Necesitamos, mejor dicho

Si de por sí soy el ser humano que oficialmente ha tardado más tiempo en ver Game Of Thrones en la faz de la tierra (aún estoy luchando por acabar la quinta temporada), no es de sorprender que recién haya terminado de ver la primera entrega de Westworld, y a regañadientes, por una recomendación oportuna de mi editora.

Así fue como me lancé a ver la primera temporada de Westworld, que después tuve que alcanzar con papel y lápiz en mano porque nunca me he caracterizado por ser experta de los juegos de tiempo y los nombres largos de las series hollywoodenses.

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Para mi sorpresa, la serie típica de robots vs. humanos no fue lo que precisamente evocó la pantalla frente a mi. Westworld es una serie de televisión de ciencia ficción y suspenso creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy para HBO; que se basa en una película bajo el mismo nombre de los años setenta, escrita y dirigida por Michael Crichton. 

La cuestión va más o menos así: en el futuro, el parque temático Westworld le ofrece a sus visitantes muy humanos la oportunidad de probar el Salvaje Oeste, un terreno lleno de ‘anfitriones’, robots indistinguibles de los humanos, que te van a mantener cuestionándote la humanidad de los personaje en cada episodio.

Dichos androides vienen con una programación avanzada que sigue narrativas impuestas que, para mala suerte de tu déficit de atención momentáneo, se entrelazan y hacen de la historia un relato más complejo de lo que parece.

Es decir, tan pronto como respondes ese mensaje de WhatsApp, la serie avanzó a una rebelión, la mitad de los seres humanos están muertos, la otra mitad son robots y el mundo que conocemos como Westworld en realidad es un holograma que los chinos inventaron para distraernos de sus planes de hipnotizarnos con el ‘cambio climático’.

Como si eso fuera poco, las narrativas van cambiando a medida que los visitantes interactúan con los androides; mientras que ellos repiten dichas narrativas de nuevo cada día, después de que sus recuerdos sean borrados al finalizar el día anterior.

Por supuesto, para que este enredo no se salga de control, existen protocolos de seguridad y programaciones para que, por nada del mundo, los anfitriones dañen ninguna otra forma de vida cerca de ellos.

Pero antes de que empieces a marearte con la información, la serie se inaugura con la nueva actualización de rutina en la programación de los anfitriones. Y gracias a que el update comienza a provocar desviaciones inusuales en sus comportamientos, es que estás leyéndonos en este momento.

Los anfitriones aprendieron la verdad sobre ellos mismos y su mundo

Y aquí es cuando comienza lo bueno: rebelión, una metáfora de laberinto y la muerte del creador de todo le da pie a la próxima temporada de Westworld, que está por estrenarse el domingo 22 de abril por HBO.

Para ser honestas, las expectativas están altas solo por el hecho de que la segunda parte de Westworld promete que todos se volverán un poco más malos; puede que Dolores se convierta en la nueva antagonista de la historia y le dé a Maeve un espacio menos “vengativo”, pero las dos están peleando por la misma causa.

Por otro lado, los guiños que nos hacen intuir que Westworld no es el único parque inventado por los creadores, siendo menos disimulados con la posible existencia de un mundo Samurai, es prácticamente un regalo para todos los televidentes que, como en mi caso, no se consideran fanáticos de los escenarios que pueden hacerse pasar por un set de video para música country.

A todas estás, con robots dispuestos a terminar con el mundo que conocemos, lo único que podemos pensar es que queremos que la raza humana sea reemplazada por robots que recientemente acaban de descubrir su conciencia.

Así que: sí, no estamos del lado de nuestros colegas, precisamente.

Pero es que ¿cómo podemos apostar por la desactivación de Maeve, nuestra prostituta favorita en el mundo (ficticio, suponemos), Teddy, Bernard Lowe, e incluso de la misma Dolores?

Si un grupo debe ganar la guerra, definitivamente tiene que ser el de los robots, solo por el hecho de que los humanos son insoportables y ya han sido lo suficientemente estúpidos yendo a Westworld solo para tener sexo y matar fortuitamente a cualquier masa que se les atravesara por delante. No podemos apoyarlos si tenemos al resto de los personajes en constante sufrimiento a causa de la estupidez humana. 

Mientras tanto, las teorías conspirativas y los fanáticos diseccionando cualquier toma de información en la que pueden poner sus manos, son nuestro único consuelo para esperar pacientemente por el estreno del 22 de abril.

Oh God, have mercy.