Todo héroe necesita un sidekick

Y lo que obtienen es una servilleta arrugada
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A nivel de arquetipos, el sidekick es el personaje que representa el apoyo y la lealtad. Y según las películas y series de los últimos años, la falta completa de personalidad. Son los casabes de la construcción de personajes contemporáneos.

El sidekick puede estar apoyando al protagonista, como Campanita y su codependencia obsesiva con Peter Pan, o al antagonista, como Iago, el loro gordo y amargado que acompañaba a Jafar. Independientemente de con quién esté, su función es demostrar sus cualidades -lealtad y apoyo- y no necesariamente al servicio de nadie… cosa que aparentemente los escritores han olvidado.

Desde principios del 2000 estamos en la tercera época dorada de la televisión, el pico de la televisión de autor. Tenemos mejores contenidos que antes, muchos más concienzudos, con más fondo que los sitcoms vacíos y aburridos tipo Everybody Loves Raymond. Se nota en mejores guiones, repartos diversos, y personajes mucho más desarrollados con más dimensiones de las que se podían mostrar antes. Ahora, en términos de sidekicks aparentemente retrocedimos a los años 50’s y podríamos empezar a poner pedazos de cartones con ojos y tener los mismos resultados.

Antes de la era dorada estaban Willow Rosenberg (Buffy) y Gabrielle (Xena), quienes tenían vidas y características separadas de sus protagonistas. Incluso George Costanza, quién a pesar de ser la clase de persona que odiarías si conocieras en la vida real, como personaje tenía una personalidad -terrible e insoportable- separada de la de Jerry. Demostraba lealtad total a su meta de no hacer nada en su vida y aún así obtener dinero, y era incondicional en su apoyo a Jerry. Cumplía las funciones básicas e iba más allá de ellas para de hecho ser un personaje con múltiples dimensiones hechas para ser odiadas por el mundo.

Ahora, en lo que es el pico de la tele por cada Dr. Watson reivindicando al sidekick tenemos diez Clay Jensen en 13 Reasons Why. Ya de por sí la serie tiene como 13 cosas problemáticas por minuto (como la manera en la que trataron la violación de uno de sus personajes y la apología total al suicidio), pero como escritora y obsesiva de las series la que más me ofendió fue el desarrollo de este pedazo de servilleta rota al que hacen pasar como personaje.

Claro, solo conocemos a Clay en el contexto de su crush con Hannah y en su duelo posterior al suicidio de ella. Pero, dudes, el duelo tiene muchos matices y puede ser expresado de millones de maneras distintas. Clay lo demuestra de dos maneras: sintiéndose culpable, y culpando a los demás. Es tan unidimensional que podría perfectamente ser intercambiado con Noah Foster de Scream. De hecho, ambos son el estereotipo más usado del sidekick de los últimos años: el niño hetero blanco, súper nerd (pero sin ningún atributo que nos diga porqué es un nerd), que está enamorado de una chica y no se da cuenta que ella lo ama de vuelta. El nice guy desprovisto de personalidad más allá de “claramente soy un hombre poco popular”, es el pico del héroe y la caída del sidekick.