Mi editora me obliga a tener pesadillas

Según ella debo sufrir por mi arte.
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Twist vox

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Cuando vas a ver una película, lo lógico es revisar lo que las páginas de prestigio tienen que decir de ella. Es importante tomar esta medida si lo que deseas es no perder 2 horas de tu día porque Netflix te recomendó una horrible película.

Don't Breath

Rotten Tomatoes la califica como “fresh” y los comentarios de sus críticos la aclamaron por usar buenos recursos para asustar hasta a aquellos que iban a ver la película sin muchas expectativas.

“Don't Breathe" is a breathless, visceral, nerve-racking thrill ride that doesn't stop coming at you until its final gasps”.

The Guardian nos contó que aunque intentes verla con ojos de profesional, terminas saltando en el asiento y gritándole a los personajes para que sepan lo que les va a pasar.

“...By the end even I (the so-called “professional”) joined with yelps, whoops and even an “Oh, God, not that, that’s so gross!”

Metacritic le puso 71 sobre 100, basado en 38 notas de críticos; Los mortales salieron de las salas de cine de Estados Unidos despavoridos.

La película da miedo, eso es lo más seguro y deducible de toda esta información.

Entonces bueno, era obvio que para participar como conejillo de indias (una vez más) para esta revista, debía verla.

Intenté postergar cuanto pude la fecha para ver la película con el propósito de que tal vez, accidentalmente mi editora olvidara esta asignación y así no sufrir de pesadillas ni de miedo patológico a estar sola durante semanas. Sin embargo, fracasé. Ella no podía olvidar el hecho de que si recomendaba películas de miedo para Halloween, debía hacerlo con fundamentos (Películas de miedo que sí dan miedo).

Entonces, siguiendo los comandos de Mots, a regañadientes escribo con mal humor este artículo porque la pasé mal.

Era 30 de octubre, en compañía de mi mejor amiga y su hermano, nos sentamos a ver Don't Breathe a las 12:00 a.m. de la madrugada, y así tan accidentalmente y poético, inicia Halloween y la película.

Don't Breathe

Don't Breathe

Con dos potes de cotufas y dos acompañantes tan valientes como el león de El Mago de Oz, inicia la película y empiezo a recibir amenazas de un tono violento si la película daba tanto miedo como ellos pensaban (aquí entra mi malicia y no les digo que toda página de internet indica que esta es la película que más da miedo de todo el año, y espero ansiosa los gritos y saltos).

Por una terrible suerte, mis temerosos acompañantes abren mi computadora y leen las reseñas sobre la película, por lo que se negaron rotundamente a verla y me amenazaron con botarme de la casa si los obligaba.

Aliviada y fingiendo disgusto me resigné a no ver Don't Breathe. Sin embargo, en honor al cumpleaños de mi mejor amiga, quien cumple años el 31 de octubre y es tan bruja y oscura como la festividad de su fecha de nacimiento (esto es mentira pero para efectos del relato sirve. Lo de bruja y oscura digo, el cumpleaños si es verdad) decidimos elegir otra película de la lista que recomendé.

Entre los trailers se asomó una que nos llamó la atención y que prometía darnos miedo. Entonces en oda al masoquismo que acompaña ver películas de miedo y en ánimos de Halloween, vimos Lights Out.

Lights Out

Lights Out

77% de freshnes en Rotten Tomatoes.

“...Although the movie doesn't offer much in the way of characterization, its cheap thrills are manufactured effectively, like an amusement-park ride designed to rattle the nerves.”

Aunque con 6.5 en IMDb, te daba un resumen de la historia que prometía que no íbamos a poder dormir sin la luz del baño prendida.

The Guardian no tuvo una reseña prometedora en cuanto a la película, pero la teníamos que ver, además los dos chihuahuas que tenía como acompañantes aseguraban por lo menos que alguien se asustara.

“Underdeveloped supernatural concept that won’t even give kids a good nightmare.”

Pues desde el principio estábamos los tres saltando y gritando.

Con una protagonista sexy y un niñito que nos ablandaba el corazón, pasamos la película tratando de resolver el enigma del monstruo que aparecía solo con la luz apagada.

El trama es que Diana es una entidad sobrenatural que come gente y es muy sensible a la luz. Se esconde en cualquier closet, ranura de oscuridad o bache sin luz que consiga, haciendo que en la noche e incluso el día donde la luz no pega sea el perfecto escondite.

Saltas bastante, te asqueas un poco y tratas de predecir muertes mientras que los protagonistas añoran el más pequeño reflejo de la pantalla del celular para mantenerse a salvo.

Supongo que lo que sirve en la película es el hecho de que todos tenemos miedo a la oscuridad de pequeños y aquí te dan una razón para estarlo, sobretodo cuando el espíritu de una niña fotosensible no está ligado a un solo lugar sino a donde la ausencia de luz esté presente.

La mamá de los protagonistas sufre de algún tipo de desbalance psicológico que le permite hablar y ser panita de Diana. Nosotros, por otra parte temíamos por la sanidad mental del pobre niño de la película que vive apariciones constantes del espíritu. 

Aunque en retrospectiva no me pareció tan impactantemente miedosa, grité en varias ocasiones y me tapé en el momento que la entidad diabólica mostró su cara.

Al terminar la película, prendimos cuanta luz se puso en nuestro camino y yo al confundir un montículo de ropa con la figura de Diana logré poner un ambiente tenso en la casa.

A partir de negociaciones dormimos todos acompañados y debo admitir que un poco vulnerable sin luz. Y para colmo', soñé con Diana y su aparición en una de las esquinas de mi cuarto.

No gracias a mi editora, por asegurarme pesadillas.

Esta revista va a acabar con mi sanidad.

Chao.

y Happy Halloween!