Recordando a George Sand por su nacimiento - The Amaranta
Por suerte estamos en el siglo XXI

Que hoy en día una mujer se vista con pantalones, fume o salga sola de su casa es tan normal como el hecho de cepillarse los dientes al levantarse, pero que en pleno siglo XIX una mujer hiciera eso era impensable. 

Es por eso que George Sand pasaría a la posteridad no tanto por su extensa obra literaria, sino por convertirse en la mujer que se vistió de hombre para alcanzar una libertad, independencia y respeto que les fue negado a las mujeres en la Francia de pleno romanticismo literario.

Por esa razón, hoy les presentaré a esta escritora que nació tal día como hoy en 1804 en París, Francia y que se dedicó a que todas esas madames francesas se escandalizaran y pusieran el grito en el cielo: 

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Primero que nada: ¿Quién fue George Sand?

Como buena artista que se respeta, la vida de Amantine Aurore Lucile Dupin estuvo marcada por la tragedia y es que, de niña perdió a su padre y quedó bajo la tutela de su madre y su abuela, pero debido a que ambas chocaban en personalidad, su madre se va a París y la deja con su abuela. 

Se casó siendo muy joven con el barón Casimir Dudevant, con quien tuvo hijos, pero se divorciaría de este nueve años después contra todo pronóstico, pues en esa época era impensable que una mujer se divorciara y que además se quedara con la custodia de sus hijos. 

¿Por qué tiene nombre masculino?

George no es precisamente un nombre unisex como Taylor, este seudónimo tiene una razón de ser y es que si Dupin quería conseguir que su obra fuera vista con respeto y no como si fuera menos que un chicle pegado debajo de la mesa, necesitaba un seudónimo masculino. 

Sin embargo, Sand no es la única escritora que ha utilizado un seudónimo para incursionar en las letras, otras como la adorada J.K. Rowling, las hermanas Brontë, George Eliot o Fernán Caballero han seguido su ejemplo. 

¿Por qué vestirse de hombre en el siglo XIX?

Esta pregunta puede parecer razonable para un millennial, pero el vestirse de hombre a lo Juana de Arco o Mulán tiene una explicación y es que durante su infancia, como vivió con su abuela en el campo esta ropa le permitía “correr con más soltura y facilidad”, además de montar a caballo.

Sin embargo, ya de adulta y viviendo en París se valió de este mismo disfraz para poder salir sola al teatro y además hablaba en voz baja para que nadie reconociera su voz femenina y así pasar inadvertida. 

A pesar de que le quisieron dar una imagen de marimacha que fumaba puros sin parar esto está lejos de la verdad, según el periodista Jean Chalon en un artículo de El País, la escritora “medía 1,58 metros, tenía unos ojos maravillosos y en realidad no fumaba puros, sino cigarrillos vulgares y corrientes”.

Sin embargo, “sí es cierto que abandonó a su marido, lo que no era frecuente en el siglo XIX y que tuvo siempre una actitud muy moderna, ya que siempre quiso mantener a los hombres a los que amaba, pero el auténtico escándalo de George Sand fue que era una baronesa que trabajaba y se ufanaba de trabajar".

Los amores de George Sand

Como buena mujer inteligente y bohemia, además de pasar noches en vela escribiendo, estuvo rodeada por intelectuales de la época con quienes llegó a entablar amistad como: el músico Liszt, el pintor Delacroix, los escritores Balzac, Gautier y Flaubert y siendo una mujer bastante apasionada tuvo numerosos amantes, pero sus dos grandes amores fueron Alfred de Musset y el pianista Frédéric Chopin.

"Es seguro que la escritora George Sand no tuvo una relación íntima con dos hombres, Gustave Flaubert y Alexandre Dumas hijo", afirmó Chalon, quien también escribió una biografía de la escritora. 

Con el segundo llegó a viajar a Mallorca, debido a la delicada salud de este, diría: "Dulce, alegre, encantador en el mundo, Chopin, enfermo, era desesperante en la intimidad". Sin embargo, la escritora lo seguía amando y admirando y si esto no demuestra lo suficiente su amor, lo que diría sobre su música sí: "Ha hecho hablar a un solo instrumento el lenguaje del infinito" y a excepción de Mozart, creía que él era superior a Sebastian Bach, a Beethoven y a Weber. 

Retrato de Frédéric Chopin y George Sand de Delacroix (1838)

Retrato de Frédéric Chopin y George Sand de Delacroix (1838)

Carácter feminista de su obra literaria 

Sand tuvo una prolífica carrera literaria, aunque lastimosamente no es tan leída y conocida; entre sus textos destacan: Indiana (1832), Un invierno en Mallorca (1842) Historia de mi vida (1855), además escribió numerosos cuentos, cartas y obras de teatro. 

Pero de acuerdo con la escritora y crítica literaria española, Anna Caballé, esta autora es considerada una pionera del feminismo contemporáneo, debido a que sus obras estuvieron marcadas por temas como la infelicidad conyugal, específicamente la de las mujeres, debido a que ella consideraba que "el hecho de que las mujeres fueran educadas en un ambiente de máxima religiosidad e inocencia y teniendo todo vetado, la experiencia en la relación conyugal les resultaba traumática". 

A pesar de que no es tan fácil conseguir su obra traducida, en sus cuentos sobre leyendas como: La marquesa, Las señoritas, Las lavanderas nocturnas o Los fuegos fatuos están marcados por descripciones detalladas que pueden llegar a helar la sangre del lector y están a la altura de cualquier relato de terror  que se escucha en las fogatas de los campamentos. 

Gracias, George Sand, por demostrarle al mundo que ni el sexo ni la época es un impedimento para alcanzar el respeto y la admiración de un público literario.