‘Living in the lap of the gods’

Al ser una aficionada de la música que está obsesionada por saber más de todo —intensa, lo sé—, tuve que inventar una columna que habla de la historia de ciertos artistas y el porqué son relevantes para la cultura pop.

Cuando nos ponemos a pensar en bandas legendarias, vienen un par a la mente y es común que entre esas esté Queen.

Una agrupación llena de ritmos distintos con más de veinte años de trabajo constante que se reflejan en once álbumes, pero con un factor diferenciador importantísimo que se convirtió en un ídolo de culto: Freddie Mercury.

Sin él, ellos no hubiesen triunfado; y sin ellos, él tampoco lo hubiese hecho. Su unión fue casi coincidencia y se puede decir que estaba escrito en las estrellas.

Así conozcamos a profundidad el conjunto inglés.

El principio de la grandeza

En 1968, se unen tres estudiantes del Imperial College de Londres: Brian May, Roger Taylor y Tim Stafell para formar una agrupación de rock, Smile, y así lograr llegar a la fama con ella.

Dos años después, conocieron a Farrokh Bulsara, que se convirtió al poco tiempo en el vocalista del grupo, cuando Stafell los abandonó para buscar la fama con Humpy Bong.

Con él, llegaron una serie de cambios, entre ellos el cambio de nombre a Queen y la sustitución de Bulsara por Freddie Mercury, tal y como reveló Bruno MacDonald en el libro Rock Connections: el mapa completo del rock n' roll.

Sin embargo, aún faltaban dos elementos en el engranaje: un bajista y un contrato discográfico. En 1971, consiguieron a John Deacon para cumplir el primer requisito. Y el año siguiente, firmaron con la disquera EMI, que tenía a artistas como The Beatles y David Bowie, redacta MacDonald.

Esto dio paso al lanzamiento de su primer LP homónimo en 1973 que, aunque no logró captar mucho la atención del público inglés, hizo que debutaran en grabación.

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Los álbumes de transición

El mismo año 1974, dos productos salieron a la luz pública: Queen II y Sheer Heart Attack. Que mostraban más o menos qué era lo que ellos querían decir y servían como teaser de lo que se podía esperar del siguiente.

Queen II seguía la línea del primero, sin salirse mucho de lo que ya habían trabajado: largos temas con mucho instrumental. Este se convierte en número cinco en su país natal por haber presentado su single, Seven Seas of Rhye, en un popular programa de televisión de la BBC.

Con Sheer Heart Attack, el tono cambió completamente a uno mucho más maduro y atractivo. Tiene canciones como In The Lap Of The Gods, Stone Cold Crazy; y en especial, Killer Queen, que hizo ganar a Mercury un premio Ivor Novello, como cuentan en Radio Oasis.

A pesar de haber vendido muchos ejemplares de discos, no veían muchos ingresos, la mayoría se los llevaba su mánager Norman Sheffield, desde el punto de vista de Freddie. Por lo que decidieron buscarse uno nuevo que terminó siendo John Reid, el mismo de Elton John.

El triunfo llegó

Con su nueva alianza con Reid, la banda publicó la producción que los llevaría al estrellato: A Night At The Opera (1975), que contaba con un callout a su antiguo representante, Death on two legs (Dedicated to…).

Además, tenía un tema que se convertiría en el himno de la agrupación, Bohemian Rapsody, que hizo ganar de nuevo a Mercury otro Ivor Novello. Y se establecería por nueve semanas en lo alto de las listas de Reino Unido, a pesar de que habían querido recortarlo porque pensaban que no iba a entrar en la radio, como cuentan en el libro Rock Connections.

Al año siguiente, volvieron con la secuela del anterior, A Day At The Races. Un conjunto de canciones que era toda una obra maestra como su antecesor, con letras como “Can anybody find me/Somebody to love” o “I'm a simple man/With a simple name”.

Después de esos dos, continúan con Jazz (1978) y The Game (1980), que causaron el mismo impacto que todo lo previo por su manera de evolucionar, así como se ve en Another One Bites The Dust.

El declive

La banda regresó luego de dos años con Hot Space (1982), que aunque contó con una colaboración con David Bowie en Under Pressure, es considerado uno de los peores álbumes de Queen.

En ese momento, los integrantes de la banda estaban buscando otras cosas, querían experimentar solos y ver qué podían lograr. Así que se tomaron un pequeño break para sus carreras en solitario, cuentan en el documental de la BBC.

El regreso

Ellos regresaron con uno de sus singles más importantes que hizo que el mundo pudiera ver que son una máquina de hits: Radio Ga Ga de The Works (1984).

En 1985, tuvieron una de las presentaciones más relevantes de la banda en el estadio Wembley de Londres, donde Mercury guió al público con carisma y energía. 

Ese mismo año, Freddie estrenó un LP en solitario: Mr. Bad Guy, pero siguieron creando cosas en conjunto que llamaron la atención como A Kind Of Magic (1986) y The Miracle (1989). 

AIDS y Mercury

Al poco tiempo de la salida de The Miracle, Freddie recibe la noticia de que tenía VIH. Esta es la razón por la que se aleja del ojo público y no realizan un tour de promoción de ese producto, ni del siguiente: Innuendo (1991), según Biography.

A partir de ese momento en el que se entera de su enfermedad, decide que va a generar todo el contenido posible. Por eso, realizan do producciones más, el de 1990, y otro que Mercury no pudo ver terminado porque murió el 23 de noviembre de 1991, en su casa de Londres.

Queen sin Mercury

La muerte de Freddie Mercury fue el final de lo que conocíamos como Queen, pero se pudo revivir un poco su memoria en un concierto de tributo en el que participaron los tres miembros restantes y artistas reconocidos como Axl Rose, George Michael y David Bowie.

Luego de eso en 1995, terminaron el disco que habían grabado con el vocalista del grupo antes de su fallecimiento: Made in Heaven. En el cual le rinden reconocimiento por todo lo que hizo durante toda su carrera.

Ese fue el último producto hecho con John Deacon. A partir de ese momento, solo se encuentran trabajando con el mismo nombre el dúo de Brian May y Roger Taylor. Ellos siguen haciendo giras con otros cantantes, como Adam Lambert con quien trabajarán el próximo 2019.

Pero una cosa queda clara, la banda generó gran impacto en la historia. Sobre todo Mercury que nos sigue influenciando con el trabajo que dejó, y pasó a la historia tal y como él quería desde sus inicios: como una leyenda.