Un pedacito de futuro en la Feria Artesanal y Gastronómica de La Asunción - The Amaranta

Un pedacito de futuro en la Feria Artesanal y Gastronómica de La Asunción

Mentes creativas en acción.
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Yo, haciendo una pose "a lo natural".

Yo haciendo una pose "a lo natural".

Recientemente hice un pequeño viaje de 4 días a la Isla de Margarita, mejor conocida como uno de los destinos go-to de cualquier caraqueño cuando llega la Semana Santa, Carnavales, Navidad o las muy esperadas vacaciones de verano. 

No era nueva a Margarita, encantadora como el trago que lleva de nombre. Obtuve todo lo que me esperé: bebidas refrescantes, un calor demasiado caliente de a ratos, brisa que vuela cartas de UNO y un clima espectacular. Pero en una de las tardes que visitamos, nos mencionaron la Feria Artesanal y Gastronómica, creada por la alcaldía de La Asunción y Sumito Estevez, quien ha impulsado el desarrollo cultural de Nueva Esparta notoriamente. Nos mencionaron además que dicha feria impulsaba los emprendimientos de los nuevo espartanos. Inmediatamente me causó curiosidad qué tenía la creatividad isleña para mí. 

Al llegar me di cuenta que la feria, que se localiza en la plaza Luisa Cáceres de Arismendi, frente a la vieja Catedral de La Asunción, que era como una especie de cigoto de Palermo Soho de Buenos Aires. Digo cigoto porque además de ser bastante más pequeño, el nivel creativo se asemeja al que esta parada cultural tuvo cuando comenzó. 

Debo decir que, en semejanza a Venezuela, había de todo tipo de negocio. Estaban los artesanos típicos, vendiendo banderas, nacimientos, crucifijos y hasta el casi paleolítico arte de pintar rocas con los símbolos de la isla y la Virgen. Nada emocionante por aquí, honestamente. 

Estaban las propuestas gastronómicas a la que llamo "tiro al piso". Puestos de cocada, bebidas alcohólicas, tequeños, you get the drift.  

Que cuchi el señor que sonrió.

Que cuchi el señor que sonrió.

A estos los bauticé de esta manera porque son puestos que no tienen gran nivel de planificación estratégica y creatividad impresos en ellos, pero por supuesto que funcionarán. 

A todo el mundo le gusta la cocada, a todo el mundo le gustan los tequeños.

Además de estos puestos, estaban las reales propuestas culinarias. Llenas de creatividad y, como se imaginarán, mucho sabor. Habían puestos de tequeños creativos con combinaciones nunca antes vistas como plátano y pescado, capresa, guayaba, etc. También vi un puesto de mojitos con recetas distintas. Digo que lo vi porque la cola era de 40 minutos para un mojito, así que el taste test lo dejé para mi próxima visita. 

Esta propuesta en particular me llamó la atención. La había visto una vez a gran escala en Chicago, en una tienda llamada Garrett, pero nunca había visto nada que se asemejara a eso en Venezuela. Soy amante de las cotufas, por lo cual me emocioné bastante. 

Isn't she lovely? 🎶

Isn't she lovely? 🎶

También encontré muchos puestos de librerías andantes, en las que no compras los libros sino que los intercambias por uno tuyo. Este concepto siempre me ha encantado pero no necesariamente me sorprendió. 

Mi parte favorita de la feria fueron las propuestas de moda realmente innovadoras o divertidas. Me gustaron mucho porque no eran copias de las tendencias americanas que lamentablemente nos encanta copiar, sino una oda a la actitud y carisma del venezolano. Si compraba algo en ese lugar, tenía que representar eso. 

Así que me compré esta camisa:

Me encanta mi camisa 💓.

Me encanta mi camisa 💓.

Los diseñadores tenían una marca llamada Waikeri (los puedes conseguir en Instagram). Además de esta camisa, tenían otras que decían "Hijo'er Diablo" y frases contemporáneas venezolanas de este estilo. 

Me encantó. 

A mi mamá no le pareció muy bonito que una señorita cargara "Hijo'er Diablo" en el pecho, así que me decidí por la otra. 

A mi mamá no le pareció muy bonito que una señorita cargara "Hijo'er Diablo" en el pecho, así que me decidí por la otra. 

Si veo la feria con cabeza fría, diría que está bastante lejos para clasificar como una feria artesanal tipo Palermo Soho, Camden Town en Londres y ese tipo de lugares. Muchos puestos sí presentaron propuestas muy innovadoras e interesantes, distintas a cualquier cosa que haya visto antes, pero muchas cosas que vi también resaltan, inevitablemente, el retraso que carga nuestro país. 

Sin embargo, sabemos que nuestro país atraviesa un momento bastante difícil que francamente, empezó hace bastante tiempo pero se agudizó ahorita. Ver a gente apostando por Venezuela, por sus ideas, me dio muchísima felicidad y esperanza de que a las mentes creativas no las apaga ninguna crisis. 

Podemos protestar por el país que queremos de día y trabajar por su futuro en la noche.