La vida real no es tan interesante

La corona más importante en el mundo de las monarquías la lleva Isabel II de Reino Unido. A sus 91 años, con 65 años de reinado y una postura impecable, gobierna democrática y ceremonialmente todos los estados que conforman el Reino Unido.

Como estamos en el 2017 y hay personas que les parece una ridiculez que todavía exista una representación monárquica que aparece en ceremonias y se acapara impuestos, la industria del cine y la televisión se ha formulado cualquier tipo de historias sobre las monarquías, sus lujos y trayectos, agregándole el típico pepper hollywoodiense que nos encanta creer.

La corona inglesa por supuesto ha sido la más versionada en el mundo del cine. Desde la representación de la Dinastía Tudor en la serie The Tudors, hasta el invento súper banal que se lanzaron en The Royals, películas como The Young Victoria, The King's Speech, y The Madness Of King George, han sido creadas para criticar, exponer, o idealizar de alguna manera u otra lo que significó y significa la monarquía inglesa para el mundo.

A diferencia de esas series y películas, en 2016, Netflix publicó la primera temporada de una serie que cuenta los principios del reinado de la Reina Isabel II, llamada The Crown. Además de una actuación y escenografía impecable, The Crown ha ganado premios y reseñas por relatar la historia lo más parecido a la realidad y de una forma objetiva más que irreal.

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Sin embargo, dentro de los acontecimientos históricos que resaltan en la primera y segunda temporada de The Crown, hay desajustes en cuanto a los tiempos y en la exageración que le dan sus directores.

Porque hay que sincerarnos; algo de pepper tenía que haber en la serie, sino sería una verdadera ladilla.

La revista Vanity Fair publicó un seguimiento artículo por artículo donde explican cuánta veracidad hay en los hechos y por lo tanto, te traducimos en nuestro idioma los mejores eventos de The Crown.

El chisme del príncipe Felipe y su aventura con una bailarina rusa

Según Netflix, la Reina manda a su esposo a un viaje de cinco meses en el yate real. Antes de partir, ella le pone unas cartas escondidas en su maleta, donde encuentra una fotografía de una bailarina de apellido Ulanova. El Príncipe se va en su viaje, y el capítulo termina con Isabel II en un ballet, viendo casualmente a la misma bailarina.

Según la historia, en 1956 ese tour del Bolshoi Ballet que incluía a Ulanova sí pasó por Londres. Hechos concretos de que el príncipe tuvo un amorío con una bailarina rusa, no existen. Por supuesto, además de este chisme, hay millones que involucran la infidelidad en el matrimonio real; pero evidentemente no hay ningún tipo de comunicado que pueda corroborar esos eventos. No es más que evidencia de boca en boca lo que ha generado esa cantidad de rumores.

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El divorcio del mejor amigo del príncipe Felipe

Según Netflix, el Príncipe se fue en su viaje de cinco meses con su mano derecha y mejor amigo, Michael Parker. Su esposa, Eileen Parker, tenía tiempo queriendo separarse de su marido debido a que el hombre era todo menos un padre y un esposo. Como estamos hablando de 1956, las mujeres solo podían divorciarse por casos de adulterio; por lo tanto, Eileen logró conseguir una carta que mandó Parker al Gentleman's Club que frecuentaban su esposo y el Príncipe, donde contaba lo bien que la estaban pasando y el mujerío que iban conociendo. If you know what I mean.

Con el contenido de esa carta, Eileen logró el divorcio, lo que evidentemente fue un escándalo que salpicó a la familia real; porque, si el bff del Príncipe le estaba montando cachos a su esposa, ¿qué será del esposo de la Reina? La Reina evidentemente negó los rumores.

Felipe al enterase despide a su mejor amigo y lo manda de regreso a Londres.

Tiempo antes de lo esperado, Elisabeth visita a su esposo en el yate real, que terminaba el viaje el Portugal, y tienen una larga conversación de su matrimonio en crisis. La cuestión termina en que Felipe le exige más poder a su esposa para dejar de ser su “sombra” o propia marioneta.

Felipe pasó de Duque a Príncipe un mes después de la llegada de su viaje.

Según la historia, esas cartas al Gentleman's Club nunca existieron, pero el escándalo del divorcio entre Eileen y Michael Parker sí ocurrió durante el tour del príncipe Felipe, por lo que Michael sí deja de ser la mano derecha de Felipe y se larga del viaje. También se corrobora en la historia la visita de la Reina al yate real en Portugal donde discuten el lío reciente.

Y Felipe sí pasó de Duque a Príncipe un mes después de la llegada de su viaje.

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La foto súper reveladora de la princesa Margaret tomada por su futuro esposo, Peter Armstrong

Según Netflix, Margaret estaba conociendo a Peter, fue a su taller, y este le tomó una foto donde se asumía que no tenía nada puesto por los hombros al descubierto; que además fue publicada en el periódico inglés más importante del momento y la Reina Isabel II se escandaliza viendo a su hermana disque desnuda mientras se toma su té mañanero.

Según la historia, la foto sí existió, pero se tomó siete años después de que la princesa y el fotógrafo se casaran, y no hay ningún indicio de que la fotografía salió en el periódico.

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La visita de los Kennedys al palacio de Buckingham

Según Netflix, en 1961, John y Jackie Kennedy hacen una visita al palacio de Buckingham. Para el momento, la Primera Dama estadounidense tenía enamorado a cualquiera que se le pasara por enfrente, incluída toda la población inglesa. La Reina, a raíz de todo ese furor decide invitar a los Kennedys a su casa.

Durante la fiesta, Elisabeth le hace un tour a Jackie por el palacio y tienen una conversación bastante sincera e interesante.

Días después un amigo de la corona le cuenta a la Reina que durante una cena de unos allegados, escuchó a la Primera Dama estadounidense burlarse de ella y de su casa. Jackie se entera de esto, y en un viaje a Londres le pide a la Reina almorzar con ella. Durante ese encuentro Jackie le pide disculpas a la Reina con la excusa de que estaba consumiendo unas sustancias extrañas ya que su esposo la maltrataba.

Según la historia, durante esa cena, la Reina sí le dio un tour por el palacio a Jacky, y luego sí se hizo unos críticas hacia el estilo del palacio y al personal de la Reina por parte de la Primera Dama estadounidense; solo que evidentemente no fue en una cena altamente alicorada y a vox populi.

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Podemos concluir todos estos eventos históricos con que la vida de la realeza es lujosa, protocolar, diplomática y aburrida. Está claro que ese nivel de pepper no es normal en la vida real, y que la Reina, por ser reina, no tiene unas anécdotas infinitamente interesantes y misteriosas como las que enseñan en cada remake de la monarquía.

En cuanto a The Crown, recomendada. A pesar de tener sus fallos históricos, cuenta la vida de la Corona Inglesa de la manera más real posible; o de la menos hollywoodiense posible.