La segunda temporada de Jessica Jones no le llega ni a los talones a la primera

Si logras superar los primeros 5 capítulos, puedes medio tener una recompensa hacia mitad de la temporada, y tener un final bastante entretenido, pero en general buena suerte manteniéndote despierto.

Lo insufrible

Todos y cada uno de los nuevos personajes

La segunda temporada intentó llenar el vacío que dejó Killgrave con cada antagonista cliché que se le ocurrió a los creadores. Primero, está la competencia de Alias Investigations, Pryce Cheng cuya mayor motivación parece ser demostrarle al mundo que su pene es grande y que no va a dejar que ninguna mujer -por más fuerte que sea- lo golpee, hacia mitad de temporada se vuelve cualquier cosa y la resolución de su trama es tan sencilla que da pena.

Luego está el Latino Genérico™ que llega al edificio de Jessica y da problemas como por 2 segundos antes de decir “oh no, en realidad no soy tan malo”, y ya.

Después llega una indigente cuyo papel puede ser descrito con una sola palabra: insufrible. No agrega nada importante y solo existe para que voltees los ojos cada vez que abre la boca.

Los dos antagonistas principales de quienes no puedo hablar sin hacer un grandísimo spoiler, son forzados. Las actuaciones son acartonadas e incoherentes, y no tienen cohesión con la trama.

La adicción de Trish

Trish y Hogarth en Jessica Jones

Trish y Hogarth en Jessica Jones

Trish se vuelve una periquera súper hardcore. No es que eso sea una mala trama, ya habían hablado de sus problemas pasados en la primera temporada, y no está de más ver cómo se sobrepuso a sus problemas. Después de todo, Jessica Jones usualmente lidia con sus personajes superando sus demonios internos. El problema es que Trish es casi una caricatura, su adicción se desenvuelve de maneras que parecen completamente inconexas con la trama principal y unidas arbitrariamente hacia los últimos 3 capítulos.

Las pelucas

SPOILER. La villana principal usa pelucas… y por alguna razón de usar pelucas peinadas y agradables pasa a usar pelucas que gritan “SOY UNA GRANDÍSIMA SALVAJE DEMENTE”, porque supongo que no era suficiente tener mirada de loca.

El obturador de Jessica

Es una detective privada que toma fotos con su iPhone y no se le ocurre silenciar el obturador.

Lo que faltó

Más de la batalla interna de Jessica

Una de las razones por las que los últimos capítulos son mejores que los primeros, es porque se enfocan en el dilema interno de Jessica.

El principio de la temporada pareciera estar demasiado ocupado forzando conexiones con el pasado como para lidiar con el PTSD en el presente de Jessica. Hacia el final de la temporada es donde hay un desarrollo real del personaje y una construcción de su mundo interno. Los primeros capítulos son puro show.

La relación de Trish y Jessica

Trish y Jessica

Trish y Jessica

Los pocos momentos de los primeros capítulos que no se sienten súper lentos y pesados son los que se enfocan en la relación de Trish y Jessica. El vínculo entre ambas es decididamente fuerte y cada una parece resaltar los atributos de la otra. Es genial ver ese tipo de relaciones entre mujeres en vez de la típica relación de celos o de pijamadas en ropa interior.

Lo que sobró

Los estereotipos

La villana de la peluca es el estereotipo más aburrido e insoportable que pudieron haber hecho. Sino fuese un spoiler este artículo entero hubiese sido sobre cómo es el personaje más absurdo e innecesario de toda la serie. Hace que Killgrave se vea empático.