Pipe Salvatore

Macho, macho man.
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Sasha Bograd

Sasha Bograd

Ok, entonces, la María bíblica de la discordia: María Magdalena. La historia más mainstream y ampliamente conocida es que María Magdalena era una prostituta. Como persona escéptica asumo que eso significa que una vez le pestañeó a algún guardia romano y la doña de la esquina la vio, se indignó y regó por el pueblo que era una grandísima zorra. Pero no todo estaba perdido porque María Magdalena recurrió al perdón de Jesús, y pasó a ser una persona respetable en la sociedad. Holy Pipe Salvatore.

Más recientemente, tuvimos a Miley Cyrus. Desde su rompimiento con Liam Hemsworth, pasó por los VMAs en el que nos twerkeó en la cara a todos, la bola de demolición en la que se montó desnuda, y los últimos años de “miren qué genial soy porque soy una drogadicta”.

No era para nada mi estilo y el 90% de sus canciones no me gustaron, pero me pareció interesante su acto de rebeldía. Más allá del acto programado de “rebeldía hipersexualizada” de cada estrella de Disney al cumplir los 18, esto parecía una experimentación más auténtica. Algo por lo que pude haber pasado yo o alguna de mis amigas. Pero, la sociedad puede dormir tranquila esta noche gracias a que Miley recurrió al viejo truco de Maria Magdalena. Volvió con su ex, y ahora todo es calma y country. Hunky Pipe Salvatore.

En la Biblia, en la historia y en nuestros días la historia se repite una y otra vez:

Una mujer pareciera estar loca y fuera de control. Probablemente se hace un corte asimétrico y empieza a usar 10 veces más delineador negro de lo que necesita una persona promedio. Como Little Jenny en Gossip Girl. Tal vez se desnude cada vez que pueda para mostrar lo empoderada que es. Con toda seguridad, hablará abiertamente de que es bisexual.

Honestamente, no es nada del otro mundo. Todos hemos conocido a alguien que en algún momento fue así y luego pareció superarlo. El problema es que la sociedad aparentemente piensa que todos somos virginales y estables tipo Hilary Duff, y cualquier mujer que pase por una etapa de rebeldía “tiene problemas serios y necesita un hombre”.

Es absurdo, ¿no? Todo el mundo puede tener una crisis de identidad y dudo que la razón oficial de todas sea “falta de pene”. Cada vez que veo a alguien razonando de esa manera me molesto, me brota una vena en la frente y les lanzo discursos larguísimos sobre cómo las mujeres no somos caricaturas unidimensionales que solo necesitan una pareja en sus vidas para sentirse bien. Luego cuando termino, me toca tragarme mis palabras porque resulta que una cantidad absurda de estas tipas en crisis sí están esperando al Pipe Salvatore para volver a la estabilidad. Una y otra vez.

¿Es una cuestión de la vida imitando al arte? 

Una cosa son los millones de hombres heterosexuales escribiendo versiones idealizadas de mujeres que solo necesitan a un tipo tímido e introspectivo para que las saque de sus crisis. Otra cosa totalmente distinta es verlo en la vida real. Suele pasar con esa amiga que va de fiesta en fiesta durante 5 años seguidos, la que todos tratan de convencer de que tal vez vivir de sus padres a los 28 no es la mejor de las ideas y de que tal vez debería dejar de fumar tanto weed y empezar a hacer algo medianamente productivo. Ya saben que los ignorará una y otra vez porque ese es “su estilo de vida” y “simplemente no la entienden”. Hasta que unos meses más tarde la ves comprando leche de almendras a las 6 de la mañana justo antes de ir a su trabajo formal. Te sientes feliz y orgulloso de que haya hecho algo con su vida, hasta que inevitablemente te habla del Pipe Salvatore que la salvó de la desidia. Inmediatamente empiezas a creer que tal vez los machistas tienen razón y todas solo somos Barbies.

Tal vez si aceptara la presencia del Pipe Salvatore de mi vida por lo que es en vez de resistirme, sería más consistente con el gimnasio y mis finanzas estarían en completo orden.