Definitivamente es uno de los mejores personajes femeninos de la historia del cine

Hace casi 28 años, el 13 de febrero de 1991, se estrenó en Estados Unidos The Silence of the Lambs (El silencio de los inocentes), la obra de Jonathan Demme que se convirtió en el tercer filme en la historia de los Oscar en ganarse los cinco premios principales: mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor actriz y mejor actor.

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Esa fue la razón por la que decidí verla por primera vez. Dada su reputación, era obvio que se trataba de una película brillante y me parecía insólito que nunca hubiese tenido la oportunidad de echarle un vistazo. Aún recuerdo la fecha en la que se me ocurrió hacerlo: fue un 8 de marzo, es decir, el Día Internacional de la Mujer. Estaba aburrida en mi casa, quise poner una buena película y conocer a Hannibal Lecter, el legendario personaje interpretado por Anthony Hopkins. Cuando lo hice, me llevé una sorpresa y fue alguien más quien terminó causando una mayor impresión en mí, sobre todo en un día como ese: Clarice Starling, papel interpretado por Jodie Foster.

Mucho se habla en Hollywood sobre los personajes femeninos fuertes, un tema que nos hace voltear los ojos a muchas puesto que casi siempre son representaciones de mujeres que dan golpes y patadas las que entran en esa categoría. Sin embargo, de vez en cuando, hay excepciones. Starling es una. La estudiante del FBI pasa toda la película siendo observada por hombres, recibiendo comentarios indeseados y enfrentándose al sexismo, pero este no es un filme sobre ello. Por esa razón, antes de verlo, nunca lo percibí como un largometraje con un mensaje feminista, así que darle una oportunidad un día en el que me sentía llena de girl power y rodeada de mujeres admirables fue una linda coincidencia que hizo que pudiese experimentarlo desde este punto de vista.

The Silence of the Lambsundefined(El silencio de los inocentes)

The Silence of the Lambsundefined(El silencio de los inocentes)

Desde el principio nos queda claro que Starling es una mujer en un mundo de hombres. La película comienza con ella haciendo entrenamiento físico en las instalaciones de la academia del FBI, lo que la hace objeto de miradas masculinas; luego, toma un ascensor en compañía de varios hombres cuya atención se dirige a ella. Esta escena posee un gran valor simbólico puesto que la figura menuda de Foster hace contraste con la de estos hombres altos y fuertes que no pueden evitar verla desde arriba, como si fuesen, de alguna manera, superiores a ella. Por último, Starling se dirige a la oficina de su jefe, Jack Crawford (Scott Glenn), quien menciona un hecho clave que nos da a entender un poco más sobre la protagonista: se graduó magna cum laude en Psicología y Criminología. Es una mujer inteligente que se ganó un puesto en la academia por sus propios méritos, cosa que reafirmamos cuando Crawford le comunica que la ha escogido a ella para que trabaje en el caso del asesino en serie Buffalo Bill (Ted Levine).

En esta escena sucede por primera vez algo que se repite a lo largo del filme: los personajes masculinos rompen la cuarta pared para dirigirse a ella, quien, en cambio, nunca lo hace. Esto automáticamente nos hace sentir como si estamos viviendo la historia a través de Starling, lo cual implica experimentar la incomodidad que suelen generar en las mujeres momentos como este. De hecho, este es uno de los temas que se manejan en la película. En otro momento, Lecter suelta la pregunta “¿No sientes cómo los ojos recorren tu cuerpo, Clarice?”. Sí, lo siente. Todas lo sentimos.

Otros personajes que miran directamente a la cámara cuando se dirigen a la estudiante son el doctor Chilton y el mismo Lecter, ambos culpables de hacer comentarios indeseados. El primero, psiquiatra de la prisión en la que se encuentra el segundo, le da la bienvenida cuando esta quiere entrevistar al caníbal y aprovecha de hacerle un cumplido relacionado con su apariencia y se ofrece a enseñarle la ciudad, dejando todo profesionalismo de lado. Starling, visiblemente incómoda, lo rechaza. Que momentos como este tengan espacio en el largometraje es, entre otras cosas, lo que lo convierte en un filme feminista, dado que es una manera de reconocer que este es el tipo de cosas que nunca le pasarían a un detective en su trabajo y que Starling, solamente por el hecho de ser mujer, debe enfrentar.

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Lecter, por supuesto, es otro hombre que la hace sentir sumamente incómoda. Aunque es él quien más insinuaciones sexuales le hace durante la película, también es quien permite que veamos lo fuerte que es la protagonista. En sus escenas compartidas, Starling se muestra como una mujer difícil de intimidar o manipular, y dispuesta a lograr su misión: rastrear a Buffalo Bill para salvar a su próxima víctima, una mujer.

Crawford, su jefe, parece ser el hombre más decente del filme. Sin embargo, no deja de ser machista. En una escena, frente a un equipo de policías, se rehúsa a hablar del caso ante a Starling ya que, según él, no sería apropiado hablar de esos temas mientras una mujer escucha. Nuestra heroína, lejos de quedarse callada, conversa con él posteriormente acerca de esto y se queja de que esté enseñándoles un mal ejemplo a los demás. El personaje no solo es brillante académicamente, sino que también es lo suficientemente inteligente para no dejarse dominar por ningún hombre.

Al final de la película, debe enfrentarse a Buffalo Bill para salvar a la mujer que este tiene capturada antes de que la mate. En ese momento, el asesino apaga las luces de la casa y se pone unos lentes de visión nocturna, lo cual nos hace volver a uno de los temas del filme: las mujeres como objeto de la mirada masculina. Buffalo Bill la observa por unos minutos mientras que ella no puede hacer lo mismo, sin embargo, en las palabras de Lecter, sí puede sentirlo.

Después de todo, Starling resulta victoriosa y se convierte en una heroína. No necesitó que ningún hombre la salvara y logró su cometido de proteger a la víctima. Tal como le afirma a Crawford al principio de la película: no es fácil asustarla. Después de todo, su nombre es Clarice Starling, el cual hace referencia a la claridad y a las estrellas. Ella es la luz de la película entre tanta oscuridad.

Demme hizo un trabajo extraordinario cuando llevó a Starling a la gran pantalla. Es un personaje femenino de una fortaleza bárbara y todo esto sin estar lanzando puños. Más bien, es una mujer que sigue las reglas y se apega a su cometido. Como nosotros en la actualidad, Foster celebró a este “personaje feminista” en su discurso de agradecimiento en los Oscar. Esto, a mi parecer, demuestra su grandeza y lo increíblemente adelantado que estaba para su época, ya que en 1992 el feminismo no estaba en boca de todos, como es el caso hoy en día. 

Gracias, Clarice Starling, por inspirarnos, enseñarnos a defendernos y darnos una clase de personajes femeninos.