¿Qué está pasando con el cine de terror?

Si estoy pagando para que me asusten, better knock my socks off.
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Hace poco alguien me preguntaba, “¿por qué las películas de horror ya no dan miedo?”, y para darle una respuesta tardé unas 10 horas.

De cierta manera tiene razón, las películas de horror no dan miedo porque no hemos reclamado responsabilidad sobre el horror de nuestra época. Seguimos pensando que horror es solo algo parecido a Hostel, y nos sentimos engañados cuando la campaña de marketing de mother! “Nos quiere hacer creer” que es horror. La verdad es que sí lo es, ambas lo son. Pero para entenderlo tenemos que dar un mini recorrido por las décadas anteriores:

Los 30’s: El horror sobrenatural

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Las primeras películas de esta época estaban influenciadas por la literatura victoriana. De los más famosos estaban Dr. Jekyll y Mr. Hyde, y Dr. Frankenstein. Al mismo tiempo usaron de protagonistas criaturas mitológicas como vampiros y hombres lobos.

Los 40’s-50’s: “La época de oro”, según los críticos.

Aquí hay un claro divorcio con lo sobrenatural y el género empieza a reflejar las preocupaciones de la sociedad. El mundo estaba en guerra, preocupado por invasiones y por ataques nucleares. El horror explotó ambos: por un lado estaban experimentos genéticos/mutantes al estilo de Godzilla, y por otro las invasiones extraterrestres.

Además se sienta el precedente slasher gracias a Alfred Hitchcock.

Los 60’s: La época de oro en las taquillas

Es aquí cuando el género se vuelve más parecido a lo que conocemos hoy, es más low budget de lo que venía acostumbrando y además explotan los zombies de George A. Romero.

Los 70’s - 80’s: Satanic Panic

La obsesión religiosa se refleja en el cine. Junto con El Exorcista (1973), llegaron casas embrujadas, ritos satánicos, y niños poseídos. Además el género volvió a tomar prestado de la literatura, esta vez con Stephen King.

Los 80s - 90’s: el reinado slasher y el paso a las scream queens.

La sed por el slasher crece y se consolidan con clásicos Friday the 13th (1980)and A Nightmare on Elm Street (1984).

Simultáneamente el enfoque pasa del problema, al protagonista (en su mayoría mujeres) y empiezan a mezclar enriquecer el género a través de la sátira y la comedia, como Scream (1996).

Los 00’s: torture porn y el remake del remake del remake

Hostel (2005) y Saw (2004) fueron relativamente novedosas… sus 15 secuelas no. Más que transmitir un mensaje o extrapolar algún miedo social, eran excusas para poner a mujeres torturadas en la gran pantalla.

El presente

Ahora estamos en un momento interesante. El género de “horror” como lo conocemos, lo asociamos más con lo que vimos la década pasada que cualquier otra cosa. Un festival de gritos y sustos fáciles con villanos motivados por venganzas poco convincentes o sadismo desenfrenado. Pero, la verdad es que ha habido un cambio justo frente a nosotros.

El horror que estamos viendo es más sutil, porque se ve mucho más parecido a un comentario social que a un espíritu poseyendo a una niña virginal. Si tuviéramos que definir los miedos que estamos enfrentando en nuestra sociedad, muchas veces en simultáneo, hablaríamos de esto:

  1. Terror del control de la tecnología y el gobierno controlándonos sin que nos demos cuenta. Explorado en The Cabin in the Woods (2012)
  2. Terror a nosotros mismos y nuestra incapacidad de cumplir con los roles que la sociedad nos asigna, que podemos ver reflejado en The Babadook (2014).
  3. Terror a la vulnerabilidad de la mujer en la sociedad, los estragos de los roles de género y el subtexto religioso en ellos, y todo está en A Girl Walks Home Alone At Night (2014).
  4. Terror a destruir el único mundo que tenemos, a lo mother! (2017).
  5. Terror a las tensiones raciales y lo que significa ser una minoría en un mundo que aún favorece a los blancos, como en Get Out (2016).

Ninguna de estas películas puede ser considerada en exponente típico de horror. Tal vez The Cabin in the Woods es la que más se acerca y llamarla solo horror sería quedarnos a medias.

Y ese es precisamente el punto, las sociedades se han vuelto cada vez más complejas así que el cine que refleja sus mayores miedos también ha tenido que hacerlo. Va más allá de “terror psicológico”, “thriller”, u “horror”, porque lo que tiene que reflejar usualmente está en la intersección de alguno de ellos.

No es suficiente con una desaparición a través de hipnosis, falta la motivación racial (Get Out). Y ya un vampiro es aburrido, a menos que sea una vampira iraní que anda en patineta y mata hombres machistas (A Girl Walks Home Alone At Night). Porque somos una sociedad que cada vez demanda más y todos los días se enfrenta a horrores más complicados que hace 50 años.