Definitivamente la realeza nunca pasará de moda

The Crown es tal vez una prueba de que los dramas históricos pueden cautivar a gran número de espectadores, demostrando así que la historia no necesariamente tiene que ser aburrida si es llevada al cine o a la televisión, incluso si Historia Universal no era tu materia favorita en el colegio.

Por eso, es increíble que las personas ni siquiera sepan de la existencia de Victoria, una miniserie que sigue los primeros pasos de esta monarca que pasaría a la historia como una de las mujeres más importantes y poderosas de Inglaterra y Europa durante el siglo XIX.

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Sin embargo, el encanto de este drama no radica en el hecho de que nos muestra de una manera muy amena la historia, sino en las siguientes razones:

Una dirección de arte impecable

Porque sí, hay que admitir que una de las cosas que atrae de los dramas históricos es el hecho de que nos transportan a otras épocas, no importa si eres una caraqueña del siglo XXI que está viviendo la peor época de Venezuela.

Cada una de las decoraciones del palacio, los salones, vestidos y peinados de esta miniserie, te permite adentrarte más en la Inglaterra victoriana. Después de todo ¿quién no quiere saber más sobre el inicio de ese período en el que Inglaterra era uno de los países más poderosos y en el que además surgieron grandes maestros de la literatura como Oscar Wilde, Charles Dickens o las hermanas Brontë?

Nos muestra una mirada más humana de la reina

Una de las diferencias entre la historia y el arte es que mientras la primera narra los hechos, la segunda los humaniza, los hace más cercanos a nosotros. No es lo mismo leer la biografía de esta reina en Wikipedia que ver la actuación de Jenna Coleman, la actriz conocida por su papel en Doctor Who. Esta actriz inglesa nos muestra que Victoria sí fue una mujer imponente y de mucho carácter, pero para llegar hasta allí primero fue una joven sin experiencia, que muchas veces fue subestimada por su corta edad y por el hecho de ser una mujer. Sí, el hecho de ser reina no la salvó del machismo de la época.

La historia de amor de Victoria y Albert

Para todas aquellas personas románticas, esto es un plus, porque si algo tiene esta serie es una excelente química entre los actores, tanto así que Coleman y Tom Hughes, el actor que da vida al consorte de la reina, son pareja en la vida real.

La realidad es que Victoria y Albert son la prueba de que algunas historias de amor merecen la pena ser contadas y que no necesariamente le quitarán peso a los conflictos políticos, económicos y sociales que se muestran en la pantalla.

Victoria también nos muestra la realidad de otras personas

¿Quién dijo que los sirvientes no tienen una historia que contar? Sí, God save the queen, pero también miss Skerrett (Nell Hudson), el chef Francatelli (Ferdinand Kingsley) y miss Cleary (Tilly Steele) merecen nuestra atención y es que lejos de resultar fastidioso, estos muchas veces ayudan a entender esa otra cara de Inglaterra que está fuera del palacio y que también tienen sus propios problemas y necesidades.

La rigurosidad al momento de plasmar los eventos

Uno de los grandes retos de reflejar en la pantalla un hecho histórico es que la línea entre tomarse licencias para fines dramáticos y modificarlos completamente es muy delgada y esto puede molestar a algunas personas.

Sin embargo, con Victoria esto no ocurre; pues la mayoría de los hechos que retratan como la Gran Hambruna Irlandesa o el escándalo de Lady Flora Hastings, en el que se vio involucrada la reina, sucedieron y lo podemos verificar.

Sólo me queda decir que deberías darle una oportunidad a esta serie porque recuerda que antes de Elizabeth II existió una Victoria que también tenía una historia que contar y además se consigue fácilmente por internet y en este momento Directv está transmitiendo su segunda temporada.