de postularse para asumir el cargo de Cameron y dejar su papel como Secretaria de Interior, May asumió las responsabilidades del primer ministro. 

Y justo este mes se cumple un año desde que May obtuvo el título como sucesora de David Cameron.

Es decir, Theresa May solo necesitó 12 meses para convertirse en una de las mujeres “más odiadas” de Reino Unido, acabar con la mayoría absoluta y destruir los pocos rastros que quedaban de un gobierno estable.

Ni siquiera tiene el apoyo de su propio gabinete.

En ese entonces, cuando visitó el Palacio de Buckingham para ser proclamada como la primera ministra del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por la propia reina, su visión era atractiva.

En su primer discurso se comprometía a hacerle frente a las injusticias de la sociedad, asegurándole a los votantes que ella “entendía sus preocupaciones” sobre la seguridad en el empleo y apoyaba a los que tenían problemas para llegar a fin de mes. Se enfocó en el bienestar social, los pagos de hipotecas y el costo de vida, cada vez mayor.

“El gobierno que dirijo no será impulsado por los intereses de unos pocos privilegiados, sino por los suyos” – Le prometió May a la clase media-baja.

También aseguró que podían confiar en un gobierno fuerte, unido y estable para llevar a cabo las negociaciones del Brexit, que hasta el momento, había sido (y sigue siendo) su punto más fuerte en agenda.

Pero, a pesar de que su primer discurso contó con el apoyo de la mayoría, quien alguna vez fue “una líder fuerte” y prometedora, ahora no es más que una figura en picada.

“El camino que yo marqué en mi primer discurso frente a Downing Street y el que nos marcamos como gobierno es aún correcto”

Con 12 meses de diferencia entre su primer discurso y su discurso de aniversario, que planeaba reparar su dañada autoridad como líder, mucho ha cambiado.

Ahora, el líder del partido laborista, el contrario al de May, Jeremy Corbyn, ha subido rápidamente en los sondeos, el desacuerdo en el seno del partido conservador se ha triplicado desde que May los hizo perder la mayoria absoluta en las últimas elecciones generales, dos de sus ayudantes más importantes han renunciado, los pocos avances del Brexit han causado desconfianza y May cada vez habla menos de las familias de la clase media-baja.

Incluso, está tan debilitada que en sus últimos discursos ha tenido que pedirle a los ministros del gabinete y los diputados conservadores, que se supone que son su respaldo, que dejaran las “críticas por la espalda”. Recordemos que estamos hablando de su propio gabinete.

En 12 meses de errores, el más grave fue sin duda convocar a las elecciones anticipadas. La campaña fue “la peor que se recuerda en la historia británica desde la segunda guerra mundial”, su inconsistencia, pocos argumentos convincentes y rechazo a participar en los debates con otros líderes políticos dejó como resultado una caída de 20 puntos en los sondeos en siete semanas y la pérdida de la mayoría absoluta.

Lo que, en pocas palabras, es todo lo contrario a un gobierno fuerte, unido y estable para llevar a cabo las negociaciones del Brexit.

Sí, al parecer un año fue suficiente para derrumbar toda la imagen y argumentos de Theresa May; a los que prometió ayudar siguen esperando y los que estaban comprometidos con la causa ya no están del lado de May. Si el primero fue un desastre, no queremos ni imaginarnos cómo puede resultar el segundo. Si es que llega a celebrar un segundo aniversario, por supuesto.

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