Definitivamente el episodio más bello de toda la temporada. Así: "bello", como si habláramos de una postal

Ya casi se está terminando esta temporada de Westworld. Y sí, lo sé. Ya uno siente cómo la nostalgia va invadiendo tu pequeño corazón de audiencia y vas buscando mentalmente otra serie a qué amarrarte. Sin embargo, con este episodio, nos dimos cuenta que va a ser difícil lidiar con ese sentimiento de "se acabó, ahora a esperar".

Porque, sin duda, fue uno de los mejores episodios de toda la serie. Y cuidado si no es mi favorito. Le cambió completamente el tono a toda la temporada, a la que ya veíamos demasiado oscura, y le dio un matiz muy humano y bastante hermoso.

De lo que fue probablamente, el domingo más flojo desde que comencé la pesadilla de la universidad, este episodio fue el final más satisfactorio que se me podría ocurrir. Así que empecemos.

Ver relacionados:

Pérdida, reencarnación y mucha sangre: Westworld 'Les Échorchés'

Mutilaciones, colinas y data: Westworld 'Phase Space'

Moscas, doppelgängers y geishas: Westworld 'Akane No Mai'

Reencuentro, inmortalidad y nitroglicerina: Westworld ‘The Riddle of the Sphinx’

Guerra, nieve y tigres: Westworld ‘Virtù e Fortuna’

Pistoleras, venganza y esplendor: Westworld ‘Reunion’

Caballos, sangre y robots: Westworld ‘Journey Into Night’

Episodio #8: 'Kiksuya'

En Kiksuya se enfocaron más que todo en la historia de los indios de Westworld. ¿Te acuerdas? Son esos "fantasmas" que acechaban a Maeve y salían de vez en cuando pintados de blanco y negro a matar gente. Esta vez son los fantasmas del pasado los que los acechan a ellos...y a nosotros.

Kiksuya significa "recuerda" en Lakota, que es el lenguaje de la Ghost Nation de Westworld. Hoy en día es hablado por dos mil nativos americanos, por lo que casi todo el episodio lleva subtítulos (para nosotros doble subtítulos). Aquí nos introdujeron a un personaje que llevamos tiempo viendo, pero que nunca llegamos a conocer. 

Dejando de lado a Dolores, a Maeve, a William y hasta a Bernard, en Kiksuya conocemos a...

Akecheta, el nativo de un mundo equivocado

Toda la historia que ya conocemos de Arnold y su búsqueda por la consciencia, del renacer de los hosts como seres que no creen en nadie y hasta de la cruzada por el mundo más allá; todo ha pasado también en la cabeza de la Ghost Nation. Y no solo ha palpitado en su mente robótica todo el asunto de los recuerdos y las mil vidas, sino que fue en esta tribu donde ocurrió el "primer despertar".

Sabemos que Dolores y Maeve fueron víctimas de todos los abusos de los humanos, y que fue a partir de esa oscuridad que decidieron tomar las batutas de su "vida" y dejar de ser marionetas. Por otro lado, está Akecheta el líder de los cara pintada que despertó no gracias a sufrimiento y a maltratos, sino por amor.

Sí, en este episodio nos ponemos cursis pero creo que una pequeña dosis no hace mal a nadie.

En el episodio pasado, vemos cómo la hija de Maeve es secuestrada por estos nativos. Sin embargo, aquí vemos que no son malos, o al menos no contra otros hosts, porque ellos también está conscientes y quieren saber la verdad. Akecheta, entonces, le cuenta su historia a esta niñita. Desde su vida anterior, hasta cuando lo convirtieron en un fantasma asesino.

Resulta que Akecheta vivía en paz en una tribu y con el amor de su vida, Kohana (por el tono de Westworld, ya sabemos que esto nunca tiene un final feliz). Un día descubrió cerca de su hogar a un poco de hosts muertos, y entre ellos un Arnold y una Dolores muertos antes de abrir el parque. Estamos hablando de hace treinta años. Y ahí llama su curiosidad un particular objeto que tiene formas de laberinto. Akecheta comienza a dibujar por todas partes, este símbolo. Llevando el virus de la consciencia hasta los suyos.

Cuando cambiaron su historia y lo convirtieron en el temeroso personaje que es ahora, creyó haber olvidado su pasado. Pero no fue hasta que vio a Kohana de nuevo que pudo recordar. Antes que todos los demás fue Akecheta quien reconoció ese par de ojos, y estuvo consciente de que tuvo una vida antes que esa. A partir de entonces, comenzó una conmovedora búsqueda por su amor y por una explicación. Al final, se quedó con un explicación, pero sin Kohana y he ahí su final triste.

Aquí los escritores exponen un contraste del odio y la sangre que tanto ha venido definiendo a la temporada, entre el amor y la verdadera razón por la que los hosts quieren salir de ahí: para tener una opción.

De resto, las demás historias avanzaron muy poco.  

Maeve, la ex prostituta de mente maestra

Aún está en recuperación del episodio pasado donde la llenaron de huecos. Pero ya está en observación y en la cara de Charlotte Hale, habló telepáticamente con Akecheta, quien le prometió que cuidarían a su hija si ella muere. Lo que no creo y más les vale que no la dejen morir porque esta serie no tiene sentido sin ella.

Dolores, la Barbie de mil pasados

Nos mandó saludos.

El parque y los intereses inhumanos de sus humanos

Bernard también nos mandó saludos.

William o el Hombre de Negro pero que no lucha contra extraterrestres

Luego de que William sea disparado por Lawrence en el episodio pasado, son la Ghost Nation quien se lo lleva, lo curan y dejan en claro que aún le queda mucho por sufrir. ¿Quién es más apta para el trabajo que su propia hija? Ella viene a la tribu de nativos y los convence de que será ella quien lo torture como se lo merece.

Es en el siguiente episodio que conoceremos mejor al William de la vida real, qué fue lo que pasó con su esposa y qué pasará ahora con su hija. Sin duda, la mayor oscuridad de nuestro hombre de negro, ocurrió en nuestro mundo y no en Westworld.