Voy a salir en defensa del Reggaetón

Dale, dale Don, dale.
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No me importa decir que me encanta el Reggaetón.

De hecho digo que me gusta con cierto tono de orgullo, porque a diferencia de aquellas personas que les gusta y no lo dicen porque son snobs de música, me parece que el Reggaetón tiene mucho que traer a la mesa.

Con ojos de espanto y miradas desagradables he sufrido las consecuencias de decir que voy a ir al concierto de Justin Quiles, que Daddy Yankee me encanta y que Ozuna rapea buenísimo. Aparentemente está bien bailar Reggaetón en una fiesta porque es social y pone el escenario perfecto para que los hombres tengan una excusa para tocar la cintura de una niña. Sin embargo no está tan bien visto escuchar “Corazón de Seda” en camino a la universidad a las 6:30 de la mañana.

Lo admito, hay música que es difícil de digerir cuando ni siquiera estás despierto, pero a nadie le parece importar que el niño del carro de al lado esté escuchando Linkin Park a todo volúmen a la misma hora.

En nuestros tiempos es más aceptable que los metaleros expresen sus gustos musicales que alguien diga con orgullo que sus 5 canciones más escuchadas son de J Balvin.

El tema.

Es cierto, las personas que detestan el reggaeton tienen puntos válidos. Imposible obviar el hecho de que la mayoría de sus canciones habla de tetas y rabos, o de unas muy educativas crónicas sexuales, o de cómo es la mejor forma de usar a una mujer como si fuese el más útil objeto sexual. Pero dándole un punto al reggaetón en este tema, la temática de las canciones de este género ha evolucionado con el tiempo.

Supongo que la razón del cambio de las letras se debe a que en algún punto alguien se tenía que cansar de hablar de sexo (yeah right), también es posible que la industria entendió que aunque no se hable de ese tema la gente igual disfruta la música. Hoy en día el género tiene tantos exponentes y un mercado tan grande que de seguro sacan un rap de Barney y todos vamos a estar cantándolo.

Además, los reggaetoneros también deben sentir, ¡algo! Se enamoran, se desenamoran y les montarán los cachos, así que evidentemente para allá tenía que ir la cosa.

Por otra parte, así como el Rap y el Hip Hop, el Reggaetón funciona como forma de expresión para aquellas personas que conocen la parte dura de la calle, por eso hay canciones que tratan de drogas, el manejo injusto de las bandas y de “cuentas pendientes”. Entonces, además de ser buena música es catalizador para una realidad que viven muchas personas.

Como evidencia de esto, aquí un Playlist de Reggaetón que puedes escuchar sin miedo con tus papás en el carro:

El ritmo.

Innegablemente lo más pegadizo del Reggaetón es el fuerte bajo típico del género.

Lo dice la ciencia (qué profesional este comentario), y es que los humanos nos sentimos altamente atraídos a bajos profundos y ritmos simples.

¿Cómo no admitir que aunque no “disfrutes” de la letra, la mejor parte de la fiesta es cuando por fin ponen esa canción que te sabes para ponerte a menear las caderas? Es fácil de agarrarle el “tumbao" al Reggaetón y así no te encante bailar, un paso básico de lado a lado es el mejor resuelve para defenderte en la pista.

Dependiendo del tipo, (sí, el Reggaetón tiene tipos) el bajo se intensifica o es menos grave. El Trap, género al que se están adhiriendo casi todos los cantantes del género, es un Hip Hop fuerte que tiene el bajo pronunciadísimo. El Merenguetón por su parte pues es más Olga Tañón de finales del siglo XX.

Sí, el Merenguetón existe, y sigue siendo una extensión del género, lo que quiere decir que si tu abuela está cantando “Andas en mi Cabeza” de Chino y Nacho, pues tu abuela está cantando Reggaetón.

Además, mis queridos snobs de música, ahora no te gusta el Reggaetón, pero no parecía molestarte el sábado cuando las luces eran tenues y los niños eran lindos, ¿o sí?

El mercado.

El Reggaetón, para fortuna de quienes nos gusta, cada vez tiene más adeptos. Es evidente que poco a poco alrededor del mundo disfruta de “La Gasolina” tanto como nosotros hace 13 años.

Esto ha hecho que artistas como Shakira, Maluma, Carlos Vives, Zion y Lenox y sobretodo J Balvin puedan llevar este género urbano a un mercado incluso de habla anglosajona. (A los gringos también les gusta el tumbao pues). De hecho J Balvin ha tenido colaboraciones con Pharell y Justin Bieber, teniendo mucho éxito.

Otros artistas como Rihanna y más claramente Drake han adoptado ritmos medio caribeños más parecidos al Reggaetón que a cualquier otra cosa.

Esto no solo significa más “punki punki” para más gente alrededor del mundo, sino que los latinos sean más reconocidos internacionalmente en la industria musical.

Yo se que es duro digerir a veces las canciones, más de una vez ha sucedido que ni cuenta nos damos de lo que estamos cantando y cuando escuchamos con atención la letra nos llevamos tremenda sorpresa.

“ ¡¿Que le gustaría poner su dedo en mi qué?!”  😟

Pero sin tomarse muy a pecho las cosas, es la mejor música para bailar, para disfrutar en fiestas y a veces para identificarte con la letra.

Si te gusta el Reggaetón tanto como a mí, dilo en alto y con orgullo:

AMO EL REGGAETON Y NO ME IMPORTA QUE MALUMA TENGA 4 BABYS.