Jamás me había sentido tan identificada con una bibliotecaria

En una película donde el silencio es una cosa tan importante para la atmósfera general, personalmente creo que sería fundamental (casi un requerimiento) pedirle a la gente que no entre a la función si 1. Están enfermos con una tos horrible, 2. Están en una cita, y quieren hablar con el date, 3. Decidieron comer cotufas de la forma más ruidosa posible, arrugando la bolsa y masticando como una alpaca… de verdad, gente, un poquito de colaboración.

Ver relacionados:

Tips para saber cuándo debes quedarte callado.

Cuándo sí decirle a alguien que se calle

Ahora que me desahogué respecto a lo traumática que fue la experiencia dentro de la sala, me desahogaré con respecto a A Quiet Place (o Un Lugar en el Silencio) per se, diciendo que el único momento en recuerdo haber estado en tanto estrés constante fue una vez que choqué y pasé casi todo el día guardándomelo hasta que finalmente tuve que decírselo a mi papá.

Si no sabes de qué va, pues aquí un pequeño -e informal -resumen: En el 2020, aparente vamos a tener un apocalipsis en el que unas criaturas (que en principio parecen chiripas gigantes, pero luego te das cuenta que se parecen más al Demogorgon de Stranger Things) deciden empezar a devorar a todo ser viviente que haga algún ruido, lo que evidentemente resulta en la aniquilación de gran parte de la humanidad, con excepción de una familia hermosamente hollywoodense que encuentra la manera de llevar su vida en silencio, hasta que las circunstancias los llevan a tener que enfrentarse a sonidos inevitables que atraen a las criaturas cada vez más cerca.

Si no me equivoco, jamás revelan el nombre de ningún integrante de la familia, sin embargo el padre es interpretado por John Krasinski, quien también escribió y dirigió la cinta, su esposa -en la película y en la vida real- Emily Blunt, Noah Jupe en el papel del hijo varón, Cade Woodward como el hijo menor en una aparición de menos de 15 minutos, y Millicent Simmonds, la hija sordomuda, que tiene un extraño parecido a Gaten Matarazzo, también de Stranger Things (¿será que Krasinski es fan de la serie?).

Este último personaje es clave en la película, principalmente porque es como la cajita de Pandora que desata todos los desastres habidos y por haber en este escenario post-apocalíptico, y por ende no solo yo quería que se muriera de una buena vez para que la pobre familia pudiese vivir en (mediana) paz, sino que en una escena en la que su muerte casi ocurre, un señor que estaba sentado muy cerca gritó: 

"Por fin, se acabó el peo”.

 Como personaje, fue realmente insoportable, pero como motor de las acciones en la película, fue un elemento bastante bien utilizado.

Dato curioso: 

Millicent Simmonds es sorda en la vida real y ha manifestado en varias ocasiones lo importante que le parece que los personajes que son sordos en pantalla, también lo sean en la vida real. Con tan solo 15 años, esta niña ya entiende lo importante que es la representación inclusiva en el cine y la televisión:

“Al crecer, nunca pensé en convertirme en actriz porque nunca vi personas sordas en televisión o películas. No pensé que fuera posible. Cuando estaba en segundo o tercer grado, la profesora de teatro de mi escuela para sordos notó que me gustaba contar historias y tenía una muy buena expresión. Podría entretener a la gente con mis historias. Comencé a actuar a una edad muy temprana con los niños mayores en el club de teatro, y uno de mis primeros papeles fue jugar a Puck en A Midsummer Night's Dream. Me encantó. Me encantó actuar.”

Si odié a su personaje, pues me pasa todo lo contrario con la actriz. A ella la amo.

Volvamos con la película: 

Es buena, no puedo decir lo contrario, sin embargo es solo eso… buena. No me imagino a nadie diciendo que es su película favorita, ni mucho menos la veo convirtiéndose en un clásico del cine de terror. El argumento es bastante creativo y el guión está decentemente desarrollado, pero hubo algo que faltó, que hasta ahora no puedo decir qué es específicamente.

Quizás fue el desarrollo de los personajes, que parece que se limitó al tiempo y espacio post-apocalíptico, casi como si no hubieran tenido personalidades y vidas antes del desastre, o los huecos argumentales como el hecho de que toda la casa estaba llena de velas para iluminar, pero tenían una nevera, lámparas encendidas en la cocina, una red de luces para iluminar como siete fiestas de bodas, y una pared completa de televisores encendidos 24/7; y si lo piensas, si la manera en la que mantenían todo eso encendido era con una planta eléctrica, pues que me digan quién la fabricó, porque hasta donde yo tengo entendido las plantas eléctricas hacen más ruido que un grupo de latinos en una reunión familiar.

Siento que todas esas cosas hicieron difícil creerse la película; por más tontos que sean los detalles, todo contribuye a que ese mundo de ficción sea real por el tiempo que dura la película. Por ejemplo, películas como Star Wars no pueden ser más ficcionales, sin embargo, todo el universo contribuye a que la historia tenga credibilidad ficcional.

Debo admitir que tenía unas expectativas demasiado altas por el elenco, el 96% en Rotten Tomatoes, 8.1 en IMDb, y el éxito que tuvo en las taquillas desde que se estrenó, y quizás por eso no me pareció tan increíble. Sí admito que te mantiene al borde de la silla durante su hora y 35 minutos, y el final reveló lo justo necesario, pero para película de terror me quedo mejor con Shutter (2004) o REC (2007).

Ver relacionados:

Películas de miedo que sí dan miedo

¿Qué está pasando con el cine de terror?