La nueva serie de miedo de Netflix, The Mist, no da miedo - The Amaranta
Una serie de miedo que no da miedo.

Cuando leí sobre el nuevo lanzamiento de Netflix, basado en una novela de Stephen King, supe que un buen artículo podía salir de ella: era una nueva serie de miedo, estaba por estrenarse y está construida a base de uno de los escritores de terror más conocidos del mundo.

Pues, supongo que estaba equivocada. No con lo del buen artículo, por supuesto. Sino porque no da miedo.

La serie que primero llegó a Spike en Estados Unidos y después a la plataforma streaming parece tener un comienzo prometedor; un pueblo pequeño, dramas adolescentes, misterio y una capa que cubre todo el lugar y a la que la comunidad se refiere como “niebla”. La serie de televisión adapta un novel de King de los 80’s, con una perspectiva totalmente diferente a su adaptación cinematográfica del 2007 a manos de Frank Darebont; sin embargo, todas las versiones siguen la misma premisa: una misteriosa niebla desciende sobre la ciudad sin ningún motivo aparente, y las personas que entran en ella tienden a morir estrepitosamente.

A primera mano, parece ser la oportunidad perfecta para mostrar las capas de la sociedad y sumergir a los espectadores en los infortunios que ocurren cuando el magma obliga al pueblo a convivencias forzadas y estimula las mezquindades humanas.

Una vez más, no fue así. Lo que pudo resultar en una exploración a la dimensión moral de la sociedad (una de las líneas favoritas de Stephen King), resultó en dialogos flojos, interacciones superficiales y una que otra saltadita por el susto. Probablemente una en los primeros cinco episodios.

Aunque la trama es la excusa perfecta para evaluar cómo la sociedad actúa frente al miedo, el menor de los problemas existencialistas es la niebla; los personajes se enfrascan en lo superfluo y se preocupan por todo menos lo que de verdad importa mientras intentan sobrevivir.

Si muestra lo mezquinos que podemos llegar a ser, pero en el sentido de que terminas odiando a todos los personajes en vez de querer alejarte de su patrón de conducta.

No hay moraleja, no hay repercisiones existenciales, no hay aprendizaje y no hay sentido; es decir, una nube blanca está matando a todos y la mitad de los actores solo se concentran en conflictos banales.

O al menos eso es lo que nos trasmite, quizás porque el mundo real está peor que The Mist y aun algunos logramos manejar la situación mucho mejor que los personajes de la serie.

Además de contar con personajes planos, la historia se desarrolla lentamente; hasta el punto de que consideré que tan éticamente incorrecto era fingir que sí había visto toda la temporada para ahorrarme diez horas de mi vida viendo a actores sobrerreaccionar de aquí para allá.

Considerando que no es sino hasta el final que el show comienza a reconectarse con el episodio piloto y deja a un lado todas las teorías conspirativas que surgen en el proceso, hace un poco más fácil digerir la temporada. Incluso cuando fue un camino tedioso, que apenas se redime en el último capítulo.

Si tenemos que juzgar la primera temporada de The Mist, solo por el último episodio, quizás podamos llegar a la conclusión de que terminó en una nota emocionante; pero ya que los últimos minutos no compensan diez capítulos de drama mediocre, preferimos quedarnos con otros shows que no nos hagan juzgar a una versión desmejorada de la humanidad en pleno Apocalipsis.

De todos modos, si quieres intentarlo; puedes comenzar viendo el tráiler aquí: